La vida de Carolina dio un vuelco cuando se convirtió en madre, la mayoría de nuestras entrevistadas afirman lo mismo, pero la historia que vamos a contar hoy no es habitual.

Carolina Ferrer trabajaba en un puesto de responsabilidad en una agencia de comunicación. Su trabajo le gustaba, pero al nacer su hijo sintió la necesidad de pedir una reducción de jornada. Las cosas empezaron a ir mal cuando se diO cuenta de que su trabajo no era compatible con una reducción de horario, estaba trabajando mucho más de lo que le pagaban.

En paralelo, se separó pero decidió que era su momento. Se armó de valor y decidió dejar su trabajo y apostar por formarse y hacer crecer su blog de recetas infantiles. Sin plan, con el único objetivo de seguir su instinto y tener el convencimiento de que era capaz.

Las oportunidades fueron surgiendo y su formación fue dando fruto hasta que una entrevista con Instagram le cambió la vida. Si quieres conocer todos los detalles de su historia, no te pierdas el episodio de la semana.

Enlaces mencionados en este episodio 

Blog: http://www.lacocinadecarolina.com/

Perfil de instagram: https://www.instagram.com/carolina_ferrer_/

Blog de Beth Kirby: https://localmilkblog.com/

Transcripción de la entrevista

Entrevista a Carolina Ferrer

Billie: En el episodio de hoy hablamos con Carolina, una madre que se ha reinventado profesionalmente y que nos quiere compartir su historia. Así que bienvenida Carolina al podcast Madres Reinventadas.

Carolina: Muchísimas gracias. Un placer estar aquí contigo.

Billie: Carolina, empezamos por lo más importante y es ¿cómo se llaman tus hijos y cuántos años tienen?

Carolina: Mis hijos se llaman Lucas, tiene diez años para cumplir once y Maia tiene dos y ahora cumplirá tres en breve. Y luego tengo una hija, la hija de mi marido, que tiene ocho años, se llama Berta.

Billie: Ah! O sea que 3… Familia numerosa en casa de Carolina. Pues vamos a hacer un pequeño viaje en el tiempo y cuéntanos: ¿qué hacías tú hace diez años o un poquito más antes de tener a Lucas?

Carolina: Pues… ¡Viajamos bastante en el tiempo! Hace diez años estaba trabajando en una agencia de comunicación. Después de haber dado muchísimos tumbos en mi vida, yo estudié dirección hotelera, trabajé muchos años en hoteles, en restauración, hasta que, una cosa llevó a la otra y acabé como directora de cuentas en una agencia de comunicación. Fui mamá y me cambió la vida, como a todas las mamás del mundo. Y bueno, a partir de ahí fui otra.

Carolina: ¿Qué pasó cuando fuiste mamá? ¿Cuéntanos cómo viviste ese proceso en el trabajo en el que estabas?

Carolina: Cuando estaba de baja por la maternidad, yo le daba el pecho a mi hijo. La demanda exclusiva… Sólo de pensar en tenerle que dejarlo a los 4 meses tan bebé e irme a trabajar… No es que no me gustara, es mi trabajo, me encantaba, pero bueno, se me ponen los pelos de punta sólo de pensarlo. Decía “No, no, no. Hay algo que no, que no veo. No quiero esto. Yo quiero estar con mi hijo. No quiero dejarlo con nadie”. ¡Trabajar, ganar dinero para pagar a alguien para que se encargue de mi hijo! Pero bueno, no pude hacer otra cosa. Cogí la reducción de jornada, trabajaba de 9 a 2 y me pasaba toda la tarde con mi hijo. La adaptación fue bastante mejor de lo que yo pensaba, para él bastante más fácil que para mí. Yo era directora de cuentas. Mi trabajo requería mucho más que la reducción de jornada. O sea, yo cobraba la reducción de jornada, cobraba el sueldo de reducción y me exigían tener que viajar, organizaba eventos, organizaba presentaciones de prensa y a veces tenía que estar tres días fuera con reducción de jornada y me pagaban lo mismo, con lo cual yo dije “Esto no puede ser”. Pero claro, yo tenía un puesto de responsabilidad… Hasta que un buen día peté y dije “Yo no quiero esto, no quiero esto”. Y veía que trabajando para los demás, yo trabajaba muchísimo, me esforzaba muchísimo y no ganaba lo correspondiente a lo que trabajaba.

Billie: ¿Y cómo hacías cuando te decían “tienes que estar tres días fuera”, el tema del pecho, cómo te coordinabas?

Carolina: Pues acababa saliendo, me llevaba el sacaleches. Mi madre es una santa. Contaba con ella, pues durante estos días que yo viajaba… Tampoco fueron tantos, pero sí de estar una noche fuera fueron bastantes. La verdad es que no sé cómo lo hacía, porque ahora tengo una niña de casi tres años y no la he dejado ni una noche todavía, no sé cómo lo hice, pero supongo que al final todo sale. Su padre también se encargaba de él, pero yo no lo pasaba bien.

Billie: Entonces cuéntanos. ¿Cómo fue este proceso, qué decisión tomaste a conciencia y qué personas de tu entorno te ayudaron a tomar esta decisión?

Carolina. Cuando mi hijo cumplió un año le hice un una tarta, unos cupcakes y pensé que era guay, que era decoradora de pasteles. Hice una tarta que era un balón de fútbol, pero feo, horroroso. Y yo me pensaba Guau! Esto es lo mío. Hice un blog de recetas para niños, porque vi que faltaba mucho de recetas para bebés. El pediatra me decía: “la papilla de verdura tiene que llevar judía, patata y pollo”. Yo pensaba: “Bueno, pero ¡qué aburrimiento!”. Entonces descubrí sobre el Baby Led Weaning, que en esa época, hace diez años, apenas se conocía y empecé a hacer recetas e hice un curso de repostería… y justo en ese momento también me separé. Me separé del padre de mi hijo y mi terapia fue hacer galletas. Por las noches, en vez de llorar, yo hacía galletas.

Billie: ¡Cuidado que no te las comieras todas!

Carolina: Por suerte no me gusta el azúcar. Yo decoraba galletas y hacía pasteles, me puse a hacer un curso de repostería y creé mi blog, que se llamaba Baby Gourmet Blog, que está por ahí abandonado en el limbo de Internet pero todavía existe. Y de repente, un buen día, una marca me pidió que les hiciera las recetas de su blog, una marca de menaje de cocina. Y me pagaban un sueldecito muy pequeñito. Pero pensé “Ostras, si una empresa me paga, ¿por qué no me puede pagar más? Y ahí fue cuando dije “Ya, lo dejo. Me quedo con este mini sueldecito. Y voy a ver qué pasa”. Entonces me lancé, recién separada, con un bebé de un año, dejé el trabajo y me quedé con mi mini sueldo. Conseguí el paro durante un año, me capitalicé, me compré un ordenador. Me compré una cámara. Y dije voy a formarme. Empecé a hacer cursos en Internet de programación web, de diseño web, me puse a hacer de todo, me puse a diseñar webs por 200 euros, estaba un mes entero trabajando, haciendo una web… Y una cosa me llevó la otra.

Billie: Carolina, me encanta tu historia, porque tú eres de las mujeres valientes, de esas que dicen venga, ahora es mi oportunidad y aunque tenga un proyecto con un mini sueldecito, yo voy a ir, voy a apostar por esta vía.

Carolina: Voy a interrumpir un momento. Te voy a decir una cosa. Cuando yo dejé mi trabajo, mandé un e-mail, un correo electrónico a todas las periodistas, porque mi trabajo era estar en contacto con los periodistas, les mandé un correo electrónico diciendo que dejaba mi trabajo, que me iba a dedicar a mi blog, a mi familia y a lo que fuera. Te digo que el 99 por ciento de las respuestas que tuve tenían dos palabras: envidia y valiente. Envidia y valiente. Tuve 50 respuestas con estas palabras. ¡Qué envidia y qué valiente!

Billie: Es que es verdad, es que muchas veces y en mamis digitales lo vivimos cada día. Aquí en este podcast contamos historias de reinvención de madres que quizá han vivido un proceso de duelo en su empresa, que las han aparcado, que las han puesto de lado, que las han hecho sufrir, que ha afectado hasta su salud y que muchas veces no han sido capaces de tomar la decisión que has tomado tú. Hace que yo vuelva a lo mismo: qué valiente. Me encantan esas mujeres con esa fuerza porque demuestran y ayudan. Con tu ejemplo tú también ayudas a muchas otras madres que quizá alguna ahora te está escuchando y está en ese proceso de decir ¿qué hago? ¿Dejo mi trabajo, no lo dejo? Obviamente siempre tienes que tener un plan, ¿no? Tú tenías ese paro que te ayudaba, pero sabías que se iba a acabar, y si en un año no has puesto todo lo que tenías que poner, llega un momento en que tiene un fin, ¿no? Así que cuéntanos un poquito porque ahora ya sabemos que eres una mujer valiente, ya sabemos que tenías un plan, cuéntanos cómo trazaste ese plan de un año de paro, has dicho yo lo capitalicé, me compré mis cosas.. ¿Qué querías conseguir?

Carolina: Si te digo la verdad, mi único plan era confiar en mi instinto. Yo soy la persona menos organizada del mundo, no planifico nada. Me encantaría, ¿eh? O sea, me odio a mí misma por no ser así, pero de hecho creo que es algo bueno que tengo. Y es que como no soy así, no me agobio por no tener un plan o no seguir un orden. Me da igual. Entonces yo iba haciendo. De repente me encargaban una página web y me encargaban otra, y yo confiaba. Sabía que si en algún momento necesitaba trabajo lo iba a encontrar, lo que pasa que de repente vino una crisis súper bestia y mi puesto de trabajo, que era senior, lo hubiera hecho cualquier junior y me hubiera pagado la mitad de la mitad de lo que cobraba y dije ostras, encontrar un trabajo no será fácil con un niño, a mi edad… No había ningún plan, simplemente formarme y confiar en mí misma. Esto fue lo que hice. Confiar y saber que yo era capaz de aprender, de formarme. Yo estaba hasta las 2 de la mañana haciendo cursos de programación web, imagínate que no lo he vuelto a hacer nunca más, pero de diseño, fotografía… De repente me escribió una marca y me dijo “te regalamos un bote de leche por sacarnos en el blog” y de repente me dice “bueno ahora te pagamos cien euros”. A partir de ahí fue surgiendo. Yo creo que es el liberarme de cualquier presión, lo que me llevó a conseguir ser yo misma y descubrir mi verdadera esencia.

Carolina: Carolina, después de estos nueve años, porque tú llevas nueve años ya emprendiendo, ¿qué es lo que has aprendido a lo largo de estos años y cuál es esa verdadera esencia de la que hablas?

Billie: ¡Vaya pregunta! Yo cada vez me he ido conectando más conmigo misma. He visto que desprenderme, no de lujos, porque mentiría, pero he de dejar de necesitar cosas que son externas a mi familia, a lo que a mí me gusta, mi pasión es la fotografía, la cocina… El irme liberando de todas estas… Pues de tener que tener un puesto aquí, de tener… Hay gente que igual es su esencia, pero la mía era la cocina, la fotografía, mi familia y el desprenderme de todo lo que me había ido cargando en toda mi vida, de títulos, de no sé qué, de ahora quiero esto, quiero lo otro… Esto es lo que me ha hecho ser yo y triunfar y disfrutar con lo que con lo que hago. Ya no voy a coger un proyecto que no me haga disfrutar. Yo me agobio mucho cuando me piden un encargo de fotografías que no va conmigo. No, prefiero no hacerlo.

Billie: ¿A qué te dedicas ahora, Carolina? ¿Cómo ha sido esa evolución desde que decidiste abrir ese blog y empezar a colaborar con marcas hasta ahora?

Carolina: El blog de Baby Gourmet desapareció, creé el de La Cocina de Carolina, porque mi hijo creció y ya no me apetecía más hacer recetas para niños. Entonces empecé con La Cocina de Carolina. Al principio fueron tartas decoradas con fondant, mogollón de azúcar hasta que fui evolucionando hacia algo más saludable. Me empezó a gustar muchísimo la fotografía. Hice un curso de fotografía con una chica americana, no sé si la conocéis, Beth Kirby. Creó un blog que se llama Local Milk y yo era súper fan de ella. Hizo un curso en Italia y me fui una semana. Pedí un crédito y me fui una semana a Italia a hacer un curso de fotografía. No es que aprendiese mucho, pero me sirvió bastante… Ella fue mi mentora. Me dijo “Centra tu Instagram en tu trabajo”. Si vas a sacar tu familia, que sea con fotografías maravillosas, no que sea un post para enseñárselo a tu familia. Entonces a partir de ahí pasé de 4000 seguidores a 10000. Y de repente un buen día, esto no lo digo nunca, pero me acuerdo, un buen día me escriben de Instagram España cuando existía la cuenta de Instagram España. Me dicen “Nos gustaría entrevistarte, sacar una foto tuya en Instagram”. Yo pensé no puede ser verdad, esto es un fake, una mentira, me van a hacer algo. Y efectivamente me hicieron una entrevista en Instagram España, me hizo crecer 20000 mil seguidores o algo así. Y de repente un buen día me despierto una mañana y me encuentro el móvil lleno de notificaciones. Y es que Instagram Mundial sacó otra foto mía con la entrevista traducida al inglés.

Billie: Guau!

Carolina: Y ahí pues fue un boom. De repente llegué a 40 mil seguidores y a partir de ahí pues me hice, no famosa, pero sí que me dio un giro la vida bastante, bastante bestia. Entonces empecé a dedicarme a Instagram. Estaban las marcas para hacer publicidad en Instagram y para el blog. Lo que pasa es que el blog ya las marcas no te lo piden, porque la visualización que puede tener un post no tiene nada que ver con el de Instagram. Y pues esto, puedo decir que soy Instagramer porque me pagan por ello.

Billie: ¿Qué es lo que te ha aportado a ti tu presencia en redes sociales?

Carolina: A mí me encanta, me encanta. Lo que mejor es poder aportar algo a las mujeres. El hecho de ser influencer, en mi caso no es simplemente vale, uno saca un bolso y la gente lo compra, que igual también no? Pero me gusta influenciar en lo que yo he aprendido, todo lo que he ido ganando en mi vida, que yo considero que puede aportar a muchas mujeres tanto el tema de maternidad como la lactancia, como el parto. Yo sé que influenciado a muchas mujeres y esto es por lo que lloro cuando las mujeres me escriben diciéndome “Gracias a ti he tenido el parto que quería yo”. No, no gracias a ti. Pero igual les he abierto una ventanita, y esto a mí me llena muchísimo, muchísimo. No hay precio que pueda pagar el poder aportar algo a alguien que tenía su mente cerrada y poder abrir esta ventanita es maravilloso.

Billie: Bueno, has hablado de blogs, ahora estás hablando de Instagram, cuéntanos cuáles son las claves para conseguir esa audiencia, porque a veces catalogamos a los influencers, como bien has dicho, de una manera como “vale, ella lo ha conseguido porque ha tenido suerte. Le han contactado de Instagram y le han hecho una entrevista”. O “su blog ha triunfado porque hablaba de recetas cuando nadie hablaba de ellas”. Pero yo creo que detrás de todo gran profesional de la influencia hay un trabajo que no se cuenta y hay un sacrificio. Yo recuerdo la primera vez que mi hijo, con muy pequeñito me dijo que quería ser youtuber. Mi respuesta fue yo te voy a ayudar, te abro la cuenta de YouTube, pero quiero que sepas que para ser youtuber hace falta constancia. Cuéntanos un poquito el trabajo que hay detrás de esta profesión.

Carolina: Es mucho trabajo, pero mucho, mucho, mucho. Mi hijo también me dice que quiere ser youtuber y digo muy bien, lo primero que tienes que hacer es pensar en un canal de YouTube un poco original. No jugar al videojuego y a subirte con tu cara de videojuego, que puede ser que te vaya bien, pero intenta ser original. Haz un canal de YouTube de videojuegos porque te apetece, pero yo qué sé, de experimentos con comida, por ejemplo, cosas que puedan gustar. Claro, para nosotras está todo un poco inventado, pero ser uno mismo y ser líder al final… Ahora mismo estoy trabajando mucho el tema de liderazgo, porque aparte de Instagram trabajo en una empresa de network marketing y tengo un equipo de casi 300 mujeres. Trabajo mucho el tema de liderazgo y por lo que he leído, por lo que he estudiado, ser líder se trabaja. Un influencer es ciertamente líder, porque para ser líder tienes que tener seguidores, y para que te siga la gente tienes que tener algo que se puede trabajar. No tiene por qué ser innato. Yo quiero ser Messi en fútbol. Vale, aquí es algo innato. Messi, por supuesto, ha trabajado muchísimo y no sería quien es si no hubiera estado diez horas al día con un balón en los pies… Pero ha nacido Messi. Dulceida no nacido Dulceida, ella se ha hecho a sí misma. Yo no he nacido líder, yo me he hecho. Sí que hay mucho trabajo de autoestima, de seguridad en sí mismo. Si tú no tienes autoestima, difícilmente los demás te van a seguir, ¿no? Lo primero es creer en ti mismo, formarte, estudiar y… No creerte un líder y decir venga, yo voy a liderar. No, simplemente sé que si la gente te sigue es por algo y tienes que darle eso que quieren. Trabajar mucho, estudiar mucho y hacer buenas fotografías, sobre todo para Instagram. Ahora tenemos Club House, que no sé si estás en Club House, pero tú deberías.

Billie: Poco, poco. Estoy menos de lo que debería, porque hay que priorizar el tiempo que tenemos.

Carolina: También saber dónde invertir. Club House es una red social y estoy descubriendo que si te sigue la gente es porque realmente te han descubierto. En Instagram puede haber otros factores, una buena fotografía o un buen texto, pero si tú eres una persona que lo vale, te seguirán. Y hay mucha gente está triunfando en Club House, que en Instagram no habían podido destacar por no saber utilizar la herramienta. Claro, las redes sociales son redes sociales y hay que está allí. No es un catálogo de poner una foto, una receta y adiós. Hay que estar, hay que interactuar con tu audiencia, con tus seguidores, hay que crear ese vínculo y eso es difícil. Y ahora más porque tenemos el querido algoritmo… Yo no crezco en Instagram, estoy súper estancada y para crecer son muy importantes las menciones de cuentas, de amigas, estar todo el día, todo el día.

Billie: Así que quien se crea que esto es un trabajo fácil, hoy lo desmentimos. Porque no es así. Como cualquier otra cosa, requiere esfuerzo. Lo que has dicho tú me parece súper importante, estar en constante aprendizaje, porque no nacimos con el conocimiento ni nos hacemos expertos de la nada, cada día aprendemos cosas nuevas. Prueba de ello es que ha nacido una nueva red social en la que todos tenemos que ir ahí y hacer nuestras pruebas y nuestros ensayos. Carolina, para terminar la entrevista de hoy, yo quiero preguntarte ¿qué es lo que te han enseñado tus hijos?

Carolina: Me han enseñado que la vida es muy corta. Que su infancia es muy corta y que el amor es muy grande. Ni el perdón. O sea, hay veces que pierdo los papeles y les grito. Y ellos te perdonan siempre, siempre perdonan y no tienen remordimientos. Luego, igual, sí, cuando llegan a ser un poco más mayores… Pero el perdón está ahí, siempre. ¡Tenemos que desaprender tantas cosas y quitarnos tantos abrigos y tantas capas que tenemos encima para volver a nuestra esencia que son ellos! ¿No?

Billie: Wow, es verdad, es. Es impresionante la capacidad que tienen de enseñarnos cada día y sobre todo esto que has dicho, que me pareció muy bonito, esa capacidad de perdonar. Bueno Carolina, muchísimas gracias por haber estado aquí, por haber compartido un trocito de ti con nuestra comunidad, por haber inspirado a muchas madres que seguramente muchas de ellas estarán en ese proceso de decir ¿qué hago? ¿Me tiro a la piscina o no? Pues ya saben. Valentía como lo ha hecho Carolina, que todas podemos y esa constancia que todos necesitamos.

Carolina: Sí. Hagan lo que hagan, nada será perdido. Habrán ganado algo en ese camino. Que lo intenten siempre.

Billie: Bueno, pues nos quedamos con ese mensaje. Un abrazo a todas.

Carolina: Gracias. Un abrazo.

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