Sofía desprende energía. Hablando con ella te das cuenta de que es una de esas personas que genera ideas sin parar. 

Nuestra invitada de hoy es una apasionada del mundo de la restauración. Creció entre fogones en el restaurante de sus padres en su Perú natal, estudió hostelería y trabajó durante años en un sector que le encantaba pero tenía unos horarios muy esclavos. 

Tener a su primer hijo fue un punto de inflexión en su carrera, sus prioridades cambiaron y tuvo la suerte de poder contar con la flexibilidad de trabajar en el restaurante familiar. 

Su marido empezó un master en Barcelona y se mudaron, enfrentándose a un cambio de país, de cultura y de situación ya que dejó de trabajar y se centró en su faceta de madre. Sofía nunca dejó de dar vueltas a cómo conseguir otra manera de trabajar.

Otra oportunidad se cruzó en la vida de su familia y se mudaron a Londres, donde tuvieron a su segundo hijo y se quedó embarazada del tercero.

Al volver a Barcelona y decidir que se quedaban allí para siempre, Sofía decidió buscar la manera de poder reinventarse, reincorporarse al mundo laboral y no perder su pasión por el sector de la restauración. Se convirtió en Community Manager gastronómica. 

¿Quieres conocerla un poco más? ¡No te pierdas el episodio de hoy!

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Perfil IG: www.instagram.com/sofiahuapaya_cm

LinkedIn: www.linkedin.com/in/sofiahuapayaaquije

Transcripción de la entrevista

Billie: Hoy le damos la bienvenida a Madres Reinventadas a Sofía Huapaya. Sofía es una mami que tiene una historia muy bonita que contarnos y que la verdad es que tengo ganas de escucharla. Así que Sofía, bienvenida a nuestro programa.

Sofía: Gracias Billie, gracias por invitarme. Encantada de participar.

Billie: Sofía, antes que nada, cuéntanos cómo se llaman tus hijos y qué edades tienen.

Sofía: Mis hijos son Gabriel que tiene 9 años, Santiago que tiene 5 y Mati, Matías que tiene 3.

Billie: Tres hijos ya, familia numerosa. Seguro que estarás bien ocupada, eh?

Sofía:¡Mucho, sí!

Billie: Sofía, vámonos a ir un poquito hacia atrás en el tiempo antes de que naciera Gabriel y cuéntanos un poquito qué es lo que hacías, en dónde vivías, a qué te dedicabas.

Sofía: Bueno, antes de que naciera Gabriel, yo estudiaba Administración Hotelera, entonces siempre he trabajado en hoteles. Mi familia tiene un restaurante desde siempre, yo tengo treinta y seis años y el restaurante tiene treinta y nueve años. Entonces yo he nacido en el restaurante, me he criado en el restaurante y siempre he estado envuelta en todo ese mundo de restauración, hostelería, atención al cliente. He viajado fuera a trabajar en hoteles. Antes de tener a Gabriel era esto. Estudié mi carrera en Perú y luego me fui fuera a trabajar un año a República Dominicana. Estuve un tiempo en Estados Unidos y luego llegó Gabriel y me cambió todo.

Billie: ¿Qué cambió cuando llegó Gabriel? Cuéntanos.

Sofía: Todo, todo. Realmente cuando llegó Gabriel, empecé a hacer mi vida como mamá. En Perú seguí trabajando. Estuve tres meses con Gabriel a tiempo completo, pero luego empecé a trabajar. Como trabajaba en el restaurante de mi familia, pues tenía flexibilidad horaria y eso me ayudaba mucho, podía llegar más tarde y salir más temprano y estar más tiempo con Gabriel. Mis prioridades y mis responsabilidades cambiaron mucho. Cuando Gabriel tenía un añito, mi marido decidió hacer una maestría aquí en España, en Barcelona y cambió mi vida mucho más porque vinimos los tres aquí. Cambiar de casa, del lugar, de todo. Mi marido hacía la maestría a tiempo completo, entonces yo me tenía que dedicar al completo a Gabriel y a mi casa. Entonces fue un cambio. Ahí sí sentí el cambio porque ya no trabajaba, sino que estaba todo el tiempo de mamá.  Y eso chocó.

Billie: Claro. ¿Qué se siente? Porque además tú lo viviste no sólo haciendo este cambio drástico, sino que fueron dos cambios, porque fue un cambio de país, de cultura, de manera de ser, ¿no? Entonces, ¿qué cosas sientes o sentiste tú que te enfrentaron con esa dualidad de ser madre al 100 cien por cien?

Sofía: Bueno, primero que a mí siempre me ha gustado viajar, salir y conocer gente y mundo y culturas y todo esto. Por eso me encantó la idea de venir. Pero el hecho de venir como mamá y no poder trabajar me limitó mucho. Porque aun cuando conseguí que Gabriel pudiera ir unas horas a la guardería, yo no tenía un permiso de trabajo, entonces tenía que buscarme la vida de alguna manera, tenía que ver qué hacer.  No podía estudiar porque la maestría de mi marido se llevaba todo el presupuesto. Entonces empecé a hacer maniobras en mi casa para que el presupuesto alcanzara, porque vivíamos de los ahorros. Yo tenía que ver qué hacía yo para generar un ingreso. Y como no me sé quedar quieta, pues buscaba por aquí o por allá. Como donde vivíamos teníamos tenemos una habitación extra, me integré a una organización que trae niños  o adolescentes de Francia a Barcelona por unos días, para que conozcan, y buscan a familias de acogida. Ofrecí mi casa para recibir dos niñas y también aprendí un poquito el idioma. Conocía un poquito de Francia, les enseñaba un poquito yo de lo mío y así entre la primavera y el verano, cada semana teníamos niñas distintas en mi casa. Yo me tenía que encargar de recibirlas, darles algo de comer, llevarlas al lugar de recogida. Y así me entretenía y hacía algo que me generara un ingreso y hacer algo más que estar solo en mi casa.

Billie: Y luego vinieron tus otros dos peques.

Sofía: Mi marido terminó la maestría y nos fuimos a Inglaterra porque él consiguió trabajo en Inglaterra.  Yo  conseguí trabajo bastante rápido en un hotel, pero al mes de empezar a trabajar me quedé embarazada de mi segundo hijo. Yo tenía miedo porque estaba empezando un trabajo y quedé embarazada. Pero no hubo problema. Trabajé casi todo mi embarazo. Era un trabajo muy duro porque en los hoteles los turnos son rotativos de 7 de la mañana a 3 de la tarde, de 3 a once. Mi marido trabajaba 4 días a la semana. Yo trabajaba los otros tres. Así, nunca estábamos juntos realmente. Además el frío, yo salía a las 6 de la mañana de mi casa en una barriga gigante a tomar el bus que ni siquiera era cerca y el frío, a veces el suelo está helado… Pero aun así yo estaba encantada de la vida trabajando. Conocí mucha gente. Hice amigos, porque yo soy una persona muy muy de amigos y eso me gustaba mucho. Hasta que tuve a mi hijo a Santiago y salí de baja por maternidad. En Inglaterra. Lo bueno es que la baja maternidad puede ser hasta un año. Tomé diez meses. Mi marido tenía un mes de baja de paternidad. Entonces nos organizamos y casi al final de mi baja de maternidad, nos fuimos a Perú a ver a mi familia. ¡Y regresé embarazada del tercero! Y ya me tocaba volver al trabajo. Volví y les dije “estoy embarazada”. Pero justo a mi marido le salió un trabajo aquí en Barcelona y nos tuvimos que mudar nuevamente. Yo no podía pedir que mi hicieran un traslado porque estaba embarazada, imagínate llegar otra vez a Barcelona, a buscar colegio, a buscar casa, y con un trabajo nuevo. Dije: “no, es mucho”. Así que prioricé nuevamente mis hijos y mi familia, nos mudamos y desde entonces no trabajé. Me ocupé de adecuar a mis hijos al ambiente, al cambio de colegio, de idioma, de todo.

Billie: ¿Y cuándo decides que bueno, que está bien esta parte, esta faceta tuya de acompañar a tus hijos, pero que tú quieres seguir trabajando y desarrollando tu vida profesional?

Sofía: Cuando Matías, el pequeñín, cumplió un añito, decidí ponerlo en la guardería, porque yo quería volver a trabajar y dije “algo tengo que hacer”. Mi carrera me gusta mucho, pero trabajar en hoteles es duro porque los horarios son muy difíciles, muy, muy difíciles, y yo no estaba dispuesta. Como no tengo familia acá, no quería que una canguro se hiciera cargo de mis hijos,  y trabajar para pagar una canguro, no me compensaba. Me perdía lo más importante que era ver a mis hijos cuando los recogía del colegio. Entonces estaba en esta situación de ver la luz al final del túnel porque ya mi hijito iba a la guardería, pero me sentía perdida, no sabía qué hacer, no sabía por dónde empezar.  Me puse a estudiar francés porque le dije a  marido “tengo que tener algo más porque tengo mucho tiempo sin haber estudiado, tengo que hacer algo más que me aporte un poquito más de valor a lo que ya sé”.  Y se me ocurrió estudiar francés intensivo. Nunca había visto una palabra de francés e hice un curso intensivo un mes. Una locura porque era demasiada información. Todos mis compañeros, ninguno había nacido en los mil novecientos, todos eran de los 2000 para arriba. Entonces esto era una locura. Pensé “tengo que hacer otra cosa”. Y ahí fue cuando descubrí Mamis Digitales. Y le dije a mi marido “esto es, quiero intentarlo”. Él siempre me ha apoyado en todas mis locuras así que me dijo “Vale, vamos a hacerlo”. Y me metí en Mamis Digitales. Me encantó lo que viví. No ha sido fácil. Mamis es muy bueno, siempre me he sentido apoyada por toda la comunidad, pero fue difícil recuperar la confianza en una misma. Fue difícil porque llevaba tanto tiempo fuera de juego que recuperar mi confianza y reencontrarme conmigo misma, con lo que me gustaba y con lo que sabía y dejar de sentirme mamá todo el rato… Fue difícil, fue muy difícil, así que esto me ayudó bastante y estoy haciendo el camino.

Billie: Yo la verdad es que te recuerdo Sofía porque te conocí en uno de los eventos presenciales que hacemos para Mamis Digitales. Me extraña que digas esto la confianza, porque yo recuerdo que contaste una historia de cómo conseguiste un cliente y los pasos que seguiste y que nos impresionó a todas, todas estábamos aplaudiéndote, diciendo “Todas queremos ser como tú”, de tan aplicada, ¿no?  ¿Cómo es eso de que a pesar de que tú transmitas una cierta confianza, la tengas que seguir trabajando día con día?

Sofía: Porque yo creo que todas estamos llenas de miedos. Los miedos los tenemos siempre, solamente que hay días que dejamos que los miedos hablen más que nosotras y días que decimos “No, sabes qué, apártate”. Yo tengo mucho miedo de muchas cosas, pero busco la manera de, aunque me muera de miedo, lo hago, prefiero hacerlo. Por ejemplo hace poco me corté el cabello. Mi hijo mayor me decía “no te cortes mamá, no te cortes, ¿y si no te queda bien?”. Yo le dije “si no me queda bien, ya crecerá, pero tengo que arriesgarme y ver si me queda o si no me queda”. Y aunque no me guste, pues lo hago y ya está. hasta. Y a ver a esto. Yo soy así, transmito seguridad o confianza y trato de tenerla, pero igual me muero de de miedo. Y es lo que les digo siempre a las chicas de la comunidad con las que hablo, mis amigas o de donde conozca gente. No te quedes con la duda, inténtalo, hazlo, y si no sale, pues, aprendiste para la próxima.

Billie: Como digo yo siempre, es muchísimo mejor saber lo que pasa que quedarte con la duda y tener esa incógnita por el resto de tu vida, ¿no? Lo mejor es lanzarse y si al final resulta que no era lo que querías, seguramente sacarás algo positivo de todo lo que has vivido. Sofía, tú además has hecho una cosa muy buena porque, como lo dijiste al principio de esta entrevista, te gusta tu trabajo, siempre te ha gustado, ¿no? Entonces tú decidiste especializarte en redes sociales, pero lo voy a vincular con mi experiencia en el sector de la hostelería y voy a ofrecer estos servicios a este tipo de sector. ¿Cómo tomaste esa decisión?

Sofía: Cuando eres Community Manager o estás involucrada, tienes que buscar información sobre el cliente que vayas a llevar para poder compenetrarte y compaginar y brindar un buen contenido. Y yo dije, si me  toca un cliente que no sé, de repente una florería, y yo de flores no sé nada y hasta un cactus se me muere, ¿qué hago? No disfruto. No puedo transmitir algo que yo no conozco o que yo no disfruto. No, no, no consigo transmitirlo. Entonces pensé que si ya tenía tanta experiencia en el ámbito de la restauración, de la hostelería, que me gusta, lo puedo transmitir y conseguir clientes, que al final se van a dar cuenta en el resultado que yo disfruto de esto. Y se dan cuenta. Hace poquito el último cliente que conseguí me dijo que había tenido entrevistas con cinco personas más y que decidía trabajar conmigo porque precisamente notaba en mí esa pasión, porque yo tenía también un background, un detrás por estar involucrada en el mundo de la restauración. Por eso a él interesaba, porque había hablado con agencias y no sentía que hubiera eso. Así que me quedo con esto, si no puedo estar en el restaurante, al menos por aquí, pues lo vivo, porque quieras o no, con cada cliente que trabajo es como que veo el restaurante. Y a mí los ojos me brillan porque me  traslado a todo lo que he vivido toda mi vida y me surgen ideas, y no solamente para las redes sociales, porque me involucro en todos los aspectos. Por eso me gusta.

Billie: Me encanta esto de ti, Sofía, porque cuando buscamos reinventarnos de alguna manera o de otra, algunas veces pensamos que tenemos que hacerlo todo de nuevo, ¿no? Y no es así. Simplemente lo que tenemos que hacer es buscar esas fortalezas en cosas que ya tenemos anteriormente y cómo las podemos vincular a un proyecto nuevo de reinvención. Yo recuerdo una de mis primeras reinvenciones. Yo estudié Licenciatura en Nutrición, imagínate, y ahora me dedico al marketing o sea nada que ver.  Y la primera vez que me tuve que reinventar pensé: ¿qué habilidades tengo que puedo explotar para poder conseguir un trabajo nuevo? Yo decidí que una de las habilidades que tenía eran los idiomas, porque vivía en España y veía que no mucha gente sabía hablar inglés correctamente. Yo hablo inglés y hablo francés. ¿Cómo puedo explotar estas dos habilidades para el beneficio de reinventarme profesionalmente y conseguir otra profesión? Y así fue como conseguí mi primera reinvención, que fue hacia Asistente de Dirección en una empresa internacional. Entonces, cuando hablamos de los procesos de reinvención, lo que nos tenemos que plantear siempre es qué cosas me gustan, qué cosas me apasionan, como dices tú, me brillan los ojos cada vez que estoy delante de este proyecto. Pues muchísimo mejor, ¿no? Porque dedicarse a algo que a uno no le gusta es igual en un trabajo de 8 de la mañana a 9 de la noche que en un trabajo que estés desde casa intentando crear contenido para una marca que no te gusta para nada. Pues muy bien Sofía, ¿en qué proyectos estás ahora y cuáles son tus objetivos a corto plazo?

Sofía: Estuve bastante parada un tiempo porque con las restricciones por la pandemia el negocio de los restaurantes está fatal, pero gracias a una mami digital conseguí un contacto con un cliente, que es ahora mi cliente, tiene una pizzería. Recién van a las redes sociales. He empezado también con otra clienta que está comenzando un negocio de gastronomía que realmente ya salió, porque en realidad  hace mucho una amiga me contactó con ella porque necesitaba un poquito de ayuda, le ofrecí unos tips y una vez que puso en papel todo su proyecto, me contactó y me dijo “Yo quiero que seas tú, porque tú me ayudaste en un inicio sin ningún tipo de interés.  Me ayudaste y me dijiste cosas y ya quiero que seas tú”. Llegamos a un acuerdo y ahora estoy con ella y con el otro cliente. También estoy estudiando… ¡siempre formándonos nosotras! Estoy estudiando un programa en ESADE de marketing digital y a la vez también me he unido con una amiga de Mamis Digitales que estamos sacando un proyecto en conjunto. Nunca estamos quietas, siempre haciendo algo. Mi objetivo a corto plazo es conseguir algún otro cliente. Pero yo no busco clientes por tener clientes, sino que busco proyectos que realmente me apasionen, porque ahí es donde quiero poner mis energías. No quiero ponerla en cosas que solamente me van a llenar la cuenta bancaria, que claro que no está mal, pero si lo hago con gusto pues es mucho mejor. Es lo que busco, proyectos que me apasionan.

Billie: Sofía me ha encantado algo que has dicho, que yo creo que es clave para todas, porque muchas veces pensamos en el corto plazo, si no puedo conseguir este cliente o si este otro me está pidiendo todo gratuito y no le voy a dar más información porque me está robando mis ideas… Y tú has dicho algo que es clave, que diste consejos, regalaste información y gracias a que hiciste eso al cabo de un tiempo lo conseguiste. Justo esta mañana hablaba con otra mami digital que me contaba lo mismo. Uno de los primeros “no” que tuvo fue en 2019. Ahora, un año después, el cliente volvió y le dijo “Ahora sí te quiero contratar”, porque precisamente se había quedado con sus ideas, con su cara, con sus propuestas, ¿no? Entonces yo creo que aquí la clave está en la paciencia y no en querer ganar cosas inmediatamente.

Sofía: Claro que sí, y en ponerle tu toque. Porque al final todas podemos decir lo mismo, pero es la manera en que tú lo transmites y lo que sientes. Suéltalo y dilo con todo lo que esté en tu cabeza, con todas tus ideas, tu pasión, todo. Porque la idea la pueden tener todas, te pueden robar las ideas, pero al final le ponemos el toque a lo que hacemos.

Billie: Claro que sí. Sofía, cuéntanos en dónde podemos encontrarte para saber un poco más de ti, de las cosas que estás haciendo.

Sofía:  Estoy en Instagram como https://www.instagram.com/sofiahuapaya_cm/ y en LinkedIn como https://es.linkedin.com/in/sofiahuapayaaquije. Aún no tengo sitio web pero pronto lo tendré. 

Billie: Bueno, pues pondremos toda esta información en los apuntes de El episodio de hoy. Y para cerrar esta entrevista, Sofía, quiero hacerte una pregunta y es ¿qué te han enseñado tus hijos?

Sofía: Pues mis hijos me han enseñado que la vida es más simple y más sencilla de lo que pensamos. Nosotras le damos demasiadas vueltas y vemos hasta la tangente de todo y ver las cosas como las ven los niños nos hace disfrutar y solucionar los problemas más rápido.

Billie:  Qué bien, a no preocuparnos tanto. Pues muchísimas gracias, Sofía, por todo lo que has compartido con nosotras, por tu historia de reinvención. Esa valentía y esas ganas de querer hacer cosas nuevas. Cada vez que hablo contigo siento que hace un tiempo que no te veía porque cada vez estás haciendo cosas nuevas. Así que siga esa energía y que tengas muchos éxitos.

Sofía: Gracias, Billie, tú también. Un abrazo.

 

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