Hoy tenemos el honor de recibir a Silvia Leal en nuestro podcast, Silvia es Doctora Cum Laude en sociología, experta en tecnología y transformación digital. Pero sobretodo, Silvia es una madre que ha luchado para conseguir la vida profesional que quiere sin dejar de lado a su familia. 

Su historia de reinvención está ligada a un accidente que la dejó en reposo absoluto los últimos meses de embarazo: Se dio cuenta que no podía quedarse quieta e hizo la tesis doctoral en sociología durante su baja. 

Con la llegada de sus hijos se dio cuenta que no podía estar en un puesto que no le permitía ver a sus peques, así que decidió dejar atrás un buen puesto como directiva y dedicarse a lo que más le gustaba: Escribir libros y dar conferencias. 

Hoy en día tiene claro que la clave del éxito para cualquier reinvención es confiar en tus capacidades y nunca dejar de aprender.

Si quieres conocer su historia y aprender con sus valiosos consejos, sírvete un café y disfruta del episodio de la semana.

 

Enlaces mencionados en este episodio

Web: https://silvialeal.es/

Linkedin: https://es.linkedin.com/in/lealsilvia

Twitter: https://twitter.com/slealm

Instagram: https://www.instagram.com/slealm2020/

Podcast: https://www.tendenciasconsilvialeal.com/

Episodio mencionado: https://www.ivoox.com/que-hacer-para-te-vaya-mejor-que-audios-mp3_rf_68076797_1.html

Perfil instagram mencionado: https://www.instagram.com/miriamtechi/

Transcripción de la entrevista

Billie: Hoy ya estamos aquí con una invitada de lujo, se trata de Silvia Leal, que es socióloga y experta en transformación digital. Y estamos felices de tenerla aquí en un episodio de Madres Reinventadas. Silvia, bienvenida a nuestro programa.

Silvia: Hola Billie. Bueno, pues la verdad es que la que estoy encantada soy yo, porque es un entorno que me apetece mucho y porque además soy una madre reinventada gracias a mis hijos  tengo que decir. Entonces estoy encantada de poder compartirlo con vosotras.

Billie: Y nos morimos de ganas de conocer tu historia. Pero como siempre vamos a empezar por lo que es más importante para todas nosotras y es cómo se llaman tus hijos.

Silvia: Mis hijos se llaman Aymar el mayor, tiene diez años,  y Ariadne la pequeña que ahora mismo tiene 9.

Billie: Wow! O sea que los has tenido ahí seguiditos no?

Silvia: Sí sí, seguiditos y bueno, por suerte porque jugaban mucho juntos también se pegan… No voy a decir que esto sea un camino de rosas, pero el hecho de que se lleven tan poquito tiempo les ayuda, les ayuda mucho.

Billie: Bueno, Silvia, ya nos has adelantado que tú te has reinventado por tus hijos. Cuéntanos un poquito la historia de cómo fue esa reinvención y por qué ha llegado a tu vida.

Silvia: La verdad es que fue un poco sorprendente porque me he reinventado sobre todo por ella, porque bueno, por ella, por él también, por un accidente. Cuando estaba embarazada en concreto de él de 7 meses, yo había engordado un montón, en torno a los 25 kilos, es prácticamente el 50% de mi cuerpo. Y bueno, pues he perdido el punto de equilibrio, entonces yo me solía caer por la calle. Me solía caer es que me caía bastante, porque cuanto había un bordillo o algo, pues yo me iba al suelo. Yo no sabía que esto podía pasar y pasaba. Curiosamente, estaba viendo a mis padres y me dijo mi marido: “No te subas a ese bordillo”. ¡En ese bordillo, era un bordillo! Y yo me subí porque a mí me gusta subir  a los bordillos. Y me caí y se me salió el brazo. Cuando te digo que se me salió el brazo es que lo tenía… pues imagínate, más o menos a la altura del pecho. Horrible. Tuvo que venir una ambulancia, no me podían tratar, no me podían hacer nada porque claro, estaba embarazada, íbamos a ciento y pico, casi 200 kilómetros por hora en la ambulancia, mi marido, mi brazo por el pecho… Bueno, horroroso. Y total que me dijeron “no te puedes mover, tienes que estar hasta que de salud sin moverte”. Y no podía hacer nada, absolutamente nada. Yo había hecho los cursos de la tesis doctoral, pero no había hecho el doctorado. Y yo dije “bueno, no me puedo mover, eso no dirás tú, porque como fuera el izquierdo yo sí que puedo”, pues mover un poquito la cabeza y aprovechar el tiempo, ¿no? Pero claro, me quedaban dos meses de embarazo y luego los meses que estuve después cuidándolo, pues que yo tampoco… Yo necesitaba, mira, justo acababa de escuchar un episodio de El síndrome del impostor de Mamis Digitales y me pasaba un poco lo mismo de… “Joder, tengo que hacer algo”. Aproveché para hacer mi tesis doctoral, me doctoré en Sociología y entonces esa fue la primera parte en la que me cambió la vida. Y luego cuando tuve a la niña, un año y medio después, ya con mi tesis doctoral y demás, trabajaba en un banco que era el 24 por 7 y no podía ver a la niña superbebé, dije “Hasta aquí hemos llegado”.  Gracias a la tesis y a las ganas de ver a la niña, lo dejé. Dejé mi puesto súper superdirectivo para escribir libros y dar conferencias y bueno, estoy en ese cambio.

Billie: O sea, es que eres un ejemplo a seguir de lo que muchas de nuestras madres buscan cada día aquí en este programa. De hecho nos encanta contar estas historias porque son pura inspiración. Silvia, cuéntanos un poquito. Esta decisión de “lo dejé” obviamente no es tan fácil, ¿no? Porque seguro que tenías algo detrás que te ayudaba a seguir ese sueño que tú querías.

Silvia: En este caso tiene un poquito de trampa porque yo tenía pluriempleo, porque yo estaba colaborando con el Instituto de Empresa donde dirigía los programas de innovación y tecnología. Era algo que en gran medida podía hacer desde mi casa. Entonces claro, yo no me tiré al vacío, yo aposté por aquello que me daba quizás menos dinero, mucho menos dinero, como es lógico, pero que me abría una carrera profesional. Entonces es verdad que yo tenía eso que desde el punto de vista ingresos, no tenía nada que ver, pero era un colchón. Con aquello sabía que no me iba a faltar para pagar las facturas. Sin embargo, sin embargo, es verdad que ojo, que lo que yo dejaba era un puesto. Yo era la Directora de Tecnología del backoffice del Banco Santander en varios países. A ver, no es lo mismo eso que el puesto de Directora de Innovación y Tecnología del Instituto de Empresa. Ojo, hablo desde un punto de vista económico, no tiene nada que ver. O sea, yo tenía un colchón. Y era arriesgado, pero vamos, no volvería ahora mismo porque ahora trabajo en casa, doy conferencias online. Es verdad que viajo, la semana pasada estuve en Las Palmas porque tenía que dar una conferencia, pero a ver, es verdad que había menos riesgo, pero todo el mundo tiene un colchón. Hay que buscarlo o si no prepararlo, o sea si no tienes ese colchón, lo tendrás que preparar. No era un salto al vacío pero ojo, que era un salto muy importante en mi vida.

Billie: Claro, nosotros en Mamis Digitales siempre explicamos que hay que trazarse ese camino. Hay algunas que tienen el apoyo de la familia, otras que tienen ese colchón del que hablas tú, otras que dicen “Vale, pues voy a empezar a planificar esta reinvención y voy a apostar por empezar a especializarme en algo en concreto, pero no voy a dejar mi trabajo hasta que no tenga una posibilidad. Entonces siempre hay varios caminos y hay que estudiar cuál es el más apropiado para cada uno de nosotros.

Silvia: Claro. De hecho, yo no siempre he tenido el trabajo en el banco y luego en el Instituto de Empresa, o sea, lo vas preparando, tienes que prepararlo porque los cambios, como se suele decir siempre, con gaseosa, preparaditos ¿no? Y claro, hay que buscar fórmulas.

Billie: Silvia, tú tienes algo que a mí me interesa un montón y que estoy segura de que a muchas de nuestras mamis les va a llamar la atención, que es que tú hablas de la tecnología, eres experta digital y dices que para ti es como muy fácil aprender la tecnología, y que debería ser así. Pero nosotras tenemos muchas mamis que se enfrentan a una reinvención y dicen “Yo… es que no soy tecnológica, es que a mí me da mucho miedo la tecnología”. ¿Cómo les hablas a estas madres o a estas personas que nos pueden estar escuchando, un hombre al que le pasa lo mismo? ¿Y cómo podemos hacer que la tecnología sea más nuestra amiga y no nuestra enemiga a la hora de reinventarnos?

Silvia: Bueno, pues aquí de nuevo voy a ir a la mami digital que soy. Yo comencé… Soy doctora en Sociología, mi formación es licenciada en Ciencias Económicas y yo estoy en el mundo de la tecnología de rebote y he sido la portavoz de la Asociación de Técnicos de Informática. ¿Por qué? Pues porque la vida me puso ahí y tengo la clave para ser digital, que es el amigo techie. Yo siempre he estado rodeada de amigos techie que me han enseñado las cosas, y luego he estudiado un montón. Entonces, cómo conseguir esto de “No, yo me paso la tecnología y además lo hago con gusto, disfrutándolo”. Bueno, pues hay cantidad de tutoriales, hay cantidad de cosas que te ayudan a formarte, pero para mí la clave es ese amigo techie que te ayuda y que te hace ver… Aquí el problema es que hay algo que de repente no funciona y te atascas, ¿no? Mamis Digitales es un ejemplo del Network que te ayuda, te anima, porque ojo, la tecnología no es fácil, pero ¿quién dijo que fueran fáciles las finanzas? Alguien se cuestiona si puede o no puede, pero para mí son muchísimo más difíciles las finanzas. Pero muchísimo más. Y ojo, que soy de finanzas y de tecnología, ¿eh? Al final es ponerse y ese apoyo, ¿no? Que te dé un empujón. Por eso creo que iniciativas como la vuestra son buenísimas porque es esta energía, ¿no? Y esta ayuda de “Venga, vamos por aquí, vamos por allá” y si te caes pues te levantas. Y que algo se te tuerce cuando lo estás haciendo y estás subiendo a las redes sociales, venga, pues darles otra vez ¿no? O programar igual. Necesitas alguien que te desbloquee.

Billie: A mí me encanta porque yo estuve viendo tus perfiles en redes sociales y vi en Instagram que compartías una historia de una mujer que no venía para nada de este mundo, que se ha reinventado y que ahora se dedica a la tecnología. Cuéntanos un poquito esa historia, porque yo creo que es inspiradora para el resto.

Silvia: Bueno, esta historia la vais a conocer en detalle en el tercer episodio de Tendencias con Silvia Leal, de mi serie de podcast que sale el martes que viene. Para quien ya esté escuchando, después de haberlo publicado y demás,  el tercer episodio del podcast Tendencias con Silvia Leal cuenta lo siguiente. En marzo del año 2019, que no hace nada, fui a dar una conferencia a Tres Cantos sobre el futuro del trabajo. Y bueno, la parte triste, y lo comparto, es que cuando llegué el auditorio estaba lleno y como iba a dar una conferencia sobre el futuro del trabajo, llegué yo, acababa el mago y la mitad de la gente se fue y eran desempleados. ¿Qué es lo que pasa? Que claro, yo iba a hablar del futuro del trabajo y la tecnología y la gente… “Mira, yo no voy a trabajar de eso”. Bueno, pues tú verás, ¿no? Y di la conferencia a la mitad del auditorio y cuando acabé, pues lo típico, sales y se acercó a hablar conmigo una chica supersimpática, treinta y tantos años y se quería hacer una foto. Nos hicimos una foto y en ese momento yo no sabía que nos íbamos a hacer amigas, por cierto que nos hemos hecho amigas. Se llama Miriam Barajas, por si la queréis seguir en las redes sociales. Y me cuenta, fíjate Billie, mamá de cuatro hijos con treinta y pocos. Madre mía, mamá de cuatro hijos. Me cuenta que había estudiado turismo, que llevaba siete años dedicada en exclusiva a ellos y que escuchándome en la conferencia, había decidido ser programadora porque oye, que buena pinta tiene eso. Fenomenal. Yo no he de decir que no, pero entonces me dice “Oye, ¿cómo lo hago?” Y le digo “Mira, sigue el consejo que he dado. Si no tienes recursos, busca un curso de formación gratuita. Hay un montón y empezamos y yo te ayudo, quiere decir que yo te voy dando algún parámetro y demás, pero tú tendrías que buscar la vida, ¿no? Porque aquí es clave que cada uno se busque un poquito la vida y luego que busques a tus amigos que te empujan, que yo siempre estoy ahí, por cierto. Y total, que me cuenta que en abril ha empezado un curso de programadora de páginas web. Empieza en abril, lo acaba en junio. Le había costado un poquito pero lo acaba. ¿Y qué quiere? Busca un puesto de trabajo de programadora. ¡Con la cantidad de gente que hay buscando empleo! En septiembre me llama para darme las gracias porque había encontrado un empleo, había rechazado otro y otro proceso en el que había quedado finalista y había decidido que no. Para que veamos que había estudiado turismo y no tenía los conocimientos básicos de tecnología. No tenía ni idea. Bueno, pues Miriam, en ese año en que pasó y del primer año se formó en Inteligencia Artificial, hoy es experta en inteligencia artificial y está esperando su quinto hijo. Es decir, que haber empezado a programar, no sólo ha hecho que sea más feliz en casa, que aumente la familia, que sus hijas están alucinando con su trabajo, sino que nos ha demostrado a todos que hay cantidad de personas que no saben qué hacer con su vida y que ese es un camino muy bonito porque le encanta su trabajo, ha montado una fundación…  Bueno, la está liando un poco y es una pasada. Y por cierto, dijo a 11 amigas que la acompañasen al evento. Todas tuvieron excusas y están en paro todavía.

Billie: Claro, es que esto es precisamente… Por cierto, antes de continuar con esta historia, vamos a poner en los apuntes de este programa todo lo que Silvia nos está diciendo, para que sea muy fácil encontrar la historia, las redes sociales, todo lo que hemos mencionado antes. Pero a mí me encanta esta historia, Silvia, porque te demuestra que hay una cosa que delimita a las personas que consiguen lo que quieren y las que no. Y es tu propia iniciativa y tu propia capacidad, porque todos somos capaces de formarnos, de reinventarnos. Pero ¿cómo hacer para tener esta seguridad, para decir yo quiero ser programadora y en seis meses venir a decirte que ya lo es? ¿Cuáles son las cualidades que tú detectas, que son como las claves del éxito?

Silvia: Pues mira, yo te diría que en el caso de las personas que conozco y conozco más casos en la línea de Miriam, de mamás reinventadas en espacios en los que no es fácil, es que… que creen en ellas. No son los apoyos, aquí no te puedo decir que son los apoyos, porque Miriam no tenía apoyos. Pero tú tienes que ver su cara el día que te dice que va a ser programadora. No dice “Ay, voy a ver si hago un curso de programación”. No. Dice: “Yo voy a ser programadora y lo voy a hacer”. Y te cuenta Miriam, después lo escucharéis en el podcast, que suspendía la pobre y suspendía… Y quería demostrar al profesor que estaba aprendiendo y que ella lo hacía por el profesor, llegó un momento en el que lo hacía por el profesor, porque decía “Yo quería que se diera cuenta de que estaba aprendiendo”. Es… no tirar la toalla, y decir “me compensa”, ¿no? Y ojo, que estamos hablando de una persona que ahora es experta en inteligencia artificial. Es que es muy gordo y lo hizo con un curso de tres meses. Esta reconversión que no estamos hablando de que de repente tienes que estudiar una carrera. Ojo, que yo tengo una carrera, tres másteres, una tesis doctoral y yo a todo lo que me pregunta le diré estudia, estudia, estudia. El futuro del empleo está en el que estudia. Pero es que hay grandes oportunidades ahí, de verdad. Miriam no pagó nada por el curso y es una cuestión de esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo, esfuerzo. Y tener las ideas claras también respecto a dónde está el empleo y dónde no, porque tenemos que ver que hay empleos que no van a volver y no puedes seguir esperando a ver si eso que tú has perdido está en otro lado. El mundo ha cambiado y si lo vemos y nos queremos meter ahí donde no se meten los demás, desafortunadamente. Bueno, pues… ¿por qué no?  Y podemos. Las mujeres cuando nos proponemos algo, o sea, somos la bomba, o sea, lo sacamos todo por lo difícil que lo hemos tenido todo siempre. Entonces quién me iba a decir a mí que ahora estaría dando conferencias al Banco de España, a la Comisión Europea, al asesor, o sea, ¿quién me iba a decir a mí después de haber dejado ese trabajo en el banco? Yo aspiraba a escribir libros y a lo mejor seguir en el Instituto de Empresa, pero no me imaginé esta trayectoria y detrás hay mucho esfuerzo, esfuerzo, horas.

Billie: Porque a veces creemos que cuando vemos una persona como tú decimos “Bueno, pero es que ella ha tenido suerte”. Y no vemos el esfuerzo que hay detrás. Yo esto lo veo y se lo recalco mucho a mis hijos. Yo recuerdo la primera vez que mi hijo con 13 años me dijo que quería ser youtuber y yo le dije “Yo te apoyo” porque a mí me encanta que mi hijo haga, que cree contenido, que tenga esa curiosidad. Pero le dije una cosa que para mí era sumamente importante. No porque veas a un youtuber con mucho éxito quiere decir que tú el día de mañana lo vayas a tener. Requiere constancia y esfuerzo. Si tú no subes un video cada día no va a llegar el resultado. Entonces como que a veces vemos la meta y no vemos todo el recorrido que hay que hacer para poder llegar a esa meta. Vemos a una persona, la idealizamos y decimos que esa persona ha tenido suerte y tú has dado con la clave. Hace falta constancia y hace falta esfuerzo.

Silvia: Sí y yo te compartiré también Billie, que tienes que creer mucho en ti mismo. Yo te puedo decir también que he tenido momentos en mi trayectoria profesional en los que no tenía clara mi valía y he llegado incluso a pensar en dejar de trabajar. Fíjate lo que te cuento. Es algo que pasa mucho en el mundo de la tecnología. Le llaman el factor Atenea, porque sufres la soledad y momentos complicados sin apoyo. De repente estás en un comité, en una reunión, y uno, te sientes sola. Lo de sentirte sola es súper fuerte, pero de repente algo va mal y no solamente te sientes sola, sino que te metes en un bucle, ¿no? Y yo he tenido momentos de pensar que no valía, que a lo mejor tenía que dejar de trabajar. Y no te digo cuidar a los hijos porque en ese momento todavía no los tenía, pero de replantearme la vida porque en mi cabeza no daba para eso. Los he tenido y luego fíjate todos los estudios que tengo y todo, pero he llegado a pensar en algún momento si no me daba.

Billie: Al final has dado en la clave, confiar en nosotras mismas y saber trazarnos un objetivo y saber perseguirlo. Al final es el fruto, y tener ese apoyo también, porque el apoyo yo creo que también es muy importante, ¿no? Las personas que te rodean, que no te lleven, que no tiren abajo tus sueños, sino que te impulsen y te ayuden a conseguirlos, es importante.

Silvia: Claro, ahí estaba mi marido, como diciendo “Pero qué dices, qué me estás contando?” Y también te cuento que esa es la razón por la que yo he estudiado tanto. Yo tengo mi carrera, tengo tres másteres, tengo la tesis doctoral. Y cuando iba a hacer la tesis yo pensaba hacer un cuarto máster y mi marido me decía “Mira, no hagas otro máster porque la gente se va a creer que no aprendes”. Entonces mi doctora de sociología. Y ¿por qué he estudiado tanto? También para demostrarme a mí misma y para demostrar en situaciones complejas a los demás, que yo sí valía. Entonces para mí mis estudios son esas tarjetas que, cuando vas a una reunión y te miran por encima y dicen “Ay, pero qué me estás contando”, yo doctora en Sociología, a mí me tienes que llamar de doña. ¿Qué? ¿Y tú qué? Yo tres másteres. Es que a mí me ha pasado mucho. O sea, tú piensa que yo con 23 años ya era la directora de tecnología de una cementera. Con 23 años y la gente dice “bueno, pero esta qué?” Bueno, pues tanta formación, dices ¿dónde va? Bueno, pues primero te amuebla la cabeza y segundo lo pones encima de la mesa y dices qué me estás contando, mira lo que me he demostrado a mí misma y a los demás. Entonces yo recomiendo estudiar. Estudiar es la clave.

Billie: Es así. Es impresionante como has crecido en un entorno supermasculino, ¿no? Tecnología, cementera, banca… Has estado rodeada de muchos hombres. Eso también hace que tengas que demostrar que vales constantemente.

Silvia: Sí, pero bueno, aquí también tengo que decir que los hombres me han ayudado muchísimo. Antes te hablaba de mi marido, pero yo he tenido jefes y compañeros de trabajo que no los cambiaría por la lotería. Mi marido me iba diciendo “pero qué estás contando”, es ser capaz de eso y de todo lo que te propongas. Pero ojo que he tenido compañeros de trabajo y jefes que han creído en mí mucho más que yo misma en muchos momentos, y que han tirado de mí hacia arriba y han tenido toda la paciencia del mundo y más… Porque yo soy impaciente, soy guerrera, y cuando una es guerrera y joven a lo mejor no siempre va por el buen camino. Yo he tenido mucha suerte con muchos hombres, muy pacientes y muy buena gente, muy buena gente. He tenido los sustos que me han dado, que he dicho ay, madre mía, pero afortunadamente han sido los mínimos y de esos también he aprendido.

Billie: Hombre, de todo se aprende, por supuesto. Silvia, si queremos conocerte un poco más, saber de tu trayectoria, de los libros que has escrito, dónde podemos encontrar toda esa información?

Silvia: Bueno, yo tengo una web que Silvia Leal punto es, ahí tenéis toda la información. Mis historias las tenéis en la serie de podcast Tendencias con Silvia Leal que está en iVoox, también como Mamis Digitales y ahí os espero. Y luego estoy también en LinkedIn, Twitter y ahora recientemente en Instagram. Y tengo que decir que siempre respondo. Como os he contado el caso de Miriam, siempre respondo. Puedo tardar un día, dos días, tres días, pero siempre respondo porque entiendo que es parte importante también de mi trabajo, desde un punto de vista de karma. La gente es súper generosa conmigo. Bueno, hoy te tengo a ti, Billie, ¿no? Te llamé para pedirte ayuda y no tardaste nada. Entonces, si los demás son generosos conmigo, es mi deber ser generosa con los demás. Y créeme que lo hago.

Billie: ¡Qué bonito! Pues me encantan las personas que responden porque como bien sabes, yo además también soy experta en atención al cliente, así que responder siempre, siempre, siempre es un plus para todos los perfiles de redes sociales. Ya para cerrar con esta entrevista, Silvia, me encantaría que nos cuentes cuáles son las lecciones más importantes que te han enseñado tus hijos Aymar y Ariadne.

Silvia: Pues mira, mis hijos me enseñan que cada día es algo maravilloso, que tenemos que disfrutar. Lo que es decir que son dos disfrutones absolutamente alucinantes. O sea, se pasan el día gritando, pero son gritos de disfrute. Entonces mis hijos me enseñan sobre todo eso: “Mamá disfruta de cada día que no sabemos cuántos nos quedan y disfruta si es a lo que hemos venido”. Y yo disfruto mucho trabajando, pero cada vez busco más otra manera de disfrutar otras cosas, con amigos, con paseos, con ellos. Hay que disfrutar porque bueno, es lo que nos ha enseñado el COVID, ¿no? Que no sabemos.

Billie: Pues muchísimas gracias, Silvia. Os recuerdo a todos que tendréis todos los enlaces para encontrarla, su podcast, sus libros, sus redes sociales en los apuntes del episodio de hoy. Y gracias por haber estado aquí en Madres Reinventadas.

Silvia: Muchísimas gracias y hasta pronto, Billie.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

× ¿En qué podemos ayudarte?