Hoy ponemos punto y final a la Semana de la Madre Trabajadora, toda una semana dedicada a la reinvención profesional en honor del Día Internacional de la Mujer. 

El episodio de hoy es un poco distinto ya que no contamos con ninguna invitada. Si conoces nuestro podcast sabes que hay una pregunta que no puede faltar a ninguna invitada: ¿Qué te han enseñado tus hijos?

Nuestros peques son nuestros grandes maestros y hoy Billie ha querido hacer un recopilatorio de las mejores lecciones que han aprendido nuestras invitadas y te hará reflexionar sobre cómo puedes aplicar las lecciones aprendidas a tu vida profesional.

¿Estás lista?

 

Transcripción de la entrevista

Esta semana celebramos el Día Internacional de la Mujer y nosotras, desde nuestra gran comunidad, hemos querido hacerles un homenaje muy especial a todas las mujeres, pero sobre todo a las madres. Sí, hemos querido celebrar a lo grande y hacer la Semana de la Madre Trabajadora. Es por eso que esta semana te traigo un podcast un poquito distinto. En el episodio de hoy te estaré hablando yo sola y he hecho un recopilatorio de todas las cosas que hemos aprendido, de todas las madres que han pasado por este programa de madres reinventadas y de lo que nos han enseñado nuestros hijos.

Sabes que nuestros hijos son nuestro motor, el motivo por el que hacemos todo en la vida, el motivo por el que tomamos todas esas decisiones sin importar lo difíciles que sean. Y es que cuando nos convertimos en madres cambia todo, cambia nuestra manera de ver la vida, nuestra manera de afrontar los retos y muchas veces cambia hasta nuestra percepción de esta nueva realidad.

Cuando tienes por primera vez ese pequeño ser que ha crecido durante nueve meses en tu barriga, en tus brazos, de repente tu mundo da un vuelco. Y es que nuestros hijos también son nuestros más grandes maestros. Cada día aprendemos algo nuevo de esas personitas que han venido al mundo a hacernos más grandes. Hoy vamos a hacerles un homenaje y vamos a recopilar las 10 lecciones más importantes que nos han aportado todas las madres que han pasado por este podcast y que nos han dejado su granito de arena.

Empezamos por la lección número 1, la que más se ha repetido a lo largo de estos meses y es la de priorizar. Cuando te conviertes en madre aprendes a valorar lo que es verdaderamente importante: tu tiempo. Aprendes a organizarte de una manera completamente diferente. Han pasado por este programa madres que nos cuentan que están trabajando de una forma distinta, que a lo mejor eligen horarios en donde sus hijos duermen para hacer aquellas cosas más importantes y que de repente toman la decisión que quizá en otro momento no se hubiesen planteado de cambiar esa carrera profesional. Porque ya no les vale estar largas horas en un trabajo sin poder pasar tiempo de calidad con sus pequeños. Cuando nos convertimos en madres, el tiempo se convierte en algo sumamente valioso. Lo valoramos y sabemos que cada minuto que nosotros le regalamos a un cliente o a un trabajo que no nos llena, es un minuto que les estamos robando a nuestros hijos. Así que nos convertimos en unas expertas en priorizar y en organizar nuestro tiempo.

La segunda lección que nos enseñan cada día nuestros hijos es la paciencia. Es sumamente hermoso ver como nuestros hijos tienen paciencia con todo lo que consiguen. Cuando van creciendo, si tú los has visto crecer, los has observado cómo han aprendido las cosas más pequeñas. Ves que no lo hacen de un día a otro. Piensa ¿cómo ha aprendido tu hijo a caminar? ¿Cómo ha aprendido a comer solo, a ser completamente independiente? Pues con muchísima paciencia. Y es algo que nosotras practicamos en nuestro día a día. Madres que en algún momento consideraban que no eran pacientes, han pasado por este programa y me han dicho: “Billie, he descubierto que soy sumamente paciente”. Pues es algo que nosotras también podemos extrapolar a nuestros clientes. Ser pacientes no sólo con ellos, sino con nosotras mismas, y saber que los resultados de nuestras acciones no vienen de forma instantánea, sino que muchas veces estamos regando para recoger esos frutos un poquito más tarde.

Otra de las cosas que nos enseñan cada día nuestros hijos, y esto lo aprendemos al ver cómo interactúan con los demás, es la curiosidad. Me encanta ver cómo los niños son sumamente curiosos, no tienen miedo de preguntar nada. Cuando no entienden algo te dicen: “Cómo mami, me lo puedes explicar de nuevo?” Pues conforme vamos creciendo y nos convertimos en adultos se nos va olvidando esta parte. Y ser curiosos es un don que nos puede ayudar muchísimo con nuestros propios clientes, no solo para preguntarles lo que no entendemos, sino para desarrollar también esa escucha activa que necesitarás muchísimas veces para ir conociendo a esos clientes que vas teniendo, para saber cuáles son sus necesidades, para recopilar toda la información necesaria que después vas a plantear dentro de tus propuestas profesionales.

Y esta curiosidad y este arte de no tener miedo a la hora de preguntar nos lleva a la siguiente lección, que es la de no tener miedo. Seguramente si a ti te hubiesen dicho todo lo que iba a pasar al convertirte en madre, lo hubieras pensado más de una vez. Pero no lo hiciste. Estás aquí. Eres mamá y nadie te ha entregado un manual sobre cómo ser una madre perfecta. Poco a poco lo has sido solucionando. Pues bien, esta parte la has hecho porque no has tenido miedo. Tus hijos van probando cosas, caminan, se caen, se hacen daño algunas veces y no por eso dejan de caminar. Al contrario, lo siguen probando y siguen haciendo cosas sin pensar en el miedo. Pues muchos de estos aprendizajes que nos van enseñando nuestros pequeños los tenemos que adoptar para nuestra vida profesional. No debemos tener miedo a hacer cosas nuevas, a probar, a hacer las cosas de una forma diferente, porque es la única manera en la que vamos a conseguir el éxito. No puedes plantearte tener éxito si no vas probando cosas nuevas y cosas diferentes. Y para eso tienes que perder el miedo, el miedo a lo desconocido, el miedo al cambio, el miedo a hacer cosas de una forma diferente. Observa a tus hijos, mira como cada uno de ellos va haciendo cosas sin pensar siquiera en el miedo que les pueda dar.

La quinta lección que quiero compartir contigo es la lección de la persuasión. Sí. Cuando somos madres nos convertimos en unas expertas en persuadir a nuestros hijos para que hagan aquello que nosotros queremos que hagan. Tú no les puedes decir a tus hijos: “Ahora te toca lavarte los dientes” así porque sí. Les tienes que explicar que para leer ese cuento que ellos tanto desean para irse a dormir, antes hay que lavarse los dientes. Y cuando lo explicamos de esta forma, el pequeño, como quiere que le leas ese cuento, pues probablemente se lavará los dientes con muchísimo más entusiasmo. Esto lo tenemos y lo vamos desarrollando en nuestro día a día como madres. Pues bien, si tú aprendes a observar la manera en que tú les estás explicando las cosas a tus hijos para que hagan lo que tú quieres conseguir, pues de la misma manera que estás aplicando el arte de la persuasión con tus peques, puedes aplicar ese arte con tus clientes, con tus jefes o con cualquier persona que esté en tu entorno. Poco a poco tus hijos te enseñan cómo aplicarlo en ese día a día.

También nuestros hijos nos enseñan algo sumamente importante para nuestra vida como profesionales, que es la empatía. Saber entender desde otro punto de vista, desde la piel de aquella personita a la que estás viendo crecer y desarrollarse. Saber ponerte en su situación, saber entender lo que está pasando en aquel momento. Sea cual sea la etapa por la que esté pasando tu hijo, siempre como madre serás capaz de entenderlo. Pues bien, para un momento, respira y entiende que esto también es una de las mejores cualidades que puedes tener a la hora de convertirte en una persona profesional y de entender a tus clientes, a las personas con las que trabajas y a las personas con las que compartes tu día a día. Si eres capaz de tener esa empatía y ponerte en su piel, serás capaz de conseguir grandes cosas en tu carrera profesional.

Otra de las grandes cosas que nos enseñan nuestros hijos es tener ilusión por las pequeñas cosas. Muchas veces vivimos el día a día y se nos pasa, abrimos los ojos, cerramos los ojos, se nos ha pasado el día y no nos hemos dado cuenta de qué es lo que hemos hecho a lo largo de ese día. Cuando tú estás con tus hijos ves que disfrutan de las pequeñas cosas, un paisaje, se paran en el medio del camino para recoger una hoja. Disfrutan cuando les cuentas un cuento por la noche. Se emocionan cuando les cuentas que vas a hacer un viaje a un sitio nuevo y todo lo que para ellos es nuevo es un chute de energía y de vibración completamente positiva. Si observas a tus hijos, verás como el arte de disfrutar de las pequeñas cosas es algo que nosotras también debemos hacer en nuestro día a día. Por más que estés acostumbrada a hacer siempre lo mismo o a no hacer cosas diferentes, para un momento y reflexiona:  ¿qué tienes a tu alrededor? Da las gracias por el momento que estás viviendo, porque eres afortunada, porque tienes a tus hijos que te enseñan cada día cosas nuevas y disfruta de las pequeñas cosas que nos hacen sonreír. Sonríe con la comida que estás disfrutando ahora mismo, con el tiempo maravilloso que hace a tu alrededor, con los paisajes y con cualquier cosa que te ayude a ser un poquito más feliz. Observa a tus hijos y que ellos sean tus propios ejemplos de cómo disfrutar de las pequeñas cosas.

Por supuesto, otra de las grandes lecciones que nos enseñan nuestros hijos es la confianza. Para un hijo nosotras siempre somos las mejores. No hay mejor frase que la de que sale de la boca de tu hijo cuando dice: “Mami, tú eres la mejor”. Y no hay nadie que confíe más en ti que tu propio hijo. Pues bien, demuéstrale a tu hijo que está en lo correcto, que hace bien en confiar en ti y que por supuesto tú eres la mejor en lo que haces. No hay por qué sufrir el famoso síndrome del impostor, ese síndrome que muchas veces nos invade a muchas de nosotras cuando estamos haciendo algo nuevo. Si tu hijo confía en ti es porque tú le has dado ese ejemplo, ese ejemplo de que tú puedes con todo. Recuerda que tú lo has traído al mundo y que le puedes demostrar que por supuesto lo que está diciendo es verdad.

Y como último punto que quería compartir contigo hoy es que nuestros hijos nos enseñan que somos capaces de todo lo que nos queramos proponer. Ser madre es lo más difícil que hemos hecho. Nadie nos ha dado un manual de instrucciones y aun así salimos adelante, a pesar de cualquier obstáculo que se nos ponga enfrente. No importa si has tenido que reinventarte una, dos, tres o diez veces. Piénsalo. Si no hubieras sido madre, probablemente no te hubieras lanzado a crear este proyecto, este emprendimiento, esta reinvención profesional. Por ellos somos capaces de todo y sin instrucciones. Así que en cualquier momento o en cualquier día que tengas ese bajón de energía y que tengas dudas de si estás haciendo lo correcto, piensa: “Ya he hecho lo más difícil. Soy capaz de todo. Si he sido madre, puedo con cualquier cosa que me proponga”. Tú eres fuerte, eres valiente, eres soñadora y estás aquí por algo. Así que disfruta de esta semana, la semana de la mujer y la madre trabajadora y que tus hijos te sigan enseñando a ser la gran mujer y madre que eres ahora.

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