Silvia se ha dedicado siempre al mundo del arte, pasó muchos años trabajando en la ópera de valencia y disfrutando del entorno cultural que le ofrecía su trabajo. 

Los años pasaban y Silvia decidió ser madre soltera. Aunque le apasionaba su trabajo, los horarios eran incompatibles con su faceta como madre

La crisis del 2008 llegó y Silvia decidió pedir una reducción de jornada que le denegaron. Ganó el juicio, pero el ambiente se había hecho insostenible así que decidió reinventarse y realizar un máster en turismo.

Con más contactos que nunca , se da cuenta de que no le va a ser fácil encontrar trabajo, pero la enfermedad de su madre le hizo dar otro giro a su vida profesional y personal.

Cuando consigue, de nuevo, otra reinvención y su vida profesional parece despegar de nuevo llega la pandemia y para su sector en seco. Pero Silvia no se rindió, se reinventó de nuevo buscando oportunidades a través de sus contactos y ha conseguido crecer y emprender una nueva vida profesional como Community Manager.

Te avisamos, su energía es contagiosa. Disfruta del episodio de la semana.

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Transcripción de la entrevista

Billie: Hoy estamos aquí con Silvia, una entrevista muy especial. Silvia, bienvenida a nuestro podcast de Madres Reinventadas.

Silvia: Muchas gracias, Billie.  Encantada.

Billie: Silvia, vamos a empezar por la pregunta más importante de todas y es ¿cómo se llaman tus peques?

Silvia: Tengo una niña preciosa de 8 años que se llama Amaya Estrella.

Billie: Amaya Estrella, wow, ¡qué nombre más potente! Sabes que le tenemos mucho cariño al nombre de Amaya porque es nuestra mami que atiende al cliente aquí en todas las interacciones que tenemos en redes, así que será un regalo precioso para ti, Amaya Estrella. ¡Qué bonito! Silvia, Amaya tiene 8 años.  Cuéntanos un poquito cómo era tu vida y a qué te dedicabas antes de tener a Amaya Estrella.

Siliva: Pues antes de tener a mi hija… Soy madrileña y de madre belga. Vine a vivir a Valencia en el 2005, porque me ficharon en el Palau de les Arts, lo que es la ópera de Valencia. La directora general me fichó de una agencia donde yo trabajaba en Madrid, de cantantes de ópera, de manager, me fichó y vine a la inauguración de lo que es la ópera de Valencia. Ahí estuve nueve años trabajando, toda la inauguración… Yo trabajaba primero con la directora general y luego ya en producción y en coordinación artística durante nueve años. Ya estando en el Palau es cuando decido ser mamá, mamá soltera en mi caso. Porque ya tenía una edad y quería ser madre y en ese momento no tenía pareja y dije “Pues hay otras opciones”. Tuve a mi hija. Después de la baja maternal me reincorporo, más o menos decentemente. Tenía siempre unos horarios un poco extraños… Entre mi madre y la canguro lo íbamos gestionando. Pero claro, yo trabajaba sábados, domingos, festivos, tardes, noches… Claro, es un teatro de ópera, y en producción hay que estar con los artistas. Es un horario diferente. Más o menos lo compatibilizaba, pero ya no estaba del todo a gusto, porque había días en que dejaba a mi hija por la mañana en el colegio y ya no la veía más hasta el día siguiente, porque yo llegaba a casa a las 12 de la noche o a la una de la mañana. Entonces ya, claro, la vas viendo poco. Bueno, lo gestiono, vamos bien, entre mi madre y la canguro, pero yo me sentía un poco como vacía y decía “Bueno, es que a mi hija no la veo”. A veces yo tenía un día libre entre semana, pero la niña iba a la guardería, al colegio. Le llevaba dando vueltas. Yo había estudiado publicidad y marketing y le daba vueltas, yo decía “Me gustaría montar algo por mi cuenta”, eso es algo que llevaba rondando tiempo en mi cabeza. Pero no encuentras el momento, son circunstancias. Mi trabajo me gustaba además, o sea que yo en el teatro estaba contenta, pero ya no era tan compatible con mi faceta de madre. También hay circunstancias, estoy sola, mi familia no vive aquí. Mi madre tenía que venir desde Bruselas para estar con mi hija. Se venía de Bruselas, un mes, dos meses cuando yo tenía épocas fuertes. Luego la famosa crisis del 2008 provocó que hubo un ERE, luego se fueron algunos, empezaron a haber varios problemas. Y ya en el tercer ERE del 2012, que es cuando mi hija había nacido, yo solicité la reducción de jornada por cuidado de un menor, la cual se me denegó. Se me denegó y tuve que ir a juicio, porque además mis compañeros se opusieron, lo cual fue muy duro. Fue muy duro, ellos no estaban de acuerdo y yo dije “Bueno, es un derecho”. Fuimos a juicio y llegamos a un acuerdo, pero ya el ambiente ya no era igual. Claro, el ambiente ya no es igual. Por mucho que yo es verdad que llegué a un acuerdo favorable para mí, pero ya no estoy a gusto en el departamento, mis compañeros no se habían portado bien… Entonces dije: “Ya no estoy a gusto, me tengo que marchar”. Yo también había trabajado muchos años en turismo, “Voy a intentar volver al turismo”. Aprovecho un tercer ERE y me voy voluntariamente con un incentivo mayor, nos fuimos 32 personas voluntariamente. Aproveché y me tomé un respiro, aproveché para hacer un Master en Turismo, un MBA en turismo pensando “así me reciclo e intento volver”. Evidentemente ya había pasado los cuarenta años, que también es importante, que una vez que pasas una edad, no es tan fácil encontrar trabajo. De hecho me fue imposible. Hice el master, un MBA que es importante, moví todos mis contactos… Yo conozco a todos los directores comerciales y de ventas de las grandes cadenas, tengo muchos contactos y no había manera. Por ser madre o por la edad, no había manera de encontrar trabajo. Entonces, bueno, pues le doy un poco de vueltas… Mientras tanto pasa otra circunstancia. Mi madre había tenido un cáncer en el 2005 y por desgracia recae. Ella tenía casa en Sevilla y ella decide volver a Sevilla para… ahí para terminar (emocionada). Disculpa.

Billie: Es natural.

Silvia: Me emocionó… Además tengo su foto aquí. Se puso muy malita y decidió volver a Sevilla.  Y dije “Bueno, pues yo me voy para allá también y estoy con ella el final del tiempo”. Me voy a Sevilla con la niña. Cambiamos de colegio. Estoy con mi madre por suerte dos años más, sigo buscando trabajo, terminando el máster… Sólo encontré trabajo a través de un contacto como responsable de marketing de un tablao flamenco.

Billie: Qué bueno.

Silvia: Un trabajo muy agradable. Luego, por desgracia, mi madre falleció. Entonces ahí terminó mi misión en Sevilla. Mi hija termina el curso yo no estaba a gusto en el tablao tampoco. Quería realmente montar algo por mi cuenta. Dije: “Intento ser consultora de marketing turístico”, me empiezo a mover y empieza un poco ese proceso de reinvención y sobre todo de trabajar para mí misma, que es lo que me apetecía. Entonces en mayo, cuando ya va a terminar el curso, me cruzo con una mamá del cole que conocí hace mucho tiempo, francesa, que tiene una productora de espectáculos de flamenco y me dice: “Ay, yo necesito una persona como tú para ayudarme en producción”. Pero yo es que me marcho a Valencia, yo vuelvo y tengo mi casa ahí. Mi hija es valenciana y quiero volver a mi casa, mi madre por desgracia ya ha fallecido y ya no tengo ganas de estar en Sevilla. No, no me apetecía. Y ella otro día me vuelve a ver y me dice: “Es que yo quiero que trabajes para mí”. Digo: “Ya, es que yo me marcho. Si quieres te echo una mano estos dos meses que quedan y mientras encuentras a alguien”. Y me dice: “Mira, no, yo te doy un ordenador, un portátil como tú te quieres hacer autónoma, colaboras conmigo y ya, así te puedes desarrollar en paralelo otras cosas” Era una colaboración de tres o cuatro horas diarias, fue un incentivo para ayudarme en esa reinvención. Ella me ofreció una factura fija, eso también ayuda, hay que ser sinceros, ayuda un poco a tomar la decisión porque al final el dinero lo necesitamos para vivir.  Esa es la realidad. Así además podía hacer en paralelo mi proyecto de marketing turístico. También soy diseñadora gráfica. Entonces dije “Bueno, me reciclo un poquito en toda esa materia mientras voy trabajando con ella”. Y así dos años, bien, la verdad es que bien tenía algún cliente en paralelo. Me tomé un poco de un tiempo tranquilo, disfrutando. Habíamos cambiado de casa en Valencia con mi hija, había cambiado de colegio, con tranquilidad. De hecho me he comprado la casa en frente del colegio, con lo cual súper bien, la dejo, vuelvo, bueno, estoy encantada. Y llega la pandemia. La productora de espectáculos… cero. Y encima teníamos un año buenísimo el 2020. Mira, se me ponen los pelos de punta porque teníamos un año con un montón de giras. Yo me iba a Londres, al Festival de Flamenco, me llevaba mi hija, de hecho para ver todas las cosas de Harry Potter. Me iba con mi hermana también. Y además yo me iba a ir de gira también porque había muchísimo trabajo. Pero claro, llega la pandemia, se cancela todo. Al principio, durante un mes. Yo la veía un poco apurada porque no hay trabajo. Y digo: “Mira, si quieres dejamos aquí de momento y te apañas sola con lo poquito que hay”. Me pareció razonable porque así me podía lanzar con mi proyecto, así tenía más tiempo. Entonces me reciclé en todo el tema de marketing digital, diseño gráfico… Así estuve todo el confinamiento, los cuatro o cinco meses gordos de la pandemia. En septiembre, cuando la niña vuelve al colegio y ya tengo más tiempo hago mi plan de marketing sobre mí misma, me lanzo y empiezo a conseguir clientes en mi entorno, por mi barrio y hasta ahora, pues la verdad es que muy contenta, muy contenta, me va muy bien.

Billie: Silvia me encanta porque tú has tenido un proceso en el que poco a poco te has ido reinventando. Has enfocado en lo que tú ya sabes. Esta aplicación también del diseño gráfico, de muchas cosas que te gustan, del marketing digital, redes sociales y te has dedicado a ofrecer estos servicios y hacerlo desde donde tú decides en el tiempo en que tú decides. Es verdad que no es un camino fácil, porque muchas veces cuesta conseguir clientes, de saber exactamente qué es lo que queremos, en qué nos queremos enfocar. Pero yo que he visto de cerca tu evolución, que además ha sido impresionante, cuéntanos un poquito primero cómo decidiste en qué especializarte, si te has especializado en algo en concreto, y cómo es que tomaste esa decisión de ser autónoma. Obviamente hubo una ayuda importante, dices “Bueno, yo me hice autónoma de la mano de un cliente”, pero luego el cliente te dice que ya no hay trabajo y esta es la desventaja de ser autónomos y tener solo un cliente.  Entonces cuéntanos un poquito ese proceso y cómo te has ido especializando en lo que te gusta.

Silvia: En principio yo me quería especializar dentro del marketing digital y las redes sociales en el entorno turístico y cultural, porque son los entornos donde yo he trabajado siempre. En Turismo trabajé más de diez años, en cultura más de 20, porque yo trabajo desde muy jovencita. Tengo 49 y trabajo de los catorce. Pues claro, son 35 años laborales que parece que no, pero llevo una mochila importante. Hablo varios idiomas, eso también es una ventaja, porque se pueden ofrecer traducciones dentro del entorno turístico. Lo que pasa es que durante la pandemia, claro, el sector turístico y cultural estaba por desgracia bastante mal. Entonces, claro, me tuve que replantear y decir “Bueno, ahora mismo esos clientes me va a costar muchísimo conseguirlos”. Entonces los tengo un poco aparcados esperando a que mejore la situación y lo que hice fue un poco moverme dentro de mi barrio, Dije: “Me voy a centrar en negocios locales donde yo también era clienta. Soy clienta de una óptica de mi barrio y yo ya le había ofrecido temas de marketing, de diseño y me dijo: “Sí, sí algún día hablábamos”.  Y ahora también gestiono redes sociales. Me dice: “Ah, pues mira, justamente necesito alguien que me lleve a las redes sociales”. Un poco por poco casualidad, ¿no? Empezamos a hablar y justamente en la ciudad donde vivo el Ayuntamiento ofrecía un incentivo a los pequeños negocios en su proceso de marketing digital. Entonces ya me dijo: “Es que además me van a dar una subvención”, eso motivó a muchos negocios locales de mi barrio a meterse en el marketing digital o hacerse una página web o redes sociales. Entonces también se me encendió un pequeño chip. Me voy a dar una vuelta por el barrio, porque si les van a incentivar, eso también les ayuda, ¿no? La óptica ya era clienta. Lo llevamos muy bien y estoy encantada. Luego me fui al bar de al lado. Un bar que me gustaba, no era especialmente cliente pero es un bar muy bonito. También me dice: “Oye, mira, pues justamente estamos buscando en este caso Community Manager”. Ahora les estoy llevando las redes sociales de sus tres locales, también les hago temas de marketing y de diseño en paralelo. Pequeñas acciones que hacemos extras y a pesar de que el restaurante está cerrado, inauguraron un una casa de comidas para llevar y estamos a tope. Luego he conseguido otros clientes a través de conocidos sobre todo. Me hice un vídeo corporativo que envié a todos mis contactos de WhatsApp y directamente fui muy clara. Les dije: “Estamos en pandemia, he perdido todos mis clientes, echadme una mano”. Tal cual. No me dio ninguna vergüenza. Es la realidad. Y gracias a eso, incluso a la Generalitat Valenciana le estoy diseñando unos libros a través de un contacto, formé parte de un concurso de tres proveedores y me eligieron a mí. Fue un poco eso, en mi entorno, ir moviendo los contactos. Y dentro de lo que son los negocios de mi barrio, cuando me acerco, pues sobre todo ser muy honesta, decir mira, pues se pueden buscar soluciones. Es verdad que estamos en circunstancias complicadas. Yo me adapto un poco a ver qué necesitas, que podemos hacer. Yo estoy intentando sobre todo ofrecer un equilibrio para que a ellos no les cueste demasiado y a mí también me sea rentable. El equilibrio, y ser honestos y ofrecer productos personalizados a lo que necesitan y a lo que pueden.

Billie: Silvia, has dado con dos claves muy importantes. La primera es que muchas veces pensamos que tenemos que ir muy lejos a buscar clientes y los tenemos al lado. Entonces, es utilizar nuestro entorno físico. Tú has dicho: “He ido a los sitios donde soy clienta o los sitios que me gustan y están al lado de casa”. Eso es una ventaja, porque todo el mundo necesita hoy en día una persona que sea profesional, que le ayude a gestionar el entorno digital que está tan en auge. Y luego has dicho otra cosa que me ha parecido fantástica y que nosotros además ya lo estamos empezando a recomendar, que es grabar un vídeo y enviarlo a todos nuestros contactos. Por mucho que nosotros pensemos que puede ser que tengamos contactos a los que no les interese tanto, quizá no les sirva a ellos, pero ellos piensan en alguien más a quien les puede ser útil. Entonces, esta manera de pedir ayuda y colaboración en estos tiempos, yo creo que ahora mismo todos estamos como hemos vivido esta estamos muy abiertos a ayudar al prójimo, ayudar a alguien a salir adelante. De hecho, hace poco escuchaba una noticia de un cliente de un bar, el bar había tenido que cerrar, y el cliente había dejado un sobre debajo de la puerta con el dinero que él gastaba en un mes en este bar. Estas pequeñas acciones que vamos sumando, hacemos fuerza y es lo que yo creo que necesitamos hoy en día viviendo los tiempos que vivimos. Ayudarnos entre todos, colaborar y buscar maneras. Tú has conseguido algo que es muy importante, que yo creo que hay que tomar nota de ello porque no cuesta mucho hacerse un vídeo. Muchas de nos dirán: “Billie,  Silvia, vosotras sois muy poco vergonzosas, yo tengo vergüenza”. Pero bueno, lo primero es intentarlo. A veces cuesta. No sé cuál fue tu proceso, si te sentías cómoda delante de la cámara desde el principio, si lo tuviste que grabar dos veces, ¿cómo fue? Cuéntanos un poquito esto.

Silvia:  No, a ver… Grabé mil veces. Grabé mil porque no me gusta el pelo, que si no sé qué… Lo pasa es que es verdad que no me cuesta, porque aparte de todo esto, yo soy actriz. Yo he estudiado arte dramático, me he ido de gira, entonces no me cuesta tanto. Estoy acostumbrada, he presentado espectáculos durante años, he cogido un micro, me he subido al escenario… No significa que no me ponga nerviosa, por supuesto, soy la primera. Todos los artistas, yo que he trabajado con los grandes… Yo recuerdo al mejor tenor del mundo, subiendo en el ascensor me dijo: “Silvia, es que estoy nervioso” y yo le miraba atónita. Digo: “Pero si eres el mejor del mundo”. Pues estaba nervioso y eso es normal. O sea que ponernos nerviosos nos ponemos. Bueno, pues lo grabé mil veces. Luego también hice un pequeño montaje con el programa de diseño Canva, donde también explico en texto lo que puedo ofrecer, no es un video donde solo hablo, sino que es un pequeño montaje de lo que puedo ofrecer.

Billie: Oye Silvia, ¿ese video lo podemos incluir dentro de las notas de este programa para que las mamis lo vean como ejemplo?

Silvia: Si te lo podría pasar por mail, supongo.

Billie: Tú nos lo pasas y vemos cómo lo ponemos por si alguna tiene curiosidad de ver cómo ha hecho este vídeo Silvia y puede resultarle útil, ¿no? Silvia, ¿qué consejos le darías a una mamá que no tiene experiencia delante de la cámara para grabarse un vídeo y poder enviarlo a sus contactos?

Silvia: Pues mira, lo primero, aunque pueda parecer superficial, que no lo es, sentirte cómoda físicamente. Arreglarte el pelo, maquillarte, porque es importante sentirse cómodo, un poco como los actores cuando se visten tienen que estar en su personaje. Pues es un poco eso, estar cómoda físicamente. No es nada superficial. Estar bien, sentirte guapa o agradable,  lo que sea, ¿no? A nivel del entorno, pues que sea con un fondo lo más neutro posible, sin ruido y que esté tranquilo y ponerte una pequeña chuleta, un pequeño guión con una chuleta, con las palabras. Entonces lo ensayas delante del espejo o donde te sientas cómoda. Te lo grabas con el móvil, de ser posible con un trípode para que no se mueva el móvil, que no cuesta nada. Yo tengo uno que es un palo selfie y trípode a la vez. Ir grabándote. Si tienes que hacer varias tomas, no pasa nada. Y luego haces un pequeño montaje, hablas a lo mejor cinco minutos, te presentas, “Puedo ofrecerte estos servicios”  y el resto lo puedes hacer por escrito. No es necesario hablar tiempo si no te sientes cómoda. Yo no hablo mucho en el vídeo, simplemente es más escrito con una bonita música… Es verdad que lo he practicado mucho y siendo diseñadora, me hecho un montaje un poco a lo mejor más chulo ¿no? Pero practicando un poco te puedes hacer un vídeo decente. Totalmente.

 

Billie: Me encanta Silvia porque son consejos súper fáciles de implementar y yo añadiría el último que uno de los más difíciles: que no seamos perfeccionistas porque muchas veces nos exigimos demasiado a nosotras mismas y luego lo ven los demás y dicen pero qué bonito esto te has hecho, ¿no?  Así que intenta enseñarselo a alguien que tengas de confianza para que lo vea. Las primeras veces es normal que no nos guste vernos delante de la cámara ni escucharnos nuestra voz. Esto pasa casi siempre. Silvia, dinos dónde podemos encontrarte, saber un poco más de ti, de las cosas que haces.

Silvia: Pues estoy en redes sociales, tengo mi perfil de Instagram profesional que se llama Sil Daunis, también tengo una página de Facebook que es Silvia Daunis Marketing&Design,  allí pues voy publicando temas profesionales en las historias, también pongo un poco de mi día a día, un poco todo, Luego por supuesto, tengo mi perfil en LinkedIn, pero ese ya es un poco más serio, más exclusivo, profesional. Hay un foco. Entonces me podéis encontrar sobre todo en esas tres redes.

Billie: Perfecto, pues pondremos los enlaces también en las notas de este episodio. Para cerrar la entrevista, Silvia, te voy a hacer la pregunta que hacemos siempre para finalizar y es ¿qué es lo que te ha enseñado tu hija?

Silvia: Uh, mi hija… Todo. Los hijos son… se puede decir como como una bendición, y mira que no soy muy creyente. Una de mis tías me dijo: “Ella te ha elegido a ti como madre”. Y a mí eso me parece fascinante porque claro, me emociono. Además es una niña muy especial, no sólo porque sea mi hija, sino que es una niña tan buena, súper inteligente, súper creativa… Es muy generosa, es una niña que piensa los demás, que los demás estén a gusto y eso te hace reflexionar, ¿no? Y a mí me enseña todos los días. Cuando habla yo alucino. “Pero qué cosas dice”. Ella habla mucho, tiene mucho vocabulario, además es bilingüe, te habla en un idioma, te habla en otro. Me encanta. Es una niña sobre todo eso, muy generosa. Es una niña muy generosa que me sorprende todos los días. A veces me encuentro notas debajo de la almohada cuando me voy a dormir, de “Mamá te quiero mucho”, “Gracias  por esto”… ¡Me muero! Y lo veo a las once de la noche y me pregunto cuándo lo ha hecho, ¿no?

Billie: Qué bonito, Silvia. Me quedo con esa última parte que has dicho de la generosidad. Es una idea perfecta, la verdad, dejar notas de sorpresa a alguien a quien apreciamos, así que yo lo voy a aplicar hoy mismo.

Silvia: Exacto. Pues me alegro muchísimo. Ya verás que es un subidón de hormonas.

Billie: Totalmente. Pues muchas gracias, Silvia, por haber estado aquí y por habernos ayudado a inspirar a muchas madres a ese camino a su reinvención profesional.

Silvia: Gracias a vosotros.

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