Olga tenía un trabajo que le gustaba, ella es periodista de profesión y trabajaba en una editorial como periodista económica.

Como muchas de nosotras, sus prioridades cambiaron cuando se quedó embarazada.

Intentó buscar la manera de no dejar su trabajo y después de valorar las diferentes opciones, decidió coger una excedencia de un año. 

Ser madre te hace querer ser mejor persona y Olga aprovechó esa pausa para formarse en algo que siempre le había llamado la atención, las redes sociales.  Y se puso manos a la obra, no solo para realizar la metodología de Mamis Digitales y reinventarse, sino también para superar sus inseguridades, sus miedos y la manera de enfrentarse a los problemas.

Y llegó el momento de incorporarse de nuevo a la empresa, su año de excedencia había terminado.

¿Quieres saber cuál fue su decisión y que ha pasado después? 

Descúbrelo escuchando el  episodio de la semana. 

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Transcripción de la entrevista

Billie: Bueno, hoy contamos con una invitada muy especial en nuestro podcast. Olga, bienvenida al podcast Madres Reinventadas.

Olga: Muchísimas gracias, encantada de estar aquí, Billie.

Billie: Y yo feliz de contar tu historia, porque la verdad es que nos conocemos desde hace tiempo ya y hemos visto tus múltiples procesos de reinvención. Y estoy segurísima que vas a servir de inspiración a todas las madres que escuchan este podcast y que buscan precisamente eso, inspiración. Así que vamos a empezar por lo más importante para nosotras como madres, y es ¿cómo se llaman tus hijos?

Olga: Bueno, pues mira, mis hijos se llaman Markel y Jon. Markel va a tener cuatro años en diciembre y Jon nació en febrero de este año. Tiene ahora siete meses. Sí, es un bebote. Son dos nombres vascos, porque yo soy de Vitoria y bueno, Markel es Marcelo y Jon es Juan, pero pues el euskera nos gustan mucho y queríamos ponerles nombres vascos, así que esos son mis dos bebotes, mis dos niños.

Billie: Tus dos bebotes, muy bien. Bueno, pues Olga, vienes aquí para contar tu historia de reinvención, así que cuéntanos a qué te dedicabas antes de ser madre, cuál era tu día a día, qué estudiaste, tu vida profesional.

Olga: Estupendo. Mira, pues yo soy periodista, soy periodista de vocación, porque la comunicación es algo que siempre he tenido en mí y soy periodista de formación. Antes de ser madre yo estaba trabajando en una editorial, en una empresa como periodista económica, en el sector retail, de gran consumo y distribución. Mi día a día era ir a la oficina, trabajar en esta empresa y hacer información para profesionales, información sectorial. En el momento en el que soy madre de Markel, en 2017, a finales de 2017, a los cinco meses me tengo que reincorporar y me surge ese problema que creo que tenemos miles de mujeres en este país y en otros muchos, pero en este que es en el que estamos, que es la conciliación. Yo no me sentía preparada para dejar a mi niño con cinco meses, me parecía muy pequeño. El tema de coger una reducción de jornada también conlleva aparejado, obviamente una reducción de sueldo. Entonces tuve la oportunidad, el privilegio de cogerme una excedencia, me pude permitir coger una excedencia de un año y ahí empezó todo. 

Billie: ¿Qué cambió en ti cuando viviste este año de excedencia y viviste el estar conectada a tu hijo?

Olga: Bueno, pues ya te digo que yo siento que fui una privilegiada en ese momento porque no tuve que desprenderme, entre comillas, de mi hijo a los 5 meses. Fue una evolución. Pero es verdad que pasados unos meses… Yo soy una persona que me encanta estar activa, me gusta aprender y decidí hacer un programa de alto impacto en el IE, en el International Business School , precisamente de estrategia omnicanal, redes sociales y analítica. Así que ya había por mi parte un interés en todo este mundo que en aquel momento desconocía, pero que evidentemente me llamaba la atención. Hice este curso y después de este programa, en un momento dado me veía buscando opciones, se cruzó Mamis Digitales en mi camino y como tú bien sabes, pues a mí el mensaje me vibró porque por un lado era redes sociales, que estaba muy relacionado con la comunicación y con lo que yo ya me había estado preparando, y por otro lado aparecía la palabra clave que es la conciliación, que era lo que lo que yo necesitaba de alguna forma en ese momento. Así que comencé la formación con vosotros en enero del 2019.

Billie: En enero de 2019, ahora estamos en el 2021, casi a finales. ¿Cómo ha cambiado tu vida profesional en este sentido? Porque yo recuerdo tus inicios, que fue también enfrentarte a muchos miedos de “oye, voy a salir ahí, a venderme, cómo hago para venderme”. Y recuerdo que aprendiste mucho a lo largo de esos meses. ¿Cómo sientes que has evolucionado hasta llegar a donde estás hoy? 

Olga: Bueno, pues una vez terminé la formación de Mamis Digitales, justo coincidía con el final de mi año de excedencia. Entonces en ese momento tuve el gran dilema de “me reincorporo” que era un poco la idea original o “me lanzo y me monto por mi cuenta”. Y bueno, yo siempre lo digo, para mí Mamis Digitales fue ese trampolín a decir “no, lo voy a intentar por mi cuenta”. Y efectivamente, yo tenía mucho miedo a vender, quizás por mi formación, por mi forma de ser. Yo lo del periodismo lo llevo como muy dentro o lo tenía, ahora lo sigo teniendo, pero en aquel momento yo tenía muy diferenciada en mi cabeza lo que era vender, que yo no sabía hacerlo y lo que era informar, que era lo que yo sí sabía hacer. Ante ese dilema  yo decía “vender, qué difícil” ¿no? Porque ya te digo, tenía unas creencias sobre vender negativas, que creo que también es algo muy extendido en bastantes personas y esas creencias me estaban limitando a la hora de ponerme por mi cuenta. Y salí a vender, porque es vender, pero yo no lo viví de esa forma, yo realmente estaba convencida y lo sigo estando de que ayudo a mis clientes, ayudo a pymes, a posicionar su marca, a visibilizar su negocio en Internet, a darles relevancia, notoriedad. Entonces creo que hay que cambiar ese discurso de “yo no voy a vender”. Yo te cuento lo que hago, yo te puedo ayudar, se cómo hacerlo. Me han formado, tengo esta metodología y cambiar ese chip de vender a ayudar fue lo que me, lo que me permitió vender, pero de una forma que para mí no era conflictiva y no suponía un problema. Ahora me he dado cuenta que me encanta vender.

Billie: Ah, claro, porque ya has cambiado ese chip y ya no le has dejado que te que te limite. Es lo que decimos muchas veces que a veces somos nosotras mismas las que nos ponemos esas barreras, que luego, sirve mucho cuando nos ve alguien de fuera y nos dice “¿pero qué me estás contando Olga, si tú puedes hacerlo perfectamente”.  Entonces es ahí  cuando te das cuenta, dices “ah, pero es verdad, si lo dicen los demás, ¿por qué no me lo voy a creer?”

Olga: Es verdad que hay que hacer un trabajo, hay que hacer un trabajo mental, hay que abrir la mente, hay que hay que trabajar la autoestima, la confianza, la seguridad y bueno, y eso es un proceso y hay que hacerlo. Y luego todo va fluyendo y todo y todo va llegando.

Billie: Olga, me interesa mucho esta parte. ¿Cómo trabajaste tú toda esa parte de confianza y autoestima? Porque está muy ligada a nuestra vida como madres y emprendedoras.

Olga: Bueno, a ver, a mi otra de las cosas que siempre me han encantado es la inteligencia emocional. Creo que es fundamental, que debería haber una asignatura en el colegio para para enseñarnos a gestionar nuestras emociones, a conocernos, analizarnos y saber dónde estamos, dónde queremos estar y cómo podemos llegar hasta ahí. Creo que eso es fundamental y este interés mío en este campo, había hecho también algún trabajo en este sentido, algún curso y cogí toda esa mochila de herramientas. En su momento yo también trabajé con una coach que me que me ayudó a poner negro sobre blanco mis prioridades y a desarrollar esa caja de herramientas que luego a lo largo de tu vida, en muchos momentos te van a servir para muchas cosas. He trabajado en la medida de lo posible, yo creo que es un trabajo para siempre y constante y evolutivo, pero he trabajado esa confianza y sobre todo lo que te decía, esas creencias que te limitan, ese “por qué yo no”, los “no puedo”, los “loritos mentales”, la “radio mente” que al final nos va saboteando. Nos autosaboteamos a nosotras mismas y llega un momento que… Bueno, que no, que por qué no, que por qué tú no, si las demás lo pueden hacer por qué tú no. ¿Qué habilidades tienes? Creo que es importante hacerte un DAFO de ti misma e identificar tus debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades como lo hacen las empresas, hacerlo contigo misma y potenciar esas fortalezas e ir superando esas debilidades poco a poco. Somos humanos, todos tenemos miedos, todos tenemos creencias limitantes, infundadas o no, pero se pueden trabajar y se pueden ir superando clarísimamente.

Billie: Me encanta porque es una de las partes más importantes que debe desarrollar cualquier emprendedor, porque al final también esto de gestionar redes sociales para los demás, darles visibilidad, trabajar desde donde tú elijas, a veces es un proceso en el que estamos solas y tenemos que confiar en nuestras habilidades. Vencer ese famoso síndrome del impostor que tenemos muchas y que a veces hace falta precisamente todo lo que has dicho. Y yo creo que es muy importante eso de trabajar con una persona que nos ayude. Hay veces que pedir ayuda también cuesta trabajo y más a las mujeres y más diría yo a las madres, porque creemos que tenemos que estar nosotras ahí dando la ayuda a todo el mundo y luego somos las últimas de la lista.

Olga: Otra creencia, otra creencia cultural en este caso que nos han metido muy dentro. Y pedir ayuda no es malo. Pedir ayuda es necesario cuando se necesita y creo que es muy positivo también ser capaz de detectarlo. Indica también un afán de superarte y de ser mejor cada día. Y creo que eso es clave en la vida de cualquier persona y concretamente de las madres.

Billie: Olga, tú cuando tuviste a tu segundo bebé vino otro proceso de reinvención. Cuéntanos un poquito cómo fue.

Olga: Sí, bueno, voy a retomar, si me permites, el punto en el que estaba. Ahí empiezo a coger clientes. Voy estabilizando mi negocio. Lo hice de una manera además muy ágil y muy rápida, porque como coincidía con mi posible reincorporación a la empresa, claro yo en mi cabeza ya tenía la idea de “a partir de este momento yo ya empiezo a facturar”, etc. Entonces al decidir no volver a mi empresa fui muy rápida, quizás ahora viéndolo con perspectiva, demasiado rápida. Pero bueno, en aquel momento me sirvió. Me hice una web básica que ahora mismo me parece horrible y la he cambiado. Me hice unas tarjetas de visita y me puse a buscar clientes y focalicé toda mi energía en eso. Y los conseguí. Y los conseguí, como os decía, quitándome esa creencia y vendiendo, aunque yo en aquel momento no lo consideraba vender. Bueno, ya estabilizo mi negocio empieza a dar formaciones in company también. Bueno, tengo un plan para ir creciendo y para que todo esto se vaya haciendo más grande… y llega a marzo de 2020. Y llega la pandemia mundial. En ese momento perdí algunos clientes por la coyuntura, porque evidentemente mi cliente principal y potencial son pymes. Estas pymes se encuentran en un escenario de incertidumbre tremendo. Me mantienen durante un tiempo, pero se me caen algunos clientes y rediseño otra vez mi hoja de ruta a esas formaciones in Company, empiezo a plantear más online. Bueno, pues cambiando un poquito hacia el canal que se demandaba y que necesitábamos en ese momento. Y cuando ya tengo toda mi hoja de ruta hecha de nuevo y veo que voy por ese camino muy bien, en julio de 2020 embarazo sorpresa entre comillas vale, todo lo que te puede sorprender un embarazo. Pero bueno, es verdad que sin pensarla mucho a la primera y de repente con ese positivo fue como… Ese día yo lo recuerdo con muchos sentimientos encontrados. Por una parte estaba feliz de poder traer otro miembro a esta familia y de tener otro bebé. Y por otro lado fue como “¿y mi negocio y mi hoja de ruta y mis objetivos y mi todo?” Entonces rompí la hoja de ruta tanto físicamente como mentalmente y dije bueno, pues ahora esto va a tener que esperar, estoy en otro momento. Seguí trabajando con los clientes que tenía hasta ese momento. Pasó todo el año 2020, un mes y medio antes de dar a luz a Jon ya me cogí la baja y en febrero nace Jon con tres semanas antes de lo previsto. En un parto precioso, todo maravilloso, pero a las cinco horas, en una revisión de la neonatóloga, en una revisión de rutina que hacen a todos los bebés, detectan una inmadurez en el organismo, detectan una mala adaptación a la vida extra uterina, y se llevan a mi bebé a la UCI. Me ingresan al niño durante 18 días. Bueno, pues nunca esperas que algo así te vaya a pasar. Menos cuando el embarazo y todo ha ido perfecto, el parto ha ido bien. Pero bueno, estas cosas pasan y vivimos esos 18 días, los más duros de toda la historia de nuestra familia. Pero el 4 de marzo, el día que yo tenía la fecha prevista de parto, a Jon le dan el alta y me llevo a casa a un niño sano, adaptado a la vida perfectamente y maravilloso. Y puedo traerlo y presentarle a Markel, a su hermano, que Markel llevaba muchos días sin entender nada ni por qué estábamos nosotros todo el día en el hospital y por qué su hermano no llegaba. Ese 4 de marzo llegamos y nos conocemos los cuatro, nos juntamos los cuatro de nuevo y empieza mi segunda baja de maternidad. Entonces de marzo a julio, estoy hablando ya de este año 2021, de marzo a julio he estado con mis niños, he estado con mi familia, he estado disfrutando de ese periodo de maternidad, pero en julio yo ya empezaba a pensar ¿qué voy a hacer ahora, cómo voy a empezar? Y sinceramente me sentía desganada, me sentía otra vez limitada. Nuestro mundo va muy rápido, las redes sociales van muy rápido, las herramientas van avanzando súper superrápido y sentía como que había perdido esa conexión, que ya no estaba en donde tenía que estar, que tenía que aprender un montón de cosas nuevas y me sentía desganada. El otro día leía que la desgana es prima hermana del miedo. Entonces… Igual no era pereza, porque yo no soy una persona perezosa, igual era miedo. Y a veces hay que rascar para saber a ver desde dónde nos nace esa pereza, esas pocas ganas de hacer, porque a lo mejor no es pereza. A lo mejor hay otras cosas. Y yo lo identifiqué y dije pues efectivamente, tengo miedo. Tengo miedo porque inevitablemente has visto a otras personas, a referentes que sigues, que han ido avanzando y que han llegado más lejos. Ves que hay formatos, cosas nuevas que no dominas y que no sabes utilizar. Entonces yo me planteé, a ver, tienes dos opciones: o te pasa la ola por encima o aprendes, te capacitas y surfeamos la ola tranquilamente. Y eso es lo que hice. Dije “me está costando, no me siento conectada al cien por cien, qué me pasa?”  Pues me pasaban varias cosas, Billie, Por un lado, yo ya no me sentía identificada con esa Olga del año pasado. Fíjate qué rápido, pero yo ya no me sentía identificada con esa Olga del año pasado. No me sentía identificada con las fotos que tenía en mi web, con las fotos que me había hecho cuando empecé en mayo del 19. Yo ya no era esa persona. Yo había pasado una pandemia, un embarazo, había tenido un problema inicial con mi hijo, o sea habían pasado muchas cosas en mí que yo ya no me sentía identificada con esa persona, ni siquiera tenía el pelo igual y tengo más kilos…  O sea, yo ahora soy otra persona. Una de las primeras cosas que decidí fue quiero hacerme fotos nuevas, porque uno de mis valores es la honestidad. Y yo ahora mismo esta imagen que estoy transmitiendo no tiene nada que ver con mi yo de ahora. Así que lo primero que hice fue llamar a mi fotógrafo de confianza, que es un gran profesional, y le dije tenemos que hacer una sesión porque yo ahora soy otra Olga y voy hacia otra nueva etapa y voy hacia otro lugar y te aseguro que no estaba nada conectada cien por cien con mi rol profesional en aquel momento. Pero poco a poco. Me hice la sesión de fotos y fue un 30 por ciento de motivación más. Y una vez más tuve que sacar toda esa caja de herramientas de la que hablábamos antes para decidir en qué punto estoy, dónde quiero estar. No te fijes en los demás, cada uno está en un punto vital, está en una etapa vital. Tú no sabes nada acerca de en qué momento están los demás. Tú céntrate en ti, analiza en qué momento estás tú y vamos a ver qué podemos hacer con esto. Y ha sido un poquito gradual, pero en muy poco tiempo, porque es verdad que soy una persona que lo hago gradual pero rápido. Te estoy hablando de agosto, de finales de agosto la sesión o septiembre casi, primeros de septiembre, nueva hoja de ruta, nuevos objetivos y nuevos mantras, nuevas creencias. Uno: no llegas tarde a una industria que no para de crecer. No llegamos tarde. O sea, hay una demanda muy, muy importante de nuestros servicios. Tenemos que seguir actualizándonos, aprendiendo.  Esto cambia. Lo mismo cambia para mí que he estado, digamos equis parada, cambia ahora que voy a empezar y voy a tener que seguir haciéndolo. Entonces, bueno, pues cambiando las creencias, conectando de nuevo con esa parte profesional y conectando de nuevo con mi autoestima, con mi seguridad. He cambiado la web, tengo nuevas fotos, he rediseñado mis servicios, quizás de una manera un poquito más pensada, menos atropellada que la otra vez, porque es lo quiero hacer más profesional, de una forma más sosegada, prestando más atención a ciertos detalles que a lo mejor en mi primera reinvención los pasé por alto o no me parecían importantes, pero ahora sí me lo parecen. Y bueno, pues ahí estoy. Y en las últimas cuatro semanas estoy con tres clientes de nuevo, varias propuestas encima de la mesa y otra vez estoy, ahora sí te puedo decir, que estoy cien por cien conectada con mi profesión de nuevo y además permitiendo esa conciliación tan importante. Ahora Markel  ha empezado el colegio, yo puedo llevarlo, puedo recogerlo, puedo organizarme y decidir cuándo trabajo, que para mí eso vale oro. Porque realmente creo que hay un gran problema, como decía al principio, de conciliación en este país que debería estar en el primer punto de la agenda política de todos los días, pero lamentablemente no lo está.

Billie: Olga, es que de verdad eres un torbellino y me encanta, me encanta la forma que tienes de seguir aprendiendo y la frase que has dicho la vamos a compartir porque es brutal. No llegamos tarde a una industria que está cambiando constantemente y que se está adaptando constantemente. Y es verdad, tenemos que estar todos allí. Pero oye, que si nos desconectamos un ratito para hacer algo que es tan importante como ser madres, claro, no pasa nada. Y el tren no se va sin nosotras, el tren no puede esperar. Nos podemos subir en una parada después y podemos alcanzar a los demás sin necesidad de estar corriendo. Así que gracias Olga, por todas estas enseñanzas y por toda esta inspiración que estoy convencidísima que le servirá a muchas madres que nos están escuchando.

Olga: Muchísimas gracias querida. Quería hacer un apunte también. Yo os comentaba que estaba ahí, en este rollo de no me siento identificada, tengo desgana, no quiero hacerlo. Para mí y por si puede ayudar a otras personas, es clave pasar a la acción. Sin acción no hay cambio. Lo hemos dicho un montón de veces. Si tienes miedo, hazlo con miedo. Pero pasar a la acción creo que es el punto de inflexión entre un deseo y que algo se empiece a hacer realidad. Yo hasta que no pasé a la acción… Y no tenía ganas, es lo que os digo, no estaba nada conectada. Igual estaba a un 20 por ciento de energía, pero pasé a la acción y según vas pasando a la acción, van ocurriendo cosas. Al final a veces nos quedamos quietos porque estamos bloqueados, pero hay que ponerse en movimiento. Vale, no eres un árbol, te puedes mover, no te tienes que quedar en el sitio en el que estás. Cuando pasamos a la acción, de verdad, creo firmemente que empiezan a suceder cosas y a pasar cosas buenas.

Billie: Claramente, Olga oye ¿dónde podemos encontrar esa nueva web con esas fotos y donde podamos saber más de ti?

Olga: Bueno, yo soy Olga Díaz SocialMedia, como veis no me compliqué mucho en su momento con el tema del naming, porque quería ir muy rápida y bueno, me podéis encontrar en mis perfiles de Instagram como lo Olga Díaz Social Media, en Facebook, en LinkedIn, en Google My Businees y mi web también es www.olgadiaz socialmedia.com

Billie: Pues pondremos todos estos enlaces en los apuntes de este episodio para que los puedas consultar y conectar con Olga. Olga, vamos a finalizar esta entrevista con una pregunta que conecta mucho con nuestra parte de madres. Y es ¿qué es lo que te han enseñado tus dos hijos a lo largo de tu vida?

Olga: Es una pregunta muy difícil, porque tengo muchas respuestas. Me enseñan, me enseñan cada día cosas, pero hay dos que quiero destacar. Por un lado me han enseñado el vivir en el momento presente, el aquí y el ahora. Para los niños, el ayer y el mañana es algo difuso. Ellos están en este momento, o sea, están presentes siempre tienen las emociones ahí, a flor de piel, siempre, y tienen esa capacidad de vivir cada día como como único. Y creo que eso es algo que los adultos tenemos que recuperar. Y por otro lado, me han motivado muchísimo para seguir mejorando. O sea, quiero que vean a su madre esforzarse por conseguir lo que quiere, quiero que vean que quiero ser cada día una mejor versión de mí misma, que quiero crecer a todos los niveles y que y que quiero vivir alineada con mis prioridades. Que en este momento y me imagino que durante el resto de mi vida son ellos y que por eso estoy luchando por crearme un trabajo, por poder conciliar, por poder estar con ellos para para vivir como realmente yo quiero vivir y no como la sociedad o quien sea espera que viva.

Billie: ¡Qué bonito, Olga! Me encantan todos esos aprendizajes. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros.

Olga: Un placer, de verdad. 

Billie: Un abrazo, Olga. Hablamos.  Muchas gracias por escuchar madre reinventada, si has disfrutado del episodio de hoy y no quieres perderte los siguientes. No olvides suscribirte a nuestro podcast en la web Madres o a inventadas puntocom o la aplicación gratuita de iVoox. Te esperamos la semana que viene.

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