“La alegría de mis hijos, es mi motivación”

 

La vida profesional de Janin siempre ha estado relacionada con el marketing, le apasiona.

 

Trabajaba en una multinacional y sentía que todas las horas que invertía le compensaba ya que era feliz en su trabajo.

 

Cuando llegó su primer hijo, hizo malabares para llegar a todo, pero con la llegada del segundo todo cambió.

 

Janin empezó un proceso de cambio y quiso plantear su vida laboral y profesional de otra manera.

 

Su mayor sueño era poder recoger cada tarde a sus hijos del colegio.

 

Y lo consiguió.

 

¿Quieres saber cómo? No te pierdas el episodio de la semana. 

 

Enlaces mencionados en este episodio

 

Perfil Instagram: www.instagram.com/janinsocialmedia

Página web: https://www.janinausiosocialmedia.com/

Transcripción de la entrevista:

 

Billie: Bueno, en el episodio de hoy te vamos a contar la historia de Janin. Janin es madre, también se ha reinventado y viene aquí a contarnos su historia. Así que bienvenida Janin.

Janin: Hola Billie, muchas gracias. Encantada.

Billie: Oye, Janin, vamos a empezar por lo más importante y es ¿cómo se llaman tus hijos y qué edades tienen?

Janin: Pues mira, tengo dos hijos. El mayor se llama Eric y tiene 9 años y el pequeño se llama Mark y tiene 6.

Billie: 9 y 6. Bueno, vamos a irnos un poquito hacia atrás en el tiempo, vamos a irnos esos 10 años hacia atrás o lo que nos quieras contar. Cuéntanos, ¿tú qué hacías laboralmente antes de tener a tus hijos?

Janin: Pues yo me dedicaba, he trabajado siempre para multinacionales. Quizá 20 años…  Desde que acabé la universidad hasta hace muy poco, estuve en dos multinacionales muy grandes trabajando en diferentes áreas de marketing. Bueno, ya se sabe, el mundo del marketing, lanzamiento de productos, presentaciones, muchísimos viajes. Es como muy demandante, reuniones constantes… Bueno, la verdad es que a mí el marketing siempre me ha gustado, y estaba en estas áreas, llevando equipos de gente tanto dedicada más a ventas como los equipos de mi departamento, pero siempre en esta área.

Billie: Y entonces quedaste embarazada y ¿cuál fue tu panorama?

Janin: Cuando buscábamos el primer bebé me quedé embarazada de Erik y yo creo que ha sido muy curioso porque no ha tenido nada que ver, a nivel emocional, el primer embarazo como el segundo. El primer hijo, ¿ no? Y te explican lo bonito que es ser madre, todo esto. Pero hay una parte que es la que la que te encuentras, la del cambio radical de lo que es el entorno, que por mucho yo creo que te lo intentan explicar, pero… No lo sé. En mi caso, como era madre primeriza a nivel de mi grupo de amigos, era de las primeras en mi familia, yo soy hija única, claro, primer bebé… Mi marido a la vez en la familia era el primer bebé, en el trabajo en mi área también era la primera madre, entonces era un poco una situación que era como una novedad en todo. Yo era una persona y soy una persona, quizá ya no tanto como antes, super planificadora y super controladora, y de repente, de un día para el otro, me quedé flotando en el aire. Es decir, ¿qué ha pasado? Lo único que puedo controlar un poquito es a mi hijo, porque mi hijo está ahí conmigo, pero todo lo demás cambiaba. Entonces empieza una cursa emocional super complicada. En el trabajo, cuando tuve mi primer hijo, yo creo que sigo siendo la misma Janin que el día de antes de tener mi hijo. Es una sensación rara. Tú tienes un hijo, pero te sientes también súper responsable en tu trabajo. Entonces quieres llegar absolutamente a todo. Intentaba compaginarlo todo de la mejor manera, pero claro, quería estar las máximas horas posibles, que no repercutiera en mi trabajo y luego que Eric tampoco notara mi ausencia. Entonces a lo mejor un día hacía una maratón de muchísimas horas de trabajo y mi hijo, pues estaba mi familia con él,  y luego al día siguiente pues al revés. Intentaba salir a las 5, que tampoco eran grandes horas, pero luego ya me sentía como que, bueno, bien, lo puedo ir a buscar yo a la guarde y tal, ¿entiendes? Estaba agotada, estaba agotada. Porque no duermes bien, el nivel, cuando eres madre, el nivel de exigencia de la propia madre, yo creo que es algo muy generalizado, se triplica. Es decir, te exiges muchísimo más en todo. Eric necesita lo mejor de mí, siempre tengo que estar bien, en mi trabajo no se tiene que notar que estoy destrozada porque estoy agotada. No, es más, voy a dar el 300 por ciento y entras en un bucle, Billie, que no lo sé, que no eres consciente de ello, no eres consciente hasta que tienes vacaciones, entonces es en las vacaciones cuando nos sale todo. Pero bueno, sigo este ritmo dos añitos y medio a tope, a tope. Además, cuando me incorporé al trabajo después de mi primer hijo cambié un poco la situación, pero además me dieron más responsabilidad. Coincidió con que cogí un área de más responsabilidad y claro, el puesto era nuevo también. Yo decía: “yo puedo, yo puedo, yo puedo” y claro, puedes con todo, pero… No lo sé, lo miro ahora con perspectiva y digo madre mía, cuando somos madres somos capaces de todo, sacamos una energía que no tenemos, ¿no? Y nos vamos a por ello. Bueno, sigo así, tengo mi segundo hijo y con Marc yo creo que no sé si es el tiempo que pasa, pero sí noto que empiezo a madurar como madre. Porque en esos dos años, dos años y medio, aprendes muchísimo. Es decir, tú tienes un bebé, eres madre desde ese día, pero tienes que aprender. En mi caso, yo he ido aprendiendo con el tiempo entender qué necesitaba Eric, cómo realmente gestionar mejor mis emociones. Yo lo he vivido así, no ha sido inmediato, ha sido un proceso y yo creo que el proceso me llega cuando me quedo embarazada de mi segundo hijo y empiezo a plantearme las cosas de otra manera. Es decir, oye, no sé, estoy teniendo hijos porque también quiero darles lo mejor de mí, quiero que vean una madre feliz, ¿no? Y en aquella época empezaba a no estarlo. Entonces la baja de Marc, así como la baja de mi primer hijo, fue como de inquietudes,  porque eres madre primeriza, La del segundo fue de disfrute absoluto. De decir “quiero estar muchísimo con ellos, quiero dar lo mejor de mí y quiero vivir cada día al máximo”. Y eso también forma parte de esta evolución como madre. Entonces, cuando me reincorporé al trabajo, quería pedirme una reducción de jornada. Todo esto  para mí era… pero cómo lo pido, ¿no? A ver, es una cosa super normal, pero yo decía cómo lo voy a hacer. Claro, además era la primera, entonces sentía que abría camino. Antes todo era un desgaste, Billie, era un desgaste. Cualquier cosa que yo necesitaba, oye, mi hijo ahora está enfermo, mi hijo cualquier cosa o ahora tiene una cosa que tengo que estar, o una reunión o tarea… Como que estás todo el rato, te sientes como pidiendo, o pidiendo no, porque luego yo cuando estoy en mi casa acabo todo lo que tengo que hacer. Pero claro, hablamos de hace ocho años atrás, siete años. Ahora con la situación de pandemia ha cambiado todo un poco, afortunadamente, aunque el camino es muy largo, pero el hecho de teletrabajar… Antes no existía teletrabajo,  antes quiero decir hace cinco años. En mi caso no existía el teletrabajo. Era como… madre mía. A mí personalmente me generaba mucho estrés tener que, cada vez que me encontraba en la situación en la que como madre tenía que… oye, era lo prioritario. Entonces se planteó el tema de la reducción de jornada, que al final la reducción de jornada era hacer el mismo trabajo en menos tiempo. Porque digo, claro, tienes que sacar las horas de donde puedes, por la noche, y acabarlo todo porque tenía mucha responsabilidad y tenía un equipo a mi cargo, y me gustaba mucho mi trabajo. Entonces dices, mira, puedo salir a una hora que puedo ir a buscar a mis hijos. Porque yo, antes de tener hijos, me acuerdo que hace muchísimos años que iba a buscar a un familiar mío ocasionalmente, siempre pensaba que yo quiero hacer esto. ¡Qué tontería! Pero para mi ir a buscar a mis hijos era algo que quería hacer desde hacía muchísimos años, que era muy importante. Yo creo que es una cosa tan fácil de conceder… Claro, cuando estaba en mi trabajo y había desorganización en todo el tema de los horarios, a mí me afectaba muchísimo porque solamente había una cosa que quería, que era ir a buscar a mis hijos, y tenía que estar allá. Y no quería, cada dos por tres, oye, ayúdame, porque al final yo cumplo con todos mis deberes, ¿no? Pero hacen lo mismo en mi casa. No quiero fallarle a los nenes y para mí es prioritario y cada vez coge muchísimo más peso. Maduran, y sientes eso, ¿no? Sientes que… Dices yo al final quiero trabajar, me encanta mi trabajo, voy a hacer lo posible para rendir al máximo, para poder estar con mis hijos también. ¿Por qué no puede ser todo? Y sentirme llena también.

Billie: Es curioso, porque has mencionado cosas que me llaman la atención, no como el hecho de que la reducción de jornada implicaba hacer el mismo trabajo en menos horas y que además te volviste más organizada, más productiva,  entiendo en el trabajo, pero aun viendo de todo lo que somos capaces de hacer una vez somos madres, también tenemos ese sentimiento de culpabilidad, de tener que estar pidiendo favores o de sentir que no estamos dando todo el trabajo, a pesar de que yo creo que muchas veces damos más, ¿no? Entonces una de las lecciones importantes es saber también valorar todo lo que hacemos. No podemos obviamente llegar a todo, porque es literalmente imposible ser perfectas en todo. Pero es cuestión de poner en la balanza y decir, oye, desde que soy madre soy muchísimo más productiva en mi trabajo, hago más, quizá concentro mejor el tiempo del trabajo. Quizá antes te importaba poco ir a tomar tres cafés a lo largo de tu jornada laboral y cuando eres madre dices no no, yo un café y si se puede, en el despacho, porque tengo que acabar mi trabajo y quiero ir a lo más importante también, que es tu versión de madre, estar con tus hijos, Y esa parte yo creo que además también nos suma, nos complementa. O sea, si tú tienes a una madre en tu equipo de trabajo, eres una empresa y tienes una madre y la tienes trabajando horas interminables sin poder estar con sus hijos, va a ser una madre infeliz que no va a poder compartir ese tiempo que quiere con sus hijos y al final tampoco va a rendir en el trabajo.

Janin: Totalmente de acuerdo. Esto lo noto. La capacidad de organización que tenía era abrumadora, y realmente podía gestionar todo dentro de mi jornada. Cuando veía que había una reunión justo 10 minutos antes de la hora en la que yo me marchaba, pensaba no, porque yo quiero estar, es muy importante para mí. Eso es muy fácilmente reorganizable. Entonces te das cuenta de muchísimas cosas. Y yo creo que esto a mí me ha aportado muchísimo, mucho, mucho a priorizar mucho, a realmente a saber atender bien todo lo que entra, no tener distracciones. Y esto lo aplico hoy en día en mi día a día con mis clientes. Pero bueno, la verdad es que ha sido ha sido una evolución compleja a nivel emocional. Porque además también llegaba un punto que, como es normal, estaba llegando a un techo profesional. Cuando tuve los hijos yo estaba trabajando. Además estaba estudiando, hice un curso de marketing digital y luego me apunté a un postgrado. Claro, ese mundo también es muy interesante, porque cuando haces estos cursos cuando has tenido bebés, en mi caso mi cabeza en términos de estudiar no estaba igual. No puedes ponerte a estudiar cuando hace muchos años que no lo has hecho. Te cuesta más porque estás cansado, ya son las diez y media u once y no sabes lo que estás leyendo. Y además estás en grupos con gente que tiene una vida absolutamente diferente a la tuya, que a lo mejor han acabado la carrera y tú dices ¡Hola! ¿Hay alguna madre aquí? Porque el ritmo y todo era como más presión, ¿verdad? Cualquier cosa que hacía, porque al final yo quería continuar con mi carrera, es un factor personal, pero te sientes como con más presión, como que tienes que continuar dando, demostrando y todo. Y de vez en cuando tienes ganas de decir “Hola, por favor, ¿me podéis dar un descanso? Es que de verdad estoy muy cansada, es que necesito hacer un parón porque me va a dar algo”. Pero no puedes. Entras en un círculo vicioso que no para, una rueda que no para. Entonces, tú sabes que no estás bien. Tú sabes que además quieres más, pero que tienes que hacer las cosas de una manera diferente. Haces muchas balanzas. No es una balanza, que yo creo que continuamente estás poniendo, ya, tengo un trabajo que ya sé hacer, estoy en una empresa muy buena, en la que me valoran y en la que tengo estabilidad, pero no soy feliz. Me encuentro en una situación que  creo que se podría evitar. Me estoy desgastando. Estás todo el rato diciendo “yo creo que hay algo más. Creo que tengo que hacer cosas diferentes, creo que no puede ser todo esto, creo que tengo que apostar por algo que realmente me llene”. Y siempre tenía esta espina aquí clavada.

Billie: Tú has contado… Me impacta porque tú vienes del mundo del marketing. Has contado que después de ser madre te has puesto a hacer un posgrado, una especialidad en marketing digital también. ¿Y cómo se te ocurre entrar en Mamis Digitales? Porque con toda esa experiencia seguro que lo valoraste y dijiste “bueno, ¿qué me va a aportar?”  Entonces, ¿cuál es tu caso visto desde el lado de la mami que tiene mucha experiencia, que ya viene de este sector?  ¿Cómo lo viviste?

Janin: Mamis Digitales me atraía muchísimo porque siempre, Billie,  pensaba: “Y si yo soy una de ellas”. ¿Te imaginas? Siempre lo tenía idealizado. Lo que yo decía existía, pero estas mamis que la han conseguido, realmente están construyendo su vida, pueden establecer su horario… Con mucho trabajo, pero son jefas de sí mismas y están apostando por lo que realmente creen. Y además con una profesión y un saber hacer. Y yo pensaba que a mí me interesaba muchísimo el tema de las redes sociales, porque uno de los proyectos que llevaba mí en mi anterior trabajo me encantaba y era un proyecto digital de bastante envergadura y por eso yo estaba estudiando tanto. Y digo madre mía, esto es un salto que además me permite de alguna manera continuar haciendo lo que me gusta. Pero además veía que acababan y podían ejercer. Porque cuando yo estaba trabajando como asalariada decía, llego a mi tope, y necesito empezar una nueva etapa. Empiezo esta nueva etapa pero piensas, ¿por dónde empiezo, Billie, por dónde empiezo? ¿Por qué? Porque a pesar de haber estado estudiando, cuando estudias másters, posgrados, etc, acabas y tienes conocimiento, pero el saber y práctica no es real. Y entonces te quedas, dices fenomenal. ¿Por dónde empiezo? Y en Mamis yo veía que este factor, no sabía cómo, pero veía que gracias a metodología luego podías ejercer de ello. Y a mí esto me atraía muchísimo y decía oye, pues vamos a intentarlo, vamos a apostar por ello porque en esta vida hay que hay que probar cosas Billie y hay que intentarlo, es decir, no puedes quedarte con el “hala, ¿te imaginas?”  A mí me corroe. Y luego también veía a mi familia, y decía es que si lo consigo les pueda aportar tanto. Yo me decía cómo lo consiga y ya verás. Y ahí pues mira.

Billie:  ¿Dónde estás ahora, Janin? Cuéntanos después de todo este tiempo, ¿dónde estás ahora y qué proyectos tienes?

Janin: Pues mira, una vez que acabé la metodología empecé a aplicar un poquito todo lo que enseñáis y empecé a optar a diferentes candidaturas. Es una práctica súper importante porque empiezas, claro, tú acá, y vienes de una trayectoria de asalariada, y de repente dices “Hola, me tengo que poner valor”. Entonces tienes que hacer un ejercicio tan interesante, Billie, de ¿quién es Janin? O sea, quién es Janin y qué puede ofrecer, porque muchas veces piensas no lo sé, todo el mundo me pasa por delante… Siempre piensas que sabes poco. Dices madre mía, con 20 años de trayectoria profesional, cómo voy a saber poco, cómo las mamis que están trabajando, es igual, aunque estén a cargo de sus hijos, desarrollan unas habilidades que desarrollamos en nuestro día a día y luego cuando se hacen ante un cliente se nota. Pero tienes que estar delante de ese cliente. Yo creo que esa práctica es buenísima porque empiezas a ver las necesidades que tienen y te das cuenta de que, anda, yo puedo ayudarles y les podría dar muy bien. Y si no, no te preocupes que voy a hacer lo posible para atenderte, porque la motivación está que el cliente también lo ve, y dice bueno, aquí tengo una buena partner. Entonces, bueno, pues empiezo así, tenía un contacto,  le expliqué mi interés por este tema, pues mira, a lo mejor nos podrías ayudar, ya lo veremos… Pasó un tiempo, se puso en contacto conmigo, venga, empezamos. Entonces empecé a trabajar, como ya tenía toda mi certificación, como community manager para ellos. Con lo cual es el primer cliente y superbien. He continuado teniendo ese cliente consolidado y estoy super contenta con ellos. Y luego a partir de aquí, pues me presenté a otra candidatura que ofrecéis a raíz de Mamis Digitales en el grupo de Oportunidades,  que fui seleccionada. Es un cliente que tiene una editorial de cuentos, que es Mi Cuento y también, la verdad, encantada. A partir de aquí me surge un cliente a raíz de otro contacto. Vas creando una cartera de clientes, vas dimensionado la carga de trabajo, vas viendo cuántas horas al día puedes dedicar a ello. Yo estoy inmersa ahora mismo en una aventura Billie, que a ver, yo digo me lo estoy pasando bomba, sí, por qué, porque es trabajo, me gusta, pero además estoy aprendiendo tanto que… No sé, quizás antes con la situación emocional que tenía, no disfrutaba tanto como ahora. Ahora, aunque tengo un día malo, bueno, pero es parte, lo vivo con optimismo. Piensas, madre mía, pues a cómo mañana salgo de esta, y a preguntar por aquí, a preguntar por allá ¿no? Pero no lo sé, me siento muy acompañada. Es decir, antes estaba en una situación donde yo misma me había inmerso, me sentía sola, porque no me sentía quizá muy acompañada o entendida en determinados momentos. En cambio ahora formo parte de la comunidad de mamis digitales, cualquier cosa que a veces tenga, una duda, etc., mis clientes también saben la carga familiar que tengo, me siento como acompañada y entendida y además acompañada de grandes mamis que están ahí siempre conectadas para ayudarnos. Entonces ha sido un cambio radical, pero un cambio radical. Miro hacia atrás y ya no me acuerdo como me sentía. Ya estaba muy mal, muy mal, no me acuerdo y no hace tanto y no me acuerdo. Billie, es como “ostras, cómo no”, porque me llena muchísimo. 

Billie:   Qué bien. Y yo creo que es importantísimo lo que has dicho al principio de la diferencia entre un posgrado o un máster en donde quizá no te sientes tan identificada con las personas que te acompañan, porque también son profesionales que te pueden ayudar en otras partes, pero quizá no te entienden, ¿no? Esa parte de madre, de las necesidades que puedes llegar a tener o los bajones emocionales también. La verdad, somos una comunidad de profesionales, pero muchas veces compartimos cosas personales y tienes a diez personas ahí al mismo tiempo que vienen en tu ayuda, te dan la mano, te apoyan, ¿no? Y eso yo creo que es parte de ser un grupo donde tenemos las mismas necesidades y los mismos sueños. Entonces esto es lo bonito de la comunidad de Mamis Digitales. Janin, cuéntanos dónde podemos encontrarte, saber de ti, de lo que ofreces  si queremos contactar contigo.

Janin: Pues me podéis encontrar en todas las redes sociales. Estoy especialmente en Instagram, en mi perfil de Janin Social Media. También tengo una web que es Janin Ausió Social Media puntocom y entonces ahí cualquier pregunta, cualquier cosa, siempre estoy disponible para atender cualquier petición, compartir cualquier experiencia o atender nuevos clientes. Trabajo como Community Manager pero siempre intento aportar todos los conocimientos que tengo en otras áreas.

Billie: Perfecto, pues lo pondremos en las notas de este podcast, todos los enlaces de Janin para que la podáis encontrar y saber un poco más de los servicios que ofrece. Y Janin, terminamos la entrevista de hoy con una pregunta muy importante y es ¿qué te han enseñado tus hijos Eric y Marc?

Janin: A mí me han enseñado todo Billie, porque la Janin que era antes no es la Janin que es ahora y es por ellos. Si no fuera por ellos no estaría donde estoy ahora. Me veo mejor, he cambiado siempre a positivo. No sé cómo explicarlo. Yo creo que los niños hacen que intentes sacar lo mejor de ti misma. Ellos han vivido el cambio conmigo. Es que me han apoyado muchísimo y siempre la alegría que han tenido era la motivación y la energía para decir Janin, deja los nervios aparte, deja las angustias, porque realmente lo importante son ellos. Entonces no lo sé. A mí me han dado muchísimas lecciones y me han dado mucha energía y mucha motivación. Yo creo que sin el apoyo de mis hijos… Son muy pequeños, no es apoyo, es esta conexión, esas ganas, esa alegría de cuando compartes tiempo con ellos. Entonces a mí es lo que realmente me llena, el ver la necesidad que tienen de mí. Evidentemente también de su papi. Pero lo que te da más, lo que te une a ellos, lo que piensas es que vamos a intentar construir para que ellos también sean unos niños felices, crezcan con sus papis y poderles atender en todo lo que necesiten. No hay miedo a nada. Mucha fuerza, me han dado muchísima fuerza. 

Billie: La verdad, qué bonito. El motor, nuestra inspiración, nuestra fuerza. Pues al final es el motivo por el que hacemos todo lo que hacemos. Así que gracias Janin por haber estado aquí, por haber compartido tu historia tan interesante y por seguir siendo y formando parte de Mamis Digitales.

Janin: Muchas gracias a vosotros. 

Billie: Muchas gracias por escuchar Madre Reinventadas, si has disfrutado del episodio de hoy y no quieres perderte los siguientes, no olvides suscribirte a nuestro podcast en la web Madres Reinventadas puntocom o la aplicación gratuita de iVoox. Te esperamos la semana que viene. 

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