Seguimos presentando al fantástico equipo que forma Mamis Digitales, hoy nos acompaña Inés López: tutora de Mamis Digitales y responsable del departamento de eventos.

Antes de tener a sus tres hijos, Inés tenía muy clara su trayectoria profesional: trabajaría en la empresa familiar. Eligió sus estudios pensando en la empresa y empezó a desarrollar su carrera en la compañía.

Pero llegó la crisis económica del 2008 y la empresa se vio obligada a cerrar. Inés acababa de tener a su primera hija, así que decidió afrontar la situación como una oportunidad y, durante un tiempo, se dedicó a su bebé.

Durante esos años, tuvo a sus tres hijos, estudió un máster y no paró hasta encontrar una solución que le permitiera desarrollarse profesionalmente sin dejar de lado su vida familiar.

En el episodio de hoy, Inés te contará cómo afrontó el cambio de vida y cómo ha conseguido reinventarse y abrirse camino en un mundo tan alejado a sus planes.

Enlaces mencionados en este episodio

Instagram: https://www.instagram.com/inesl_cm

 

Transcripción del episodio

Billie: Bueno, hoy estoy aquí con alguien muy especial, y es muy especial porque también forma parte de nuestro equipo de trabajo de Mamis Digitales, ya lleva tiempo con nosotras. Para mí es un placer trabajar con ella, porque la verdad es que todo siempre cuando está en sus manos sale muy bien. Bienvenida Inés al podcast de Madres Reinventadas, me hace mucha ilusión contar tu historia.

 

Inés: A mí también me hace mucha ilusión estar aquí. Muchas gracias por invitarme. Cuando me llamó Alicia y lo comentaste que querías que viniese por aquí la verdad es que me hizo muchísima ilusión poder contar mi historia a todas las mamis que quieran interesarse por ella.

 

Billie: Claro que sí. Bueno, pero vamos a empezar por lo más importante, porque tú eres madre de familia numerosa. Cuéntanos cómo se llaman tus hijos y qué edades tienen.

 

Inés: Bueno, pues tengo a Lucía, que tiene 13 años, está Mario que tiene diez, cumple once dentro de bueno, en unos días apenas, así que estamos ya de cumpleaños por casa. Y luego está David, que tiene 7.

 

Billie: Guau! O sea que ahí estás súper activa. Inés, yo ya que llevo tiempo trabajando contigo, parece que la energía te sobrase. Pero vamos a ir un poquito hacia atrás en ese tiempo que ahora tienes, en que eres madre de tres, y vamos a que nos cuentes qué hacías antes de ser mamá. ¿A qué te dedicabas?

 

Inés: Pues teníamos una empresa familiar. Nos dedicamos al comercio de maquinaria de obra pública y de grúas industriales. Hacíamos importación y exportación de maquinaria usada. Trabajaba mi padre, trabajaba mi madre, mi hermano, trabajaba yo. Además, nosotros empezamos a trabajar muy pronto. La empresa lo compaginamos con estudios que había que ayudar.

 

Billie: Vale, o sea que tú tenías una empresa familiar. ¿Nunca pensaste en independizarte o en tener algo diferente, o siempre tuviste esta semilla de querer hacer algo diferente a lo que ya habías mamado desde pequeña?

 

Inés: Pues la verdad es que tanto mi hermano como yo siempre nos dirigíamos mucho a la empresa propia. De hecho nuestros estudios fueron enfocados en esa línea. Yo estudié Económicas, por ejemplo, pensando en quedarme en toda la parte de administración de la empresa y todo lo que era la oficina, digamos, de gestionarla completamente. Y mi hermano hizo una ingeniería, de cara a poder gestionar un taller bastante importante que teníamos, de cara a poder gestionar bien todo el taller. Entonces, la verdad es que los dos teníamos muy claro que era lo que íbamos a hacer más adelante. Lo que pasa que luego, claro, los planes que tiene la vida para ti son diferentes.

 

Billie: Claro. Luego llegó un momento en el que la vida os dio un golpe. Cuéntanos un poquito, ¿qué pasó?

 

Inés: Pues se vino la crisis del año 2008. Bueno, realmente nosotros empezamos a notarlo antes porque como era comercio internacional fuera de España, se empezó a notar mucho antes y nosotros ya lo veíamos venir. Yo en ese tiempo, además, me quedé embarazada de Lucía, me acuerdo de que justo cuando se empezaban a decaer las cosas yo estaba recién embarazada. Di a luz a Lucía y al poquito tiempo, a los poquitos meses, no nos había dado tiempo ni siquiera que la niña se incorporase a guardería ni nada, tuvimos que cerrar. Por un lado fue muy duro porque era la vida de mi padre, el sueño o el futuro que mi hermano y yo veíamos para nosotros. Pero bueno, por otro lado, yo me acuerdo que Lucía tenía apenas un mes y yo estaba dándole el pecho, y a veces lloraba pensando que en unos meses tenía que dejarla en la guardería, y que iba a estar desde la mañana temprano hasta por la tarde tarde, cuando mi madre la recogiese y me la trajese a la oficina para irme a casa y la niña al final… Yo tenía un planteamiento de vida en el que iba a estar casi 12 horas fuera de su casa todos los días entre unas cosas y otras. Que era la vida que yo llevaba entonces, claro,  un horario de comercio, con una hora y media para comer, que yo tenía la suerte de poder ir a comer a casa de mis padres, pero claro, yo no podía a cargar a mi madre con el trajín de, además de apoyarnos a nosotros en el tema administrativo, tener que cuidar un bebé. Y entonces ese era un planteamiento que yo no quería para mi hija.

 

Billie: Por lo tanto, ese planteamiento te vino un poco obligado con la situación. ¿Qué decisiones tomaste cuando pasó esto?

 

Inés: Pues de momento decidimos parar. Mi marido y yo entre los dos, tomamos la decisión de que “Oye, pues la verdad es que hoy por hoy es complicado vivir con un solo sueldo” pero que podíamos arreglarnos bien y entonces durante un tiempo parar porque nosotros queríamos tener hijos pronto, queríamos tenerlos seguidos para que luego pues se criasen juntos y jugasen juntos. Y entonces yo pensaba quedarme embarazada otra vez pronto y además teníamos cambios por el trabajo de él y entonces estábamos en un momento un poco de cambios en nuestra propia familia. Entonces no estaba en un sitio lo suficientemente estable como para ponerme a buscar un trabajo de tiempo. Sí que es verdad que en ese momento me ofreció trabajo uno de los proveedores que teníamos, mi hermano se marchó a trabajar con ellos. Pero claro, yo vivía en aquel entonces, pues cerca de dos horas de distancia y con un bebé de 6 meses, pues yo no me planteaba ponerme a trabajar a dos horas de distancia de casa. Claro, era imposible, era imposible. Así que nada. Lo que hice fue que como no paro con la marcha, pues me puse a estudiar un máster con un bebe de un añito. Me puse a hacer un máster en dirección y gestión contable que nunca he aplicado en ningún sitio.

 

Billie: Y ¿cómo era? ¿Presencial? ¿Tenías que ir a las a los sitios?

 

Inés: Sí sí sí, era presencial, tenía clase viernes por la tarde y sábados por la mañana. Era presencial. Entonces yo entre semana estaba con la niña, la llevaba tres horitas a la guardería para poder tener tiempo de hacer cosas de casa, para que se relacionarse también con otros niños, porque era la primera, no tenía hermanos. Luego la recogía, le daba de comer, mientras la niña echaba la siesta, yo aprovechaba a estudiar y luego por la tarde estaba con ella en el parque. Así de lunes a jueves. El viernes por la tarde yo me iba a clase, el sábado por la mañana tenía clase otra vez, el sábado por la tarde me lo tomaba de descanso y el domingo volví a estudiar mientras la niña dormía. Mientras la niña dormía la siesta y luego por la noche, cuando la acostaba, volvía  a estudiar otra vez. Yo soy así, si cojo algo, lo cojo de verdad. Si no, no lo hago bien. Lo que pasa es que ahí también me quedé embarazada a mitad del máster. El máster era un año y luego después me quedé embarazada. Cuando yo volví,  les dije a mis compañeros, que eran todos más jóvenes que yo, yo era la más mayor, que estaba embarazada. Ya sabían que tenía una niña, que estaba embarazada del segundo. Alucinaban. De hecho no fui a la entrega de los diplomas del máster porque yo daba a luz al día siguiente

 

Billie: Wow.

 

Inés: La tesina la expuse con un barrigón enorme, o sea conmigo alucinaban. Alucinaban.

 

Billie: Increíble, increíble. Y entonces terminaste este máster, diste a luz el segundo, y…?

 

Inés: Sí. Y nos mudamos.

 

Billie: ¡Claro, porque tenía que haber otra cosa más interesante en tu vida!

 

Inés: ¡Yo no podía hacerlo fácil!

 

Billie: ¿Fue para estar en un espacio más grande o por qué?

 

Inés: Nos mudamos por el trabajo de mi marido, porque le ofrecían mejores condiciones, iba a tener mucho mejor horario porque él tenía muy malos horarios. Él es muy de familia también y entonces iba a poder tener más tiempo para estar con nosotros, íbamos a poder estar mejor. Además era una zona más bonita, más abierta. Las condiciones mejoraban familiarmente por todas partes y no lo dudamos, claro. Entonces nos mudamos y yo en ese momento pensé en buscar trabajo. Miré en algunas gestorías por mi perfil, por el máster que acababa de hacer, pero no salía nada que fuese compatible con los niños, imposible. Me quedé embarazada del tercero y dijimos bueno, pues si hemos aguantado hasta aquí, pues vamos a seguir. Y yo entonces empecé a colaborar con una empresa con la que ya había tenido relación antes, cuando estaba trabajando con la empresa de mi familia, en tema inmobiliario. Era gestora patrimonial de ellos. Yo trabajaba ya desde casa con ellos. Llegó un momento en que dijeron “ya no crecemos más”. Y coincidió con el momento en que yo empezaba a tener más tiempo y me salió un trabajo presencial con el mismo proveedor que me había ofrecido trabajo cuando cerrábamos la empresa familiar. Ahora yo vivía mucho más cerca, yo vivía a 20 minutos y me ofrecieron un trabajo que había quedado vacante, un puesto que era muy mío, que era todo el tema de logística de la maquinaria. Pero claro, yo me planteaba entonces, tres niños… Al pequeño no lo llevaba a la guardería, lo estaba disfrutando porque ya pensaba que iba a ser el último y me tenía que plantear meter al pequeño en la guardería corriendo, cuando en septiembre ya empezaba el colegio, que era mi planteamiento de empezar en septiembre el cole, primeros de cole, comedor, campamento de verano, porque además era justo el mes de mayo o junio, campamento de verano, los mayores también un campamento todo el verano. Y claro, y además empecé a echar cuentas y decía “Pues es que al final voy a sacar doscientos euros” porque los sueldos son los que hay ahora mismo. Y entonces, claro, dije pues para 200 euros, encima una persona que estuviese por las tardes con ellos porque con mi marido no podía contar todas las tardes. Y entonces dije “Bueno, pues que encima por 200 euros me lo voy a perder, me voy a perder todo lo de los niños, no voy a poder acompañarles, no voy a poder hacer deberes con ellos, no voy a poder jugar con ellos por la tarde en el parque y no voy a poder disfrutarlos ahora que son pequeños”. Y entonces volvimos a decidir y dijimos que no lo hacía. Así que nada. David entró al colegio. Y seis meses después, un anuncio de Facebook me trajo a Mamis Digitales.

 

Billie: Pero antes de contar lo de Mamis yo quiero subrayar algo que has dicho que es muy potente, porque estoy convencida de que muchas veces no hacemos este ejercicio que has hecho tú. Que muchas veces miramos las cosas como en paquetes, y pensamos bueno, pues me ofrecen un trabajo, nos damos esa falsa creencia de “bueno, tengo aquí la seguridad”, ¿no? En realidad tampoco estamos seguros en ningún sitio. Vemos el sueldo que estamos obteniendo, pero no hacemos esa comparativa que has hecho tú de decir vale, ok, bueno, voy a ingresar tanto, pero voy a tener que gastar tanto para poder trabajar. Y muchas veces si hacemos ese cálculo puede ser hasta que salgamos perdiendo. Entonces yo creo que este es un ejercicio súper, súper importante de hacer, no importa cuál sea tu situación, si eres madre soltera, si tienes una pareja y puedes hacerlo con tu pareja, si hay alguien que te apoya de tu familia… Este ejercicio es muy potente, así que gracias Inés por compartirlo porque creo que lo tenemos que recomendar.

 

Inés: Para mí es fundamental. Yo no sé si es por mi formación previa, pero para mí el coste de oportunidad tiene dos vías. Tiene la vía económica en la que te pones a echar cuentas de eso, primeros del cole, comedor, una persona que esté con los niños por la tarde, las horas que tú no puedes estar, el pensar en alguien que tenga disponibilidad si tú no puedes en un momento por el trabajo faltar y el niño está malito, tus gastos, los tuyos propios cuando está saliendo a trabajar fuera de casa, transporte, comida, incluso la ropa… Tienes que tener en cuenta que no es lo mismo la ropa que tú tienes que tener para trabajar desde casa, donde a lo mejor un día a la semana tienes que salir a ver a un cliente, que si tienes que ir todos los días a trabajar a una empresa que tiene un código de vestimenta porque hay empresas que te exigen una forma de vestir concreta. Entonces para mí todo eso primero. Y luego con lo que te queda, ponlo frente al coste emocional, que en mi caso fue el perderme la vida de mis hijos, porque yo iba a tener un horario que lo miras y dices pues no es mal horario, yo iba a tener un horario de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Pero claro, a mí eso me implicaba salir por lo menos media hora antes de mi casa, lo que significa que yo ya no llegaba a llevar a los niños al colegio ni por asomo y volver a las seis. Significa que entre que te retrasas, a lo mejor un poco de atasco y demás, pues son las siete menos cuarto o siete. Todos los días. Y yo iba a estar 12 horas fuera de mi casa.

 

Billie: Ay, bueno, Inés. Pues me encanta este ejercicio, hay que hacerlo. El coste de la oportunidad. Bueno, a ver. Y entonces llegó Mamis Digitales, viste un anuncio y dijiste ¿qué es esto?

 

Inés: ¿Qué es esto? ¿Y estos quiénes son? Era un reto. Además, me acuerdo de una semana. Y me gustó mucho, porque era muy yo, era independencia, era ser dueña de mi tiempo. No depender de un jefe ni de horarios. El hacer con mi vida lo que yo quería y organizar mi propia agenda. El tener tiempo disponible para mis hijos. El poder seguir aprovechando las oportunidades que nos había traído la mudanza y el nuevo trabajo de mi marido. De poder estar en casa más tiempo juntos. Poder comer todos los días juntos porque los niños tienen un horario intensivo en el colegio y comemos todos los días juntos. Todas esas cosas que habíamos conseguido con esta mudanza, el poder mantenerlas. Entonces yo no hacía más que buscar por dónde tenía esto el truco. Además, me acuerdo que cuando me llamaron para la entrevista que nos hacen previamente para entrar a Mamis Digitales, me decía Mara “¿Tú tienes alguna duda?” Y yo decía: “¿Esto es de verdad? ¿Están diciendo que esto es así de verdad?” Me decía sí, sí, esto es de verdad. Me dije vale, pues venga, vamos a ello, vamos a probar, a ver qué tal. Y de hecho, yo ni siquiera dudé. Una vez que estuve dentro, estuve segura de que podía lograrlo.

 

Billie: Tengo que decir que eso también es mucho de la personalidad que tienes, porque yo te conozco, te he visto evolucionar. La verdad es que es arrasadora y sabes lo que quieres. Y cuando sabes lo que quieres, vas por ello, ¿no? Y a mí esto me encanta compartirlo, porque yo creo que es contagioso y creo que tu seguridad es muchas veces algo que hay que mostrar al resto de mujeres que quizá tienen un poco más de miedos, ¿no? Y compartir. Yo sé que tú también has pasado por miedos y que seguramente también los tienes.

 

Inés: Es lo mismo. El que tú tengas seguridad en ti misma no significa que no tengas miedo. Yo lo digo muchas veces. El que tú cuando vayas a hacer algo nuevo, sientas mariposas en el estómago, aunque sea ir a ver a un cliente nuevo, eso nos pasa a todas. Y de hecho, para mí es el síntoma de que eso es importante para ti. Si tú tienes mariposas en el estómago por emprender algo nuevo, es porque eso es importante para ti. Merece la pena. Otra cosa es que no estés segura de que puedas llevarlo a cabo, porque el miedo a fracasar lo tenemos siempre todos. O el miedo al qué dirán, o el miedo a no ser capaz. Pero tienes que tener el arrojo para decir bueno, pues vamos a intentarlo. Si el no ya lo tengo, ¿qué voy a perder?

 

Billie: Totalmente de acuerdo contigo, Inés, y la verdad es que a mí me encanta. Empezaste en febrero de 2018, estamos en el 2021, y ahora estás llevando un montón de clientes, trabajas para Mamis Digitales, llevas la parte de eventos y eres tutora, ayudas a otras mamis a conseguir esa reinvención. Cuéntanos un poquito. ¿Qué diferencias ves en la Inés del 2018, la del 2021 y qué te han dado estos años de aprendizaje?

 

Inés:  Pues me veo mucho más capaz. Esto me ha traído muchísimas posibilidades. Me veo capaz de llegar a donde yo quiera. Y lo que me gusta muchísimo de esta profesión, porque al fin y al cabo se los digo también a las mamis cuando estamos en la metodología, porque muchas empiezan con que esto es complicado, es que me agobio… Yo les digo: “Tienes que tener en cuenta que estás aprendiendo una profesión nueva desde cero, entonces necesitas darte tu tiempo, dar tiempo a tu mente para que se coloque” y necesitas un poquito de estabilidad en ese sentido. A mí lo que me ha dado es la posibilidad de un mundo abierto a mi disposición para ir hacia donde yo quiera. Si ahora quiero tener menos clientes, puedo ir soltando clientes de uno en uno hasta el punto que yo necesite, si mi familia en un momento dado me necesita más. Si los niños son más mayores y yo tengo más tiempo, puedo coger más trabajo, puedo ir cogiendo otros clientes o ir avanzando en otra línea. Si yo quiero seguir aprendiendo porque soy una persona inquieta, pues tengo un mundo ante mí que es el marketing digital, que puedes ir tocando un montón de campos distintos, aunque el community management ya sea de por sí una profesión y un trabajo único. Pero tú puedes especializarte todavía más. Siempre hay cosas nuevas y esto me mantiene dinámica, me veo ágil, me veo muy joven, me veo a la altura de mis hijos, como la mayor tiene ahora 13 y empieza a interesarse por todo el tema digital mucho más. Capaz de estar con ella a su altura, y pienso que es importante para nosotras el mantenernos a la altura de nuestros hijos, según van evolucionando ellos. Vale, porque y de hecho hay madres en el colegio que me dicen: “Dentro de poquito nos tienes que dar un curso de algo, ¿eh?” Porque no son capaces de mantenerse a la altura de sus hijos. Entonces todo esto me lo está aportando mi experiencia actual.

 

Billie: Inés, yo he visto el recorrido que has hecho y también conozco tu personalidad, tú eres una de esas muy comprometidas. Ya lo has dicho antes, ¿no? “Cuando yo me pongo con algo, me pongo y lo saco hasta el final”.  Y como tú puede haber muchas otras también. Yo sé que tú has pasado por momentos de decir, no es tanto el miedo al síndrome del impostor, porque tú estás muy segura de lo que haces y sabes venderte bien y ofrecer bien tus servicios. Pero el miedo a “morir de éxito”, ¿cómo gestionamos esta parte? Tú, que eres muy como yo, que si te ponen un reto enfrente vas por él, también tenemos que controlar esos retos y decir bueno, ojo, ojo, aquí el coste de oportunidad también tiene que ser en estos momentos y balancearlo. Cuéntanos un poquito, ¿cómo lo gestionas?

 

Inés: Hay que saber parar. Depende de la personalidad de cada uno. Hay que saber avanzar o hay que saber empujarte para avanzar, pero también hay que saber frenar cuando tienes una personalidad que sea de ir muy hacia delante. Yo me conozco y sé que como me ponga puedo empezar a crecer, a crecer y puedo seguir mucho más adelante. ¿Cómo lo hago? Pues intentando rodearme de gente que me mantenga con los pies en la tierra. Ayuda, cuando tú sabes que no eres capaz a lo mejor de parar en un momento dado, el rodearte de gente que sí sea capaz de decirte “Cuidado”. Viene muy bien. Y no hablamos de pinchar globos. Hablamos de gente que mira por ti y mira bien. En mi caso, mi marido, por ejemplo, me lo dice. A veces me dice “recuerda por qué nos mudamos aquí, recuerda por qué estamos aquí, que es por poder estar más tiempo en familia”. Él no me pone trabas nunca, él no dice nunca nada, me anima y me dice que adelante, y siempre me ha apoyado muchísimo, pero me dice “No vayamos a perjudicarnos, asegúrate de que tienes tiempo libre para ti”. Otra opción que además he cogido hace poquito ha sido pedir ayuda. Es decir, necesitas ayuda cuando no tienes suficiente tiempo para gestionar todo lo que te viene, porque es el cliente más difícil es el primero, eso está claro, conseguir el primer cliente es mucho más difícil. Con el segundo ya tienes algo de experiencia. Ya te han dicho que no algunas veces, que es muy importante para aprender, y te han dicho que sí. Y a lo mejor ese cliente te trae de la mano otros clientes, te dice toma, aquí tienes otro cliente para ti y eso pasa muchísimo. Entonces el más difícil es el primero y luego van viniendo las cosas muy rodadas. Entonces llegará un momento dado en que tendrás que decir “No puedo con todo, voy a pedir ayuda”. Y yo ahora mismo tengo una mami digital conmigo. Es una mami que tiene menos experiencia que yo, que está más insegura y entonces yo la estoy ayudando a tener más fuerza, a ser más capaz. La estoy ayudando con sus propuestas, la estoy ayudando a conseguir sus primeros clientes y ella me está ayudando en la gestión diaria de mis clientes, el trabajo que hacemos habitualmente las community managers. Y al mismo le estoy enseñando cómo hago yo, todo el tema de preparar los calendarios editoriales, cómo hago las propuestas a los clientes, cómo les paso la información, cómo gestiono el día a día, ese tipo de cosas. Entonces estamos teniendo las dos una relación muy sana en ese sentido. La idea es que cuando ella empiece a volar un poquito o bien me deje, o bien empecemos a colaborar más mano a mano, más de tú a tú. O sea que mi idea es tener la posibilidad de colaborar con otras mamis digitales. Siempre la tenemos, igual que cuando tienes una carencia en un sector. Es que el marketing digital es tan amplio que es imposible saberlo todo. Imposible. Entonces, oye, siempre puedes recurrir a gente que sabes que tienen la misma base que tú, pero que luego su camino ha ido por otro lado.

 

Billie: Me encantan los dos consejos que has dado porque son claves. Rodéate de personas que sepan cómo eres, que te conozcan y te ayuden a poner los pies en la tierra. Y también pide ayuda. Esto es verdad, nos pasa a mucho a las personas que creemos que podemos con todo y luego decimos “¡Uff! ¿Y si pido ayuda? Pues esto va mucho mejor”. Además, hacer las cosas en equipo. A mí me gusta muchísimo, es parte del trabajo en que como profesionales independientes, podamos elegir con quién trabajamos y cuándo lo hacemos. Me encanta, me encanta todo lo que cuentas Inés. Te voy a hacer dos o tres preguntas más y terminamos, pero me gustaría saber… Cuéntanos un poquito tu experiencia trabajando con Mamis Digitales. ¿Cómo ha sido para ti conocer una empresa, que la verdad es que nos ponemos las caras de esta forma, no tenemos oficina, no podemos hablar de nuestro día a día… Pero habéis conseguido crear una unión, ¿no? Y eso es muy importante. Y a mí me gustaría que cuentes tu versión de Mamis Digitales.

 

Inés: Bueno, quiero que sepas así en confianza que los clientes… ¡Fatal, pero fatal! No… La verdad es que habéis logrado formar un equipo muy bonito. Primero porque pienso que casi el 99 por ciento somos mamis digitales y entonces eso ya hace que nos unamos. Todas nos conocemos de forma digital. Y es verdad que cada una está en un punto de España, pero estamos cerca. Porque yo siento cercano al equipo. De hecho hace ahora ya más de un año que no nos hemos visto de forma presencial, porque la última vez que nos vimos fue en diciembre de 2019. Sí, de 2019. Entonces hace ya más de un año que no nos hemos visto. Pero estás de una forma ¡tan cercana! Tienes esa forma de ser de la gente que viene imbuida por el Club Estima, por la comunidad de Mamis Digitales, de colaborar, de ayudar, de estar por la mano, de hacer lo que puedas por el de al lado. Porque sabes que en el momento en que tú tengas cualquier problema van a hacer lo que sea por ti. Yo no lo siento lejano. Además, hay gente que te dice “Jolín, ¿y trabajar todo el día sola en casa?” digo pues si es que no estoy sola. Si es que todos los días tengo alguna llamada, alguna reunión. Y la ventaja es que cuando necesitas concentrarte, estás lo suficientemente sola como para poder concentrarte. Esto no suele pasar en una oficina, donde siempre tienes externamente otras cosas que te vienen. Yo la verdad es que lo siento muy, muy cercano. Tenemos un equipo muy bonito y lleno de gente maravillosa que siempre tienen un “Hola, ¿cómo estás?”, y sabes que si un día tienes un mal día puedes decirle a cualquiera oye, vamos, vamos a tomarnos un café, nos tomamos un café y hablar un poquito de nosotras también. Así que la verdad es que tenemos un equipo muy, muy bonito.

 

Billie: Me encanta, me encanta que a pesar de no compartir espacio en una oficina, podamos tener esa cercanía que a veces es difícil de lograr. Inés, ¿dónde te podemos encontrar? Las personas que te estén descubriendo por primera vez que quieran saber más de ti y conocerte más, ¿dónde van?

 

Inés: Pues sobre todo en Instagram, me podéis encontrar como Inés L guion bajo CM. No os asustéis, mis redes sociales no son maravillosas, pero en casa de herrero cuchillo de palo. Mi prioridad son los clientes.

 

Billie: Vamos a poner tu perfil de Instagram en los apuntes de este episodio y vamos a cerrar con nuestra pregunta estrella: ¿qué te han enseñado tus hijos?

 

Inés: Que no me han enseñado mis hijos… ¡Porque me han enseñado tanto! Me han enseñado a disfrutar de cosas pequeñas. Me han enseñado que en un momento dado, una tarde de pintura con los dedos puede hacer que olvides cualquier problema que tengas delante. Me han enseñado que desconectar es importante. Y que a veces eso te ayuda a afrontar situaciones más difíciles que tengas a tu alrededor, profesionales o personales. Que hay veces en que necesitas dar un paso atrás y ellos son expertos en ello. Ellos se evaden con el juego y hay veces que necesitas jugar como un niño para volver a la realidad.

 

Billie: Wow, me encanta. Es verdad. Pues vamos a intentar desconectar para poder reconectar con nosotras. Muchas gracias, Inés, por haber compartido tu historia, por haber inspirado a cientos de madres que te escuchan y nos seguimos viendo cada día por Slack.

 

Inés: Es un placer, Billie, muchas gracias.

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