Nuestra invitada de hoy no necesita presentación ,ella es Vanessa Catalá,  fotógrafa de marca personal y una apasionada de su trabajo que supo salir de su zona de confort.

Vanessa es mamá de familia numerosa y ha sabido reinventarse profesionalmente dos veces.

Ella tiene claro que la constancia es la clave.

¿Quieres saber cómo ha conseguido en solo un año tener más de 476.000 seguidores en TikTok?

¡No te pierdas el episodio de hoy!

 

Enlaces mencionados en este episodio:

Instagram: https://www.instagram.com/vanessa_catala/

TikTok: https://www.instagram.com/vanessa_catala/

Página web: https://www.vanessacatala.com/

Transcripción de la entrevista:

 

Billie: En el episodio de hoy contamos con una mami muy especial porque yo la he descubierto a través de Instagram y hace algo que no te voy a adelantar, pero que es importantísimo para todas las que están escuchando. Así que Vanessa, bienvenida al episodio de hoy de Madres Reinventadas.

Vanessa: Muchísimas gracias.

Billie: Bueno, felices de tenerte aquí con nosotras. Vamos a hablar un poquito de tu trayectoria profesional, de tu reinvención profesional también, pero antes vamos a empezar con nuestra pregunta más importante, y eso es ¿cómo se llaman tus hijos y qué edades tienen?

Vanessa: Pues mira, tengo una hija mayor que 15 años y se llama Yaya. Luego tengo una mediana que se llama Vega y tiene 12 años y un peque que se llama Chabi y que tiene 4 años.

Billie : O sea que estás ahí en plena transición de adolescencia de todos.

Vanessa: Sí, sí, estoy empezando con la adolescencia, sobre todo con la mayor. La mediana es un poquito más infantil, juega aún con el peque, o sea que tengo muchísima suerte por ahí y bueno, hasta que se le acabe y nos quedemos con el peque, que fue un poco también el motivo de tener el peque. Veíamos que las mayores se hacían muy mayores y que nos íbamos a quedar sin sino un niño en casa. Y con lo que a mí me gustan los niños, eso no podía pasar. 

Billie : Vanessa, oye, pues genial. Vámonos un poquito hacia atrás en tu historia y me gustaría que me cuentes a qué te dedicabas antes de tener hijos, si toda la vida has hecho esto de la fotografía o si antes estabas en algo más.

Vanessa: Vale, pues os cuento. Yo iba al colegio como todas, vale, y nunca he sido una buena estudiante o eso era lo que me decían. Le dijeron a mi madre que no podía estudiar en la universidad porque estaba muy alocada, muy despistada y bueno, pues decidí coger una formación profesional. En aquel entonces ya me gustaban las cámaras de fotos porque mi tío era fotógrafo y yo quería estudiar imagen y sonido, pero en el pueblo donde vivíamos solo se podía hacer mecánica, electrónica o administrativo. Entonces cogí administrativo, ¿por qué no? Pero yo siempre estaba haciendo cursos de fotografía. De hecho en aquel entonces aún estaba la fotografía analógica, o sea que me he metido en habitaciones oscuras a revelar, lo más bonito, es muy muy bonito. Siempre he tenido mi trabajo de administrativa, pero paralelamente siempre he estado haciendo fotos con mi trabajo de administrativa, me casé con mi trabajo de administrativa, tuve mi primera hija y con mi trabajo de administrativa me quedé embarazada de la segunda, con lo cual me despidieron del trabajo y ahí tuve un pequeño hueco, tuve una depresión postparto muy grande con la segunda. Yo no pensaba que eso me iba a pasar a mí jamás en la vida, pero esa depresión postparto me floreció un poquito, y mi marido me dijo no pasa nada, cuando la peque sea un poquito más mayor vuelves a buscar trabajo de administrativa. Entonces le dije no, ahora voy a estudiar fotografía.  ¿Con 30 años?  Sí, no pasa nada voy a ir con gente joven, pero a mí me da igual, es lo que yo quiero. Pues bien, si quieres ser fotógrafa, adelante. Y mientras mi hija con 9 meses que no andaba aún, iba a la guardería, yo iba a estudiar fotografía. ¿Qué hice? Monté mi estudio fotográfico. Era lo que yo veía que hacía los fotógrafos. ¡A por todas! Me tiré a la piscina y sin flotador, como niñas pequeñas y con muchísima ilusión y muchas ganas. Monté un estudio fotográfico en el cual tenía más de 15 servicios: bodas, bautizos, comuniones, cumpleaños. Todo tema vale bien. En el estudio me daba cuenta de que estaba haciendo como los burritos, ¿no? Lo que hacía todo el mundo. Y pensaba que estaba bien, ¿no? Porque claro, evidentemente no le iba a decir ahora a mi marido “bueno, pues ahora quiero ser astronauta”. Me ha costado mucho, muchas creencias limitantes y muchas cosas, pero tuve mi tercer hijo en el estudio y justo en noviembre, antes de que nos confinaran, decidí cerrarlo porque no me daba económicamente. No me sostenía, no había forma humana de sostener 14 servicios yo sola y los tres pequeños, era una barbaridad. Cerré el estudio en noviembre y en marzo nos confinaron. Se me fue todo al garete. Y bueno, me quedé impactada. Volví a tener una depresión que no la he tratado, bueno, la he tratado después. Pero sí que caí muy hondo. Creo que toqué suelo porque veía que me iba a tener que poner a trabajar en una tienda o volver a trabajar de administrativa, cosa que no me llenaba, no me gustaba. No es porque se me caigan los anillos por trabajar en otro sitio, pero es que yo dentro llevo muchas ideas. Tengo muchísimas cosas que quiero hacer, que quiero conseguir. Y estando en mi casa me salió la sesión con Eila. Porque estudié marca personal para mí, junto con Eila. Eila me pidió su primera sesión de fotos. Y entonces ella se dio cuenta de que yo le decía cómo tenía que ponerse en las fotos. Y me dijo “Pero nena, esto me lo tienes…” Porque ella ponía el hombro así, iba subiendo el hombro y yo “Chica, baja el hombro”. Le enseñaba una foto así y luego le enseñaba una foto como tocaba, y  “¡Madre mía, pero si cambia como del cielo a la tierra! ¿Y esto tú dónde lo enseñas?” Y yo: si esto no lo enseño, esto es normal, lo sabe todo el mundo. “De eso nada, de esto lo tienes que enseñar”. Total, que yo me volví a mi casa después de esa sesión con la cabeza un poco tocadilla, hombre, vamos a ver, quién eres tú para decirle a la gente como se tiene que poner, qué van a pensar tus compañeros fotógrafos de bodas, bautizos y comuniones que estás haciendo eso, o sea, ¿qué tiene que ver eso con la fotografía? Y me tiré palante y dije venga, vamos a ver. Aquí estamos con mucho tiempo libre. Estoy yo sola conmigo y es lo que te digo: me tengo a mí, ¿vale? Me tengo a mí. ¿Y quién soy yo? ¿Y qué puedo hacer para ayudar a la gente? Porque fue un momento en el confinamiento, que te metías para adentro y te agobiabas, o intentabas ayudar a la gente. Yo recuerdo que cuando salíamos a la calle, al balcón y bueno, pues me gustaba mucho más esa opción, aunque yo estaba en un momento de decir bueno, es que se me ha ido todo fuera de mi órbita, he salido de mi zona de confort, estoy fuera de mí. Venga Vanessa, vamos a enseñar esto que Eila nos ha dicho. ¿Qué podemos perder? Nada. Empecé con Tik Tok a mostrar como se tenía que poner la gente. Pareció que gustó. De hecho, cuando tenía tres mil seguidores en Tik Tok recibo un correo electrónico de Tik Tok que me dije a ver esto, porque hay mucho fraude, no sabemos si es verdad o no. Me estaban felicitando por mi contenido y me llamaron para hacer un webinar porque querían que yo fuera creadora de contenido de Tik Tok. A ver, bien, me querrán vender un curso, va a haber mucha gente, pero vale, vale, muy bien, perfecto. Les contesté que sí, que quería apuntarme. ¿Y cuál fue mi sorpresa? Que éramos sólo 18 personas de España. ¿Vale? Y yo tenía 3000 seguidores y yo miraba, yo estaba ahí con el móvil y buscaba. Fulanita de tal, 100 mil seguidores. ¡Hala! Y yo decía ¿y yo que hago aquí? Estos se han equivocado. No, estono tiene ningún sentido. Bueno, pues nos ofrecieron ser creadores de contenido de Tik Tok. ¿Qué quiere decir esto? No quiere decir que yo dijera que sí y que a partir de entonces iba a subir de seguidores porque Tik Tok quería que yo subiera de seguidores. Yo he tenido que currar mucho. He subido de 1 a 2 vídeos todos los días. La fuerza me la dio en su momento Eila. Pero la fuerza me la dieron estas personas que me decían todos los días guau, he probado esa pose y me estás ayudando. Yo no salía bien en las fotos y haciendo tu pose me estás llenando mi autoestima. Vuelvo a verme yo, vuelvo a ser yo. Wow, qué maravilla, ¿no? A partir de ahí fue una vorágine de cosas que pasaron bonitas y bueno, ahora tengo casi 500.000 seguidores. Ha pasado un año. 

Billie: Wow. Parece fácil, pero es verdad lo que acabas de decir, Vanessa, yo quiero recargarlo porque requiere constancia, que es algo que enseñamos también mucho en Mamis Digitales y no se consigue de la noche a la mañana. Yo recuerdo el día que cumplió, creo que eran once años mi hijo pequeño, que me dijo que quería que le regalara de cumpleaños un canal de YouTube porque él quería ser youtuber y entonces claro, mi conversación con él fue “Vale, yo te lo abro, yo te enseño, yo te digo pero ojo, que youtuber no es cualquiera”. Abrirse un canal de Youtube es trabajar, arremangarse ¿no?  Y decir venga, yo voy a hacer un vídeo cada día, voy a ser constante, voy a tener imaginación para saber qué quiero decir, etcétera, etcétera. Claro, el sueño de mi hijo se acabó a los dos meses, cuando vio el trabajo que implicaba ser youtuber. Pero es así. Tenemos que valorar mucho el esfuerzo que hay detrás y esa constancia que tú has tenido. Enhorabuena. Te felicito por todo esto. Oye, a mí me surge una pregunta ya inmediatamente y es claro, tú enseñas a la gente a ser fotogénica. Entonces ¿todo el mundo puede conseguirlo? O sea, una persona que no se ve bien, que dice esa típica frase “No, yo no soy fotogénico, no soy fotogénica”. ¿Todo el mundo puede?

Vanessa: Todo el mundo dice “yo no soy fotogénica, pero mi prima sí que lo es”. Hay que preguntarle a tu prima cuánto se trabaja la fotogenia. Eso no nace así. Hay personas que sí. Mis diez años de fotógrafa en mi estudio han sido necesarios para que yo ahora pueda enseñar esto, porque he estado diez años viendo personas, personas, personas, y he visto personas muy guapas que no dan en cámara y he visto personas muy normales que dan todo en cámara. Y la pregunta te la voy a contestar yo, que antes de todo esto no me consideraba fotogénica, ni tampoco ni sí ni no. Y como lo he entrenado conmigo misma, te puedo decir que si pones carne en el asador lo puedes conseguir. Si eres consciente de tu cuerpo y sabes cómo trabajarlo, y sabes qué estrategias puedes, por supuesto, todo el mundo puede.

Billie : ¡Qué bien! A mí me parece súper interesante todo esto, porque es verdad que uno con una fotografía o con un video transmite mucho. ¿Tú eres capaz de captar la esencia de la gente cuando estás haciendo esas fotografías? ¿Qué ves? Porque a mí siempre me han llamado la atención los fotógrafos. Tienes unos que llegan, se sientan y te hacen fotos y ya está, yo me he hecho muchas sesiones, y tienes otros que te van hablando, te van diciendo, te van contando historias y yo creo que esos son los que sacan lo mejor de ti. ¿Cómo logras captar esta esencia de la persona?

Vanessa: Pues mira, para empezar, yo primero tuve que ver que había una diferencia entre el fotógrafo que te hace las fotos, va a una comunión, va a una boda, tiene un recorrido, su trabajo y está ahí encargado de hacer las fotos para otros, para que tú tengas un recuerdo el día de mañana de ese día,  y un fotógrafo de marca personal, que es lo que yo me considero. Yo me considero Visual Brander. Que no es un fotógrafo normal, es un fotógrafo para marca personal, estoy especializada en hacer esas fotos en las que tú puedas mostrar tu esencia para vender tu marca y hacer con esto un imán para que las personas que estén conectadas contigo lleguen a ti. Porque por supuesto, soy consciente de que no le gustamos a todo el mundo y aquellas personas a las que no les gustamos no nos interesan para nada, ni tenerlas en redes sociales. Las quiero para tenerlas por la calle, saludarlas, pero a mí no me hacen nada en mis redes sociales. A mí las personas que me hacen en mis redes sociales son las que conectan con mis valores. Entonces mi sesión de fotos no es una sesión de fotos al uso. Yo tengo 4 fases por las que pasar contigo. En una vamos a hablar de tus elementos visuales, de tus valores, de a qué te dedicas, a quién te dedicas. No es lo mismo vender tus productos a personas de 15 años que vendérselos a personas de 30 años. No es lo mismo vendérselos a hombres que a mujeres. Entonces estas cosas yo las tengo que saber de antemano, porque yo me tengo que… Me convierto como en un camaleón y me meto dentro de tu marca para ver cómo tú lo ves. El equilibrio, tú como ves el equilibrio. Yo tengo que saber cómo lo ves tú para plasmarlo en esas fotos. Hay muchas cosas intangibles que hay que mostrarlas en las fotos y eso es muy difícil. Entonces esa primera parte es imprescindible. No me considero cotilla, pero sí te voy a preguntar que qué resaltas de ti, qué es lo que no te gusta de ti. Para poder potenciarlo en la foto o intentar esconderlo o hacerte partícipe de que eso es tuyo y tiene que vivir contigo porque tu cuerpo es lo que va a estar contigo desde que naciste hasta que mueras. ¿Y qué necesidad tenemos de no quererlo? Tenemos que aceptar y saber que eso está ahí. Si nos tapamos y nos escondemos nadie nos va a ver. Y es una lástima. En verdad es una lástima tener que esconderte, porque también te digo que como fotógrafa tengo un defecto, y es que veo a todo el mundo precioso. No veo la fealdad en nadie. Veo las cosas bonitas. Entonces saco lo bonito. Tú a lo mejor, voy a tu casa y dices “por Dios, no saques mi comedor”.  No, no, yo voy a sacarte a ti y a lo bonito. No vas a ver ninguna foto que diga “madre mía, si es que me has sacado el…” yo que sé. Vas a ver un universo, el universo de tu marca que yo he plasmado en la primera sesión. La primera fase sería esa. En la segunda, yo creo un modward. No sé si sabéis lo que es un modward, es una lluvia de ideas que yo cojo en Pinterest, en Internet, después de haber tenido esa conversación para plasmarlo en imágenes. No quiere decir que esas imágenes las vayamos a copiar. Quiere decir que esas imágenes nos van a inspirar y que todo lo que hay en ese modward o esa lluvia de ideas, conecta contigo. Yo estoy segura de que yo también estoy conectada ahí. Entonces hacemos  Max y vamos a la sesión. En mis sesiones no cuento ni horas ni número de fotos, esto es muy importante. ¿Por qué? Porque si tú me contratas una hora y yo te voy a dar diez fotos, tú vas a llegar a esa sesión encrespada por decir bueno, en diez horas me tengo que poner las pilas porque yo no salgo bien, yo no ta, ta, ta. Vamos a dejar tiempo. Hay personas que conectan conmigo y con mi cámara en cinco minutos y otras tardan media hora. ¿Quién tiene la culpa de esto, yo, tú?  Tenemos que dejarlo fluir. Y las fotos bonitas salen cuando fluye, cuando tú estás en tu esencia más pura. Eso que pasa, llegas y se pone ya porque vamos a la sesión… No.  Necesitamos tomarnos un café, se necesitan lo que se necesite en ese momento. No se puede forzar. Y no cuento número de fotos porque yo estoy aquí para ti. Y todas las fotos válidas van a ser para ti. Porque a lo mejor ahora sirve una que dices “waw qué guapa estoy”, el mes que viene te sirve otra que estás más dubitativa, más pensativa. Te sirve más, porque vas a hablar de ese tema o porque te encuentras así, porque esa eres tú. Y luego viene dónde hacemos la sesión, qué ropa te pones para ella. Y la última parte es la que cierro contigo. Cuando yo te mando 200 fotos, tú te puedes volver loca. No vas a saber. Primero te tienes que ver, aceptar, te tienes que conocer en las fotos y eso requiere un tiempo, requiere una semana desde que yo te mandé las fotos hasta que volvamos a vernos para que tú vayas diciendo bueno, pues sí, esta soy yo, me voy queriendo, me voy conociendo, me voy amando, me voy gustando. Entonces tenemos la última parte, que es donde yo te digo “bueno, pues yo pondría esta foto de perfil en LinkedIn o yo pondría esta foto en los perfiles de Instagram y de WhatsApp” porque no es bueno poner una foto diferente en cada perfil, porque esta foto es de lifestyle, porque estas fotos son las que te van a servir para tu Instagram. Esa última parte es tan importante como la primera, como la segunda y como la sesión de fotos. No nos podemos olvidar de ninguna de ellas para conseguir lo que me has preguntado, que es como saco toda la esencia.

Billie : ¡Qué bien! O sea, el final es un seguimiento de principio a fin de cómo te muestras en tu marca personal, en tus redes. Me parece importantísimo poder elegir una que transmita una esencia nuestra. Porque al final eso es lo que hace que conectemos con nuestros clientes o no. Eso es importantísimo. Vanessa, has hablado de depresión en dos ocasiones de tu vida. A mí me gustaría que nos dijeras qué has aprendido de estos procesos, porque es verdad que tenemos muchas mamás aquí que nos escuchan y muchas de ellas pasan por una situación similar a la tuya cuando tienen que decidir “no quiero volver a mi trabajo anterior, ya no quiero”. ¿Cómo hiciste tú? ¿Qué consejo le darías ahora a una madre si la tuvieras delante y te dijese eso precisamente, oye, mira, tengo que volver a mi trabajo anterior y no quiero, me estoy volviendo loca y estoy que no levanto cabeza.

Vanessa: Bueno, pues lo primero que le diría sería que supiera bien quién es ella, aunque sé que en ese momento seguramente no pueda o tenga como muchas capas, muchas hojas por delante, hasta que llegas a descubrir quién eres y para qué has venido a este mundo, para qué sirve tu trabajo. Porque realmente estar en un trabajo que no te gusta… Lo he vivido. No es que no me haya gustado, sino que bueno, ahora, ahora viendo el tiempo pasar y viendo lo que hago ahora, wow, estaba muy mal en mi trabajo, no era consciente. Y no es que me pegaran, ni que me maltrataran, ni que nada, simplemente era que yo no estaba preparada para hacer eso, estaba preparada para hacer esto. Quiero deciros o quiero decirte que no te precipites. Yo era una persona que quería las cosas ya, hacer así y que viniera. Cuando creé mi estudio fotográfico quería abrir la persiana y que viniera. Y esto no es así, no va de eso. Para nada. Va de pasito a pasito. Yo te diría ¿qué tienes que hacer si tienes tu sueño ahí?  No llegar al sueño, sino qué escalón tienes que subir primero. Poco a poco, y todo llega. Pero eso sí. Si vas a por ello, lúchalo y sé constante. Tienes que saber que no le va a gustar a todo el mundo, tienes que saber que alguien te va a decir “por qué estás haciendo esto”, pero tiene que haber algo dentro de ti que te diga “vale, perfecto, te respeto, pero déjame ir por mi camino, déjame subir el siguiente peldaño como yo quiera. ¿Que me voy a caer? Claro que me caeré”. Y claro que yo he tenido días de decir para qué estoy haciendo esto. Pero llega algo, algún mensaje, alguna persona que dices “Por esta persona jolín”. Es que a mí han venido personas discapacitadas a decirme “dá los tips para personas con silla de ruedas”. Jolín, es que estoy deseando hacerlo, ¿me entiendes? Lo que llevo dentro es lo que me está permitiendo llegar a más. Y no hace mucho de mi última depresión, hace un año.  Y esta no fui al psicólogo, ni psiquiatra ni fui a ningún sitio, salí yo sola de ella. Es verdad que si tienes esa ayuda es perfecto. ¿Tienes una persona que te pueda ayudar? Muy bien, pero si yo he podido, y aquí te digo lo mismo que les digo a las personas, la fotogenia se entrena, y lo que va dentro es el 50 por ciento de la fotogenia también, y lo que lleva dentro es el 50 por ciento de Mamis Digitales. Es el 50 por ciento de lo que tú quieres mostrar.

Billie : Me encanta todo lo que dices, Vanessa, porque es completamente cierto. Primero que no queramos conseguir un sueño de hoy para mañana. Esto es como bajar de peso. No puedes bajar lo que ha subido en 10 años en un mes. Entonces es constancia, es paciencia también, que además, como madres, todas sabemos que la paciencia es algo que entrenamos cada día y como madres de adolescentes más todavía, te digo. Así que hoy apliquemos todo esto hacia nuestro interior. Vanessa, yo quiero ir cerrando el episodio de hoy, primero con la pregunta de tú crees que la fotografía… Porque hay muchas mujeres que tienen miedo a la cámara, y muchas por esto del que dirán, de la autoestima, o de no quererse, de no saber mirarnos al espejo y decir que guapas que somos. Yo creo que es algo que nos deberían de enseñar desde pequeños. ¿Tú crees que la fotografía nos ayuda a mejorar nuestra autoestima?

Vanessa: Siempre. Ayuda porque… Sí, sí, en mis clientas lo veo, ¿no? O sea, cuando yo digo venga, pon esta foto en el perfil, hay gente que se me adelanta y pone una foto en el perfil y cuando veo voy a WhatsApp para buscar, digo mira, ya está. Y cuando tú cambias esa foto y tú estás segura de ella y tú vas a hacer un directo con alguien en Instagram y te pide una foto y la tienes y tienes tres y dices venga, elige. Eso te da… te empodera y estás segura de ti. Y ese es un pequeño escalón que tienes que subir. Si aún estás abajo de ahí, no tienes ese pequeño escalón, la foto te va a ayudar a ello. Yo me he dado cuenta de que, como os he contado cuando Eila me dijo “esto no lo sabe nadie”. y yo tuve mis miedos y decir, de verdad esto no lo sabe nadie. Cada vez hablo como para más personas en el nivel cero, porque yo ya estoy muy recorrida, pero sé que todo esto a lo mejor yo lo he hecho muy rápido por mi carácter, por lo que sea, pero sé que hay personas que son más introvertidas o que les cuesta más y están aún ahí en ese peldaño. Venga, pues haz que la foto en la que te veas mejor… Da igual. Yo recomiendo mirarse al espejo desnuda, completamente desnuda por la mañana y decirte “guapa y ole tú y tus lorcitas”. Mucha gente no las ve, ni las mira, ni las quiere mirar, ni cuando se va a duchar. Pues entonces, si tú no muestras lo que eres, el resto de las personas no va a saber lo que puedes darles ni lo que puedes ofrecerles. Y la foto es un gancho, es un gancho muy potente.

Billie : Me encanta. Oye, Vanessa, ¿cómo podemos saber más de ti, de los servicios que ofreces, en dónde te encontramos?

Vanessa: Me encontráis en Tik Tok… Tik Tok es otro melón. Yo no bailo y estoy en Tik Tok, y es una oportunidad. Mira, por decir algo, ayer se fue Instagram o antes de ayer, pero Tik Tok funcionaba y es un poco tener en varias cosas. En Instagram soy Vanessa Catalá. En Instagram tuve un crecimiento muy grande. Yo tenía 1.700 seguidores durante diez años y en un mes de diciembre me subieron a 28000 y ahora tengo 30000. Todo es posible. Me encuentras en mi página web Vanessa Catalá PuntoCom y ahora lo que estoy haciendo es para dentro de dos semanas, tengo un reto de fotogenia gratuito. Estoy buscando mujeres comprometidas con su marca personal y os invito a venir.

Billie : Ah pues ahí estaremos corriendo a participar en ese reto. Muchas gracias Vanessa. Recordar a todas las que estáis escuchando que todos los enlaces para encontrar a Vanessa los tendréis en los apuntes del episodio de hoy. Y Vanessa, para cerrar esta entrevista me gustaría que me digas qué es lo que te han enseñado tus hijos Laya, Vega y Chabi. 

Vanessa: Podríamos estar una hora más aquí hablando. Pero mira, por ejemplo, Laya, ahora que está con casi 15 años, ha sido mi peor amiga. Mi peor amiga, la que me ha dicho “no hagas el ridículo, qué haces tú en Tik Tok, borra ese vídeo ya, estás haciendo el ridículo, se van a reír de ti”. Tu propia hija,¿eh? Y eso duele. Duele cuando no la comprendes, cuando empatizas y dices “bueno, es que mi mamá está metida en mi misma red social donde no quiero que nadie me relacione con ella, porque yo tengo mi ego, mi propia vida, mi propia red”. Eso me ha enseñado Laia. A pesar de que tu hija te esté diciendo eso, decir “cariño es tu opinión. Te agradezco. Dime lo que quieras, pero yo voy a por ello y voy a seguir, voy a continuar”. No duele tanto que te lo diga tu vecina, que que te lo diga tu hija todos los días en tu casa, ¿eh?

Billie: Seguro. 

Vanessa: Ahora la mediana está loca por ver qué me dicen. Me ha enseñado el hecho de decir “bueno, si no te puedes grabar tú, yo te grabo, estoy aquí, me tienes para lo que quieras, salgo en tus vídeos si quieres, no hay ningún problema”. Bueno, también si tenéis hijos sabéis que cada uno es diferente, tiene un carácter diferente también en la etapa que sea. Y Chabi bueno, me llevo lo más bonito porque él está todo el rato diciendo que su mamá es fotógrafa de marca personal. Que el pobre niño aprende, no sabe tampoco muy bien lo que dice, pero también quería, de hecho quiere ser youtuber. Y él me enseña también muchas veces a mostrar mi parte más niña, que la tengo dentro, que no quiero que se vaya de mí, y hacer los vídeos más locos y las cosas más cotidianas. A sacar de mí la niña que llevo dentro, que no la tengo muy oculta pero que no me hace mal. A mí me hace muy bien tener esa niña y en mis sesiones sale la niña, y en mi forma de ver a las personas también. La inocencia de ese niño pequeño que ve en su madre pues… no sé, un poco metida también en el tema de que quiere ser youtuber, ve niños y escucha que tengo casi medio millón de seguidores y “guapo, si es que hace eso mi madre”, no sé. Es bonito, es muy bonito lo que nos enseñan los peques.

Billie : Pues Vanessa, muchísimas gracias por haber estado aquí hoy y por habernos inspirado y hacernos ver la importancia de esa marca personal.

Vanessa: Estoy agradecida y encantada y bueno, no puedo decir más, estoy que desbordo alegría por todos los poros de mi cuerpo, que aquí me tenéis y que estoy encantada y que lo que queráis, hacer directos conmigo o preguntarme lo que queráis. Un besito y feliz día. Gracias.

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