Cristina siempre ha querido romper estereotipos.

Desde que tuvo a su primer hijo conoció la dura realidad de muchas mamás, volver de la baja maternal y ser despedida por convertirse en mamá. En la empresa no creían que se pudiera organizar, sólo por el hecho de ser madre de familia numerosa.

Y así le pasó con sus 3 primeros embarazos, como ella dice, cada hijo le ha costado un trabajo.

Con su cuarto hijo fue distinto, Cristina se perdió la infancia de sus hijos mayores, pero no quería perderse la adolescencia, ni la infancia de su cuarto hijo.

En ese momento de su vida en el que sintió esa necesidad, encontró Mamis Digitales y se reinventó para conseguir una profesión que pudiese realizar desde cualquier lugar. 

Y aunque ya había pasado los 40, Cristina sabe que no hay edad para reinventarse y siempre es buen momento para arreglar lo que no te gusta de tu vida. 

Si quieres conocer su historia, no te pierdas el episodio de la semana. 

 

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Transcripción de la entrevista

Billie: Bueno, en el episodio de hoy hablamos con Cristina Farré. Cristina es una madre digital que además es madre de familia numerosa y que hace tiempo que ya se dedica a esto. Así que Cristina, bienvenida al podcast Madres Reinventadas.

Cristina: Muchas gracias, Billie. Encantada de estar aquí contigo.

Billie: Ya estoy encantadísima de tenerte. Estoy convencida de que tu historia de reinvención va a ayudar a muchas otras madres a conseguir sus propósitos. Eres un ejemplo de que todo en esta vida, todo lo que nos propongamos, lo podamos conseguir. Así que deseando conocer tu historia.  Cristina, empezamos con la pregunta más importante y es ¿cómo se llaman tus hijos?

Cristina: Pues mira, el mayor se llama Toni y tiene ya 24 años. La segunda, Mireya, que tiene 23. La tercera, Ainer, que tiene 19, y mi pequeño, que se llama Martín y tiene 14 años.  

Biliie: Todos, todos…  Bueno, ya tienes algunos que ya han pasado la adolescencia, no?

Cristina: ¡Ahí estamos!

Billie: ¡Uy uy uy, no me digas que dura tanto, porque entonces yo….!

Cristina: Y cuesta, eh? Cuesta.

Billie: Bueno, Cristina. Vamos a ir un poquito hacia atrás en tu historia de reinvención y nos trasladamos así muchos años hacia atrás antes de que fueras madre. Cuéntanos un poquito ¿qué hacías? ¿Cómo era tu carrera profesional en aquél entonces?

Cristina: Pues yo entonces vivía en Barcelona y estudié Administración de Empresas y después hice un curso para de marketing del antiguo, y la verdad es que enseguida encontré trabajo y bueno, aquella época como vivía en casa, cuando no me gustaba un trabajo o no cumplía mis expectativas, pues cambiaba. Yo veía que la oferta de ocio es muy grande, yo tenía muchas amigas y yo lo que veía es que…  ya no era no era tener hijos, que si algún día quería tenerlos, es que no tenía vida, porque claro, es que sabías cuando entrabas pero no sabías cuando salías. Entonces iba buscando diferentes trabajos, diferentes sitios donde me encontrara bien y me realizara, y la verdad es que era difícil y a veces ya me decían por aquel entonces con dieciocho, diecinueve años, pero tú no vas a casarte y no vas a tener hijos, y yo decía no claro, no no, nunca. Pero claro, yo pensaba ¿y si cambio? ¿Y si  yo algún día quiero tenerlos? Pero ya no era sólo el hecho de tener hijos, era el hecho de que no tenías vida. Pues que a veces me quedaba, o ya no llego, o fines de semana que tenías que ir al trabajo. Bueno, era una locura.

Billie: ¿Y qué cambió cuando te convertiste en madre por primera vez?

Cristina: Pues a ver… Yo siempre digo que cada hijo me ha costado un trabajo. Yo con el primero… Mi idea entonces era… Tenía a mi madre y a mi suegra que podían cuidar de los niños, o sea que yo no tenía ninguna intención de dejar de trabajar porque me gustaba y porque también lo necesitaba. Y pues mi carrera profesional para mí era muy importante. Pero fue nada, volver de la cría con mi hijo y decirme que prescindían de mis servicios. Aun así volví a trabajar muy rápidamente y me volvió a pasar exactamente lo mismo. Fue tener la niña y decir “tranquila, tranquila, que estamos contentos contigo, que no pasa nada” y otra vez encontré la carta de despido en el buzón, que hoy creo que no es ni legal, pero bueno, estamos hablando de veinte años atrás. Con la tercera pues igual. A los quince días lo mismo. Con el cuarto no perdí el trabajo porque no trabajaba. Nos habíamos mudado, ahora vivo cerca de Barcelona, en un pueblecito, y aproveché para estar cuatro o cinco años en casa, porque de los pequeños, aunque estaban con las abuelas y estaban muy bien cuidados, me perdí muchas cosas. Yo muchas veces los dejaba a las 8 de la mañana, los iba a recoger a las seis. Y claro, no solo la dualidad y la culpa, que siempre nos flagelamos, sino a veces una cosa que me dolía, que otras madres o compañeras de trabajo encima te metían un sal en la herida, ¿no? “Ay, pobres, y los dejas tantas horas y pobrecitos”. Y claro, el cargo de conciencia que tienes tú y toda la sociedad que te dice lo mala que eres, pues a ver qué hago, cómo yo… Yo creía, ilusa de mí, que podría conciliar bien. La verdad es que lo ponen muy difícil.

Billie: Muchas veces damos por hecho Cristina, o sea, me ha impactado, tienes cuatro hijos y dices que cada hijo te ha costado un trabajo. La verdad es que a mí me duele seguir escuchando historias así, porque creo que ser mamá aporta un montón de cosas a las empresas. ¿Tú que crees que has adquirido a lo largo de los años gracias al hecho de ser madre, de tener estos cuatro hijos? ¿Y qué crees que las empresas se están perdiendo de ti?

Cristina: Pues mira, era una cosa que me daba mucha rabia, entre hijo e hijo, que me volvía loca buscando trabajo, que a veces ya he dicho que no tenía. Pero me daba mucha rabia. Yo decía, como soy muy tozuda, yo decía que tenía hijos. Entonces me decían “Claro, es que no te puedes organizar”. “Es que claro, los niños requieren mucho tiempo, dinero” y aquí y allí.  Pero es que yo sí que puedo organizarme. Sí, ahora me organizo, pero cuando eran pequeños mi casa era como un cuartel, porque si no me hubieran comido viva. Y claro, tenía horarios, tenía supercuadriculado todo para poder llegar a más y más cosas, no? Y me daba mucha rabia que no creyeran en mí y pensaran que yo no podía hacer las dos cosas. Claro que tenía que adecuar el horario. Yo ya hace años yo decía que hay cosas que se pueden hacer en el ordenador desde casa. “¿Desde casa, en ordenador y encima tú con niños?”. Digo a ver, si yo puedo, es que yo tengo todo dispuesto, tenía las madres, mi hermano, mi cuñado, que no tenían niños, que me lo podía organizar bien, pero no, no, no lo creen. Además a veces te encuentras como que el hecho de ser madre te seca las neuronas porque me decían “es que vas a tener la cabeza en otro sitio”. ¿Cómo saben dónde tengo yo la cabeza? Yo soy capaz de concentrarme en lo que estoy haciendo, y cuando salgo me concentro en mis hijos, y después me concentro en pasármelo bien. Pero como que hay muchos estereotipos que dicen “mujer con niños pequeños” pues ya está tonta, ya está loca. No sé, unas cosas que a mí me dolían porque yo no así y me costaba mucho demostrar que no era así. Yo he ganado en organización, en multitask, ni te cuento,  con cuatro, hacer no cuatro cosas, cinco a la vez, y sobre todo adelantarme mucho a las cosas, planificar mucho, y listas de todo, porque antes era ordenada pero no tanto, porque con cuatro niños, entre médicos, permanencia, uno que baila, el otro que juega fútbol, tienes que tenerlo todo como superorganizado. Yo tenía los horarios de los niños ríen en la nevera, estaba organizada, y me dolía mucho que no creyeran en mí. Pero yo igual erre que erre, poco a poco encontraba trabajos, pero siempre con el hándicap del horario y de perderte cosas, claro.

Billie: Entonces Cristina tú decidiste pasar más tiempo con tu hija, pasar más tiempo con el más pequeño ¿no? Y después ¿cómo fue ese camino a la reinvención en donde estás ahora? Porque tus hijos, cuando tú encontraste el camino a Mamis Digitales, ya tus hijos serán mayores. ¿Cómo ha sido el proceso de reinvención? ¿Por qué tomaste esa decisión?

Cristina: Pues mira, precisamente por romper estereotipos, porque por ser mujer y pasar de los 40 a los 50, yo me encuentro completamente válida para aprender y espero tener muchos años de vida aún, y yo creo que yo siempre había querido emprender. De hecho, había hecho ya otras cosas que desgraciadamente no salieron bien. Y mi idea era volver a emprender. Y ya me perdí muchas cosas de la infancia de mis hijos, no quería perderme también la adolescencia y más pensando en el pequeño, que ya sabía que era el último. También quería estar con él. Y la idea era encontrar más tiempo, poder organizarme y demostrar al mundo entero que puedo organizarme y puedo ser mamá y puedo trabajar y puedo hacerlo todo.

Billie: Lo has demostrado con creces porque tú decidiste hacer Mamis Digitales, apostar por este camino de community management. ¿Cuánto hace que lo hiciste? 

Cristina: En junio de 2018, soy de esa promoción. 

Billie: Ya casi tres años, tres añitos llevas con esto. Y no sólo lo has conseguido, sino que estás demostrando algo que has dicho, una frase que para mí es importantísima, que no hay edad para reinventarse. Yo considero que la reinvención es un proceso, algo que vamos haciendo, tomando decisiones a lo largo de nuestra carrera profesional y no porque lo hagamos una vez quiere decir que vamos a parar ahí.  Cuéntanos, ¿cómo ha sido ese proceso tuyo de reinvención? ¿Tú ya tenías experiencia en marketing? Te fue complicado, fácil, aprender esta nueva profesión y cómo ha sido esa evolución que has tenido en estos tres años?

Cristina: Yo tenía ya conocimientos como dices de marketing y alguna cosilla de marketing digital, pero quería un curso más completo y cuando encontré Mamis Digitales y vuestro eslogan de “Ser mami es un plus”, pues que a mí me llamó, porque es que yo siempre lo he dicho y nunca me había hecho caso. Encontré unas compañeras de promoción estupendas y encontré amigas, ya hoy en día son amigas. Y bueno, pues en principio empecé trabajando con negocios locales, con lo típico, la peluquería, la tienda, iba moviéndome por aquí y ofreciendo mis servicios. Después me especialicé en marketing gastronómico, que quizás lo que me gusta más. Y después empecé a trabajar con la compañera y amiga Begoña Arenas. Y como nos llevamos muy bien, surgió la amistad y como nos entendemos muy bien trabajando estamos montando una pequeña agencia para llevar entre las dos todo lo que podamos. Tenemos un montón de ideas, pero estamos allí empezando a hacer el camino.

Billie: Uau, qué bonito! O sea que de esta propia comunidad ha surgido no sólo poder conocer a madres que están en la misma situación que tú, sino que ha surgido una socia en un proyecto. Esto me encanta cuando pasa, porque es verdad que podemos encontrar gente con quien nos entendemos tan bien trabajando que podemos hacer y crear cosas nuevas. Así que enhorabuena. Yo me alegro un montón. Las conozco a las dos y sé que lo haréis genial. Cristina, cuéntanos ¿dónde está Begoña? ¿Ella vive en Barcelona?

Cristina: Bueno, ella vive en Bilbao y yo cerca de Barcelona. Pero es que hoy en día no hay fronteras y puedes trabajar perfectamente. De hecho, al principio aparte de que nos entendíamos ella siempre contactaba conmigo y hacíamos las cosas en común porque los clientes eran de Barcelona y aún teníamos como aquella cosa de “Uy si no estás aquí” pero después ya hemos visto y tenemos clientes de toda España y no hay ningún problema. Y si hay que ir, pues vas un día y haces un día a tope con ellos. Pero no es ni necesario. Puedes trabajar perfectamente desde casa y yo estoy aquí en mi casa y perfecto, ni gastos de oficina ni nada. Te pones un rincón y ya está. Solo es conseguir que estén calladitos y ya está.

Billie: Lo que antes habías dicho, que tú ya les decías a las empresas que hay cosas que se pueden hacer a distancia desde casa con el ordenador. Ahora tú lo has conseguido y lo has puesto en marcha y lo demuestras cada día. Cristina ¿cómo se vive estar especializada en el marketing gastronómico en esta época de pandemia, post pandemia… ¿Tú cómo ves el mercado de las redes sociales y la gestión de las redes sociales en los restaurantes hoy en día?

Cristina: Al principio ha sido durillo, porque, claro, la incertidumbre de que no sabíamos cuánto iba a durar, se cayeron muchos clientes. Ha cambiado un poco lo que ofrecemos. Con Begoña, lo que hacemos es ofrecer tres opciones, una que nosotras hacemos una asesoría y les formamos a ellos, que a veces es lo que quieren, y todo esto es claro, el gasto es menor. Ofrecemos plantillas, ofrecemos zooms, estamos con ellos y les acompañamos mientras están implantando todo lo que les vamos diciendo. Después hay otra que la hacemos a medias, hacemos una parte del trabajo. Y la otra, la típica, que hacemos todo. Estas dos, de lo hacemos a medias o lo haces tú y yo te acompaño son las que ahora tienen más éxito, porque claro, todavía no está todo y además vamos dando pasos para atrás y no está todo como tendría que estar y es normal que ellos pues ponen un poco el freno de mano. Aunque bueno, también ha habido casos que les ha ido aún mejor y han sabido adaptarse y han sabido hacer delivery y un montón de cosas que han tirado millas, porque los que estaban ya preparados pudieron salir antes y mejor. Y los que vivían como hace 20 años, les está costando mucho arrancar. Pero bueno, ahí estamos.

Billie: Es super interesante lo que dices, porque esto es lo que llamamos adaptarse al mercado y a la situación. Oye, yo te ofrezco tres tipos de servicios en donde pues sabiendo la situación actual me comprometo en más o en menos tiempo y te enseño a hacer las cosas. Me ha encantado la idea de las plantillas, porque es verdad que hay veces que aunque les enseñes, si les das la parte práctica ya es como mucho más fácil para ellos hacerlo. Así que tomamos nota de esta super idea que has compartido con nosotras. Gracias Cristina. Además de hacer cosas con Begoña, o sea de haber encontrado una socia, también estás por tu cuenta o ahora lo hacéis todo juntas?

Cristina: No, ahora ya sólo está aquí Esencia Comunicación, que somos nosotras. Ahora ya todo lo hacemos juntas. En un principio íbamos compaginando algunos clientes que teníamos nosotras solas con otros comunes, pero ahora ya somos socias al cien por cien y todo lo hemos volcado y todo es a medias, trabajo, alegrías, y a veces un poquito de sufrimiento. Pero bueno, ya entra en parte del juego. Las dos estamos contentas y demostrando esto, que cualquier edad es buena para volver a empezar y para encontrar pues el trabajo que te llene pero que no toda tu vida, no solo es trabajo, lo también que queremos es ganar más trabajando menos, que es el sueño de todos, ¿no?  Y además queremos tener tiempo para viajar, queremos tener tiempo para ir al cine, para ir a la playa, para los hijos y para tumbarte en una tumbona y leer un libro que también está bien aburrirse o uno hacer nada rápido- Eso es lo que vamos buscando.

Billie: Cristina, cuéntanos un poquito ¿qué beneficios te aporta compartir, digamos, tus clientes y tu trabajo? Como has dicho tú, las alegrías y las penas con alguien más? Y ¿cómo conseguiste encontrar la persona ideal para poder trabajar con ella? ¿Qué cosas crees que se deben dar para elegir una persona con la que compartir nuestros proyectos?

Cristina: Pues a ver, yo en esto soy bastante intuitiva y es una cosa un poco de piel, no es que busque. A Begoña la encontré y ella me encontró a mí. Al principio claro, pues ser más o menos de la misma edad, hijos adolescentes… Tenemos muchos puntos en común. Yo creo que también estamos un poco en la misma etapa de vida. Hemos dejado un poco atrás, aunque no se deja nunca, pero los hijos ya los tenemos un poco ya que van sueltos y queríamos pues demostrar lo que valemos. Y ella aparte de que me entendía en todo de personalmente, cuando empezamos a trabajar juntas vimos que teníamos las mismas ideas. No es que yo le dé la razón ni ella me la dé a mí, que a veces tampoco pensamos lo mismo, pero normalmente nos ponemos de acuerdo enseguida. Y entonces vimos que estamos todo el día hablando y trabajando y pensamos pues a ver, vamos a formalizar la relación. No nos buscamos, tuvimos la suerte de encontrarnos, de carácter y de pensar lo mismo, también la misma manera de trabajar, de ser organizadas las dos, de hacer… Es un poco todo lo que haces con personas te llevas muy bien pero a la hora de trabajar no. O al revés, que a la hora de trabajar sí, pero que después fuera no acabas de… Pero hemos tenido la suerte de que todo ha ido bien.

Billie: Me encanta que has dicho la parte de intuición, de piel, de encontrar a la persona o que sean las dos las que os encontréis. Porque yo creo que esto es lo que le da el éxito al proyecto. Cristina en Mamis Digitales solemos tener muchas preguntas al inicio, de cómo puedo reinventarme, voy a hacer… Como que al principio hay muchos miedos y una de las preguntas que yo detecto mucho es “yo soy madre, pero mis hijos son mayores, ¿todavía puedo hacer esto, es posible que lo consiga?” Tú que lo has conseguido, imagínate que ahora te estuviese haciendo yo la pregunta a ti y te dijese “No, mira, es que yo soy muy mayor ya para conseguirlo. Tú crees que podría conseguirlo?”  ¿Qué le dirías a una madre en esta situación?

Cristina: Pues yo le diría que no es que nunca es tarde, que es una frase que no me acaba de cuadrar, sino que siempre estamos a punto, que siempre es buen momento para arreglar lo que no te gusta de tu vida. Y el trabajo es una parte importante y hemos pasado muchos años en los que nuestra prioridad es tener los hijos y siempre cierto modo van a serlo. Pero es hora de cuidarnos y no sólo de deporte, de comida, sino también de demostrar lo que valemos y de estar al cien por cien en nuestro trabajo. Y que siempre, al final, todo es la actitud. Hay gente de 20 años que va arrastrando los pies. Los ves y dices madre mía, pero espabila, ¿no? Y en cambio ver gente de 80 años que canta, que baila, que hace deporte, que va para aquí, que va para allá… Yo quiero ser así, quiero ser así e intento demostrarlo y demostrar a mis hijos que la mejor manera de educar es con el ejemplo de que te equivocas, las cosas salen mal, que vienen pandemias, pero que tú has de seguir tu camino y seguir andando poco a poco hacia lo que tú quieres. Y que da igual que tengas 20, 30, 40, 50 o 60, que siempre estás a punto, no es que sea tarde, que siempre estás a punto para para conseguir lo que te gusta y tus sueños. Y el mío, es éste de trabajar poco y ganar mucho.

Billie: Me encanta Cristina, me quedo con la frase de que siempre estás a punto de lograr eso que te propongas y que es verdad que todo es cuestión de actitud. La actitud es lo que marca si van a conseguir o no van a conseguir las cosas. Cristina, terminamos esta superentrevista con dos preguntas para ti. La primera es dónde podemos encontrarte? Ya veo que tienes ahí detrás el cartelito de Esencia Comunicación. ¿Tenéis página web, redes sociales donde os podamos encontrar?

Cristina: La página web está en construcción y espero que este verano nos va a tocar montarla. La tenemos en la cabeza pero hay que plasmarla. Tenemos Instagram, Facebook y página de LinkedIn. Todo es Esencia Comunicación y Marketing.

Billie: Perfecto. Pues de todas formas vamos a poner los enlaces en los apuntes de este episodio para que la que esté interesada pueda entrar y consultar. Y la página web también la pondremos, porque como este podcast se escucha a lo largo de los meses, así dentro de poco, cuando ya esté operativa la incluiremos dentro de los apuntes. Cristina, cerramos este episodio con nuestra pregunta estrella y es ¿qué es lo que te han enseñado tus cuatro hijos?

Cristina: Uf, un montón de cosas. Porque te enseñan a ponerlos a ellos, otra persona, delante de ti. No es que te cambien la vida, es que ya no eres tú. Es él y después vienes tú ¿no? Me han enseñado, ya lo decía, a organizarme mucho más, aprovechar el tiempo… A mí me han traído mucha alegría, muchos dolores de cabeza, pero mucha alegría porque todos son muy alegres, la verdad. Y de pequeños eran encantadores, de adolescentes ya no tanto, la cosa ya cambia, pero la verdad es que nunca nos aburrimos. Siendo tantos, siempre hay alguien enfadado, pero siempre hay alguien contento. O sea que todo va bien ¿no? Pero sobre eso a ser generoso, me han enseñado a ser generosa y a pensar siempre en mostrar la mejor imagen de mí, porque a veces he tenido a veces medio bajón como todo el mundo, y he pensado “Ostras, no va… Pues por ellos, porque me vean bien, que vean que lucho, que vean que sigo, creo que es  la mejor manera es verlo, el ejemplo es la mejor manera. Si tú por mucho que digas después tú no haces, pues ellos tampoco van a hacer, pero si tienen al menos el ejemplo de que luchas y de que sigues adelante y de intentar ser alegre y positiva, pues es lo que me han traído ellos.

Billie: Me encanta, me encanta. Es verdad que nos enseñan un montón de cosas nuestros hijos. Gracias Cristina por haber compartido tu historia de reinvención, por habernos inspirado y por demostrar que no hay edad para conseguir nuestros sueños.

Cristina: Gracias a vosotros por el trabajo que hacéis y por darme la oportunidad de explicarme. Y espero que otras mamis se animen, tengan la edad que tengan.

Billie: Exacto. Un abrazo.

Cristina: Igualmente Billie, gracias.

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