Hoy nos acompaña Cristina Sampedro, una mujer valiente que ha sabido exprimir al máximo sus posibilidades y ha conseguido reinventarse (¡dos veces!) hasta conseguir dedicarse a su pasión.

El hijo de Cristina tardó en llegar pero cuando por fin se convirtió en madre sintió que su mundo se completaba. Al volver al trabajo tras la baja maternal, pasados los primeros 10 meses que protegen a las madres, la despidieron sin previo aviso. Se vio sin trabajo por ser madre pero no se permitió caer.

Se reinventó, empezó de cero en otro sector, aprendió y consiguió un buen puesto de trabajo. Pero algo no acababa de encajar y decidió reinventarse de nuevo para conseguir sus objetivos.

Encontró una pasión, se centró en ella y ha conseguido ser más feliz y hacer más felices a los que más quiere.

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Transcripción de la entrevista

Billie: Hoy estamos aquí con Cristina. Cristina, bienvenida al podcast Madres Reinventadas.

Cristina: Gracias, Billie.¿ Qué tal?

Billie: Muy bien. Y tú?

Cristina: Pues muy bien aquí. Encantada de hablar contigo y contarte un poco de mi experiencia.

Billie: Cristina, vamos a empezar por lo más importante. Cuéntanos cómo se llaman tus hijos?

Cristina: Pues tengo un niño que es un pequeño de 7 años muy, muy vivaracho y muy curioso que se llama Federico.

Billie: Vámonos un poquito hacia atrás y cuéntanos, ¿qué hacías antes de tener a Federico?

Cristina: Antes de tener a Federico, estaba felizmente casada. Federico tardó bastante en venir. Es un niño súper deseado, pero tardó casi cuatro años en llegar a nuestras vidas. Cuatro años bastante difíciles. Es que luchamos mucho por conseguir tenerlo. Yo tenía un puesto de trabajo de responsabilidad dentro de una empresa. Y cuando me quedé embarazada cogí la baja de riesgo a los seis meses y después mi baja de maternidad. Y una vez que nació Federico, cambió radicalmente mi vida. Por supuesto, para mejor. ¿Y después? Pues nada, me tocó reincorporarme otra vez a la vida laboral que tenía, asumir los nuevos retos porque tener un hijo es una carga que no contabas antes, pero también con muchas ganas de volver a retomar el trabajo, porque cuando tienes un hijo volver a trabajar y volver a tener relación con adultos, pues también es una parte muy muy importante para realizarte, para sentirte otra vez en un mundo de adultos y no de pañales, bebés, niños, biberones.

Billie: Claro, es verdad. Y cuando te reincorporarse al trabajo ¿todo bien? ¿O cambió en algún momento la relación con tu empresa? ¿Qué pasó cuando te reincorporarse como madre?

Cristina: En principio la reincorporación como madre fue muy bien, pues fueron todas alabanzas, que alegría es tener un niño… Pero justo cuando pasaron los diez meses de amparo de ley que protege a la madre contra un despido improcedente, pues por tener un hijo, vino el despido por bajo rendimiento, cuando yo en ningún momento había rendido menos, yo era responsable y mis compañeras de trabajo, las personas que estaban a mi cargo estaban encantadas. No se había notado ninguna baja en las ventas ni nada. Decidieron que yo ya, de repente, obvio por ser madre, ya no rendía, ya no les interesaba.

Billie: Y en ese momento cuando vino el despido, ¿tú sospechabas algo? ¿A ti te habían advertido en algún momento que había esa baja de rendimiento o fue un día que te tomó todo por sorpresa?

Cristina: No, no fue un día que me tomó por sorpresa. De hecho, yo llegué a trabajar como un día cualquiera. De hecho, yo me di cuenta de que eran los diez meses, porque obviamente cuando hacen un despido de ese tipo, tomas cartas en el asunto y es cuando te dicen “¿Te das cuenta de que justo hoy se cumplían diez meses de tu incorporación al puesto de trabajo?”. En ningún momento a mí se me había dado un toque de atención, ni se me había dicho que había bajado mi rendimiento. Es más, yo tenía sentimiento de culpa por estar dejando mi casa desatendida y mi hijo, por estar esforzándome incluso más, por demostrar que aunque tuviese un hijo, seguía trabajando igual yo. Es más, creo que era incluso más eficiente de lo que era antes de tener a mi hijo si cabe, porque me esforzaba más, porque ahora sí que necesitaba el trabajo, porque tenía un niño que alimentar. Yo tenía que llevar a mi casa dinero, pero está claro que a las empresas muchas veces no les compensas. Es una mentalidad totalmente errónea desde el punto de vista, pero no les interesas.

Billie: Wow, Cristina. A mí de verdad que me impacta seguir escuchando historias como la tuya, porque vemos que desgraciadamente se repiten con frecuencia, pero como bien dices, están equivocadas todas estas empresas, porque es al contrario. O sea, cuando te conviertes en madre empiezas a ser mucho más efectiva en muchas cosas. Cuéntanos,  ¿a ti cómo te cambió el hecho de ser madre en el trabajo?

Cristina: Mi capacidad de organización lógicamente se multiplicó por mil, porque yo tenía que dejar todo listo en mi casa, tenía que dejar todo mi trabajo listo. Intentaba dejar la mayor cantidad de cosas avanzadas por si surgían imprevistos que siempre surgen y poder hacerles frente. Entonces al final, tu capacidad de organización, tu capacidad de atención es infinitamente mayor y tu capacidad de afrontar las cosas antes de que sucedan, de anticiparte porque no puedes permitirte que algo impida que tu planificación se modifique. Siempre hay cosas, pero siempre intentase evitarlo. Entonces como madre, yo creo que así como sale el niño llega toda esa capacidad también de golpe. Pero creo que es algo que las empresas no ven y es increíblemente erróneo, porque además tu capacidad de lucha se multiplica también. Es decir, tú luchas por que tu hijo salga adelante, porque tu hijo tenga de todo, porque no esté enfermo… Y en el trabajo haces lo mismo, porque lo que uno es como persona lo transmite en todos los ámbitos de su vida. En el trabajo te conviertes en una persona mucho más fuerte, mucho más responsable, con mucha más capacidad para hacer un montón de cosas y sobre todo con muchas más ganas de que te valoren en tu trabajo, porque es una faceta que también, lejos de lo que la gente piense, cobra más importancia en tu vida, porque se hace más necesario tener un trabajo, se hace mucho más necesario.

Billie: Claro, entonces, Cristina, a ti te llega todo esto de golpe. Es como un golpe instantáneo que como que te descoloca, ¿no? ¿Cómo vives este proceso? ¿Y aquí tomas tu primera decisión de reinvención? Cuéntanos un poco.

Cristina: La primera semana fue horrible. No entiendes. Es decir, tú das lo mejor de ti, te esfuerzas, haces incluso más de lo que hacías antes, y te dicen que no. Pero ¿por qué? Llegas a tu casa y ves a tu hijo, aún estás como hacía un año, porque son diez meses lo que te cubre, un año y poquito tenía mi hijo, no me acuerdo exactamente de eso. Aún estás con las emociones de que estás dejando de estar embarazada, empiezas a ser madre, tienes un bebé… Pero no me dejé más de cuatro o cinco días de duelo porque dije “No, hay que tirar para adelante, yo tengo aquí un niño”.  Por un lado tenía la lucha con la empresa porque lógicamente yo no iba a permitir que me despidieran de ese modo. Primero porque era injusto y segundo porque no podemos permitir que nos traten así. Somos madres, somos personas y somos trabajadores. Da igual nuestro sexo. Entonces yo tenía esa lucha por un lado y por otro lado el tener que buscar una nueva salida laboral. Entonces, empecé a mirar diversas cosas para empezar a formarme. Entré en un proceso de selección y en menos de lo que yo esperaba, en dos meses y medio más o menos, estaba formándome para un nuevo trabajo en un ámbito totalmente distinto a lo que yo hacía. Por decir algo, yo vendía camisetas y ahora trabajo un sitio donde  se venden ladrillos. No tenía nada que ver. Tuve que volver a reinventarme, volver a aprender, volver a empezar de cero. Totalmente. Pero sin miedo. Hay que salir adelante. Hay que tirar adelante. Cuando tú tienes un hijo no sabes lo que hay, pero te arriesgas y tiras palante. Esto es igual. Yo me tenía que arriesgar y tirar para adelante.

Billie: Y esta contratación de esta empresa llegó en el momento en que tu hijo no tenía ni un añito, ¿no?

Cristina: Sí, Fede tenía un año y poquito, muy poquito. La formación la tuve que hacer fuera del sitio donde vivo y era pequeñito, tenía un año y poco y lo tuve que dejar para para ir a formarme dos meses fuera. Para que veamos, las madres sí podemos. Yo no estoy dispuesta a dejar a mi hijo todo el año, pero si en determinados momentos, porque se requiere que vayas a una convención, que vayas a una formación, yo puedo organizar mi vida porque tiene un padre, pero nos olvidamos de eso. Mi hijo tiene un padre y su padre también puede pedir una concesión horaria. Su padre también puede pedir una reducción. Yo soy su madre, pero él tiene un padre que fue el que estuvo cuidándolo durante esos dos meses y no pasó nada. Y a mi marido en ningún momento su empresa le hizo nada por haber pedido unas ciertas condiciones durante esos dos meses.

Billie: Nunca le cuestionaron por qué tenía que ir a cuidar a su hijo.

Cristina: Efectivamente, el hijo es de los dos, pero parece que los hijos son de las madres y que las madres rendimos menos por tener un hijo. ¿Y los padres? Los padres también tienen noches sin dormir. Los padres también tienen preocupaciones cuando un niño está enfermo. En mi caso, yo muchas veces me quedo, pero en función a mi jornada laboral actual hay días que se queda su padre y no pasa nada, pero no se mira igual.

Billie: Totalmente de acuerdo, Cristina. Hay mucho camino por recorrer todavía en este sentido, pero a mí lo que me gusta es que tú tuviste la experiencia negativa por una parte de esta empresa que se esperó el tiempo justo y necesario para poder hacerte el despido. Pero después una empresa que dijo “Yo apuesto por ti, no me importa tu condición de madre, yo te contrato, te digo que vengas dos meses a formarte” y tú vas y lo haces. Y entonces supongo que también ellos te habrán visto y habrán dicho: “Esta persona vale, tiene mucho recorrido”. ¿Cómo fue tu recorrido en esta empresa y por qué decides hacer una segunda reinvención?

Cristina: La primera reinvención fue obligada, totalmente. Y esta segunda… Cuando tú llevas ya mucho tiempo trabajando, yo trabajo de cara al público desde hace 20 años, aunque no lo aparente. Llevo mucho tiempo trabajando de cara al público. Entonces llega un momento que cuando trabajas, trabajas, trabajas y te gusta tu trabajo, y aunque soy una persona que cada vez que hay un reto intento cogerlo, me apetecía reinventarme, pero por mí. Porque a mí me apetecía una reinvención. Tengo un trabajo que es a turnos, unas semanas muy de mañana, otras semanas muy de tarde. Me puedo compaginar bien con mi hijo, pero aun así, si mi hijo está enfermo, tengo que hacer malabares. Y estoy en una época de mi vida en la que me apetece disfrutar de mi familia, disfrutar mi hijo, de mi marido, de mi tiempo libre y disfrutarlo en el momento en el que yo lo quiera disfrutar. Entonces ahora mismo quiero hacer una reinvención por mí. Y he descubierto, buscando esa reinvención, una pasión. Y hacía mucho tiempo que yo no tenía una pasión. O sea emocionalmente sí existe una pasión en mi vida, tengo dos pasiones en mi vida. Pero a nivel personal hacía mucho que no tenía una pasión y la he encontrado. Y además he encontrado que soy una persona que puede seguir formándose, independientemente de la edad que tenga y que soy una persona que tengo mucho que dar, que decir, que hacer. Y hasta mi marido me dijo “Qué envidia me das” porque he encontrado pasión y es tan fundamental la pasión en la vida. Y yo la tenía tan dormida que esta segunda reinvención a mí me está me está cambiando a nivel personal.

Billie: Qué bonito lo que dices Cristina, porque es verdad que hay veces que como madres quizás nos dejamos un poco de lado y empiezan a cambiar las prioridades. Es verdad que cuando vemos a nuestro pequeño bebé salir a este mundo y está en nuestros brazos, pues obviamente todo cambia, ¿no?  Pero yo considero que es sumamente importante que para dar felicidad primero seamos felices. Y para poder demostrarles a nuestros hijos que todo es posible, que ellos pueden conseguir sus sueños, primero les tenemos que demostrar con el ejemplo que nosotras también podemos conseguir nuestros sueños. Y a veces que no nos hacemos esa pregunta. Quizá vamos a trabajar por rutina, estamos en un sitio porque bueno, pues así me lo han dicho en mis padres y yo he estudiado una carrera porque he tenido que estudiar y estoy trabajando porque tengo que trabajar y muchas veces no nos cuestionamos si ese trabajo nos llena, si realmente estamos haciendo lo que nos gusta. Es lo que dices tú ¿no? Si tenemos esa pasión que al final hace que el entorno con el que estamos diga “Pero ¿que estás haciendo? ¡Si te brillan los ojos!” Entonces vamos a indagar sobre esto porque es interesante. ¿Cómo descubriste tú esta pasión?

Cristina: Lo mío fue un cúmulo de casualidades. Llevaba tiempo buscando la opción de ser community manager, cuando me había quedado años atrás sin trabajo. Uno de los cursos que había barajado era Community Manager, porque siempre me había llamado la atención. Ahora que hice digo qué pena, porque en aquel momento, te estoy hablando de a lo mejor hace seis años no había lo que hay ahora. Imagínate si lo hubiese sido hace seis años. Pero uno no puede echarla tampoco pa atrás. Ya está. Y vino la pandemia, y un poco antes de la pandemia yo decidí cambiar mi vida. Me salía una formación sobre community manager con Mamis Digitales en este caso, y me llamó una persona parada para hacerme una entrevista para ver cómo iba. Y justo esa persona cumplía años el mismo día que yo. Y yo dije “Si esto no es una señal ¡por favor! del destino”…  Entonces me apuntan y vino la pandemia. Así que lo pude hacer con comodidad desde mi casa, con tranquilidad, sin las prisas de “me estoy formando, estoy trabajando, tengo un hijo”. Aun siendo una pandemia, que lógicamente es lo peor que nos puede pasar, encontré el lado positivo y lo hice con tranquilidad, con calma, desde casa, disfrutando con mi familia, viendo que se podía compaginar la vida personal con el seguir estudiando. Y entonces decidí lanzarme. Lo estoy haciendo poco a poco, pero lógicamente estoy formándome. Estoy encontrando mis pequeñas cositas, mis pequeñas aportaciones, mis pequeños clientes. Estoy buscando aún mi nicho, porque ya más o menos tengo enfocado qué es lo que quiero hacer. Pero como aún es un mundo un poco nuevo para mí, quiero seguir trabajando y formándome, pero sobre todo lo que quiero es que la gente se anime. Quedé igualada. Yo tengo 44 años dentro de tres días, y yo pensé que ya lo único que me esperaba era trabajar de lunes a sábado en el horario que tengo del trabajo que tengo, a final de mes que me entre la nómina y chao. Pero no, no es lo que quiero. Es lo que tengo ahora y no es difícil, pero no es lo que quiero. Quiero apasionarme, quiero levantarme por la mañana diciendo “tengo que trabajar”. Quiero que si un día mi hijo tiene fiebre, no diga “¿Y ahora qué hago? sino que diga bueno, pues lo cuido, le doy lo que le tenga que dar y mientras duerme hago un poco de trabajo o adelanto lo que pueda, ahora o mañana, si puede esperar. Lo hago todo. Eso es lo que quiero. Lo que estoy trabajando para conseguir hacerlo. Y las noches sin dormir que tengo ahora las paso felices.

Billie: Cristina tú viviste entonces la pandemia en un momento en el que en el trabajo ¿qué hicieron? ¿Te dieron la oportunidad de teletrabajar o simplemente dijeron no, no, ahora hacemos ERTE, no venimos a trabajar. ¿Cómo fue tu caso?

Cristina: En mi caso había tres opciones. Ir a trabajar, acogerse a un ERTE o adelantar las vacaciones. Como yo no sabía si mi marido iba a poder teletrabajar, mi opción clara, irme al ERTE.  Tenía que arriesgarme, tomar una decisión. Y mi decisión ante todas las cosas en este mundo es la salud y la seguridad de la gente a la que quiero. Yo no tengo a mis padres aquí cerca ni nadie que me pudiese ayudar con mi hijo en ese momento. Entonces pues yo dije me voy al ERTE con todas las consecuencias, pase lo que pase. No sabíamos lo que iba a pasar, lo único que sabíamos es que era algo que estaba provocando un desastre mundial tremendo. Y yo me dije: seguridad y salud de mi hijo. Tan pronto mi marido tuvo teletrabajo, yo le dije a la empresa “A partir de ahora ya podéis contar conmigo para lo que queráis, pero yo decidí coger el ERTE” y lo decidí porque en esos momentos yo tenía claro que tenía que hacer un cambio. Si no, seguramente habría hecho números para seguir trabajando en la empresa, para que vieran lo mucho que… No. Uno tiene que tomar decisiones en la vida.

Billie: Entonces tú decides esto, pruebas qué estar desde casa y durante ese tiempo tú ya tenías tu plan, tú dijiste “Yo quiero dedicarme a esto que me apasiona, que son las redes sociales, me gusta”. Llevabas años teniendo esa curiosidad de esta nueva profesión y decides formarte. Ha pasado ya casi un año de esto. ¿En dónde estás ahora?

Cristina: Ahora llevo mi empresa, tiene una parte de redes sociales y soy la que la lleva, porque mi empresa tiene varias, yo llevo el del mío. A parte estoy trabajando con la chica con la que empecé en el proyecto, y estoy haciendo el copy para varios fotógrafos. Voy cogiendo cositas pequeñas para seguir formándome, para hacerme mi portfolio, para tener mi experiencia, para lanzarme en el momento en el que yo esté preparada.

Billie: ¿Ya has hecho algún cambio en el trabajo, has pedido trabajar menos horas para poder dedicarte también a tu proyecto personal?

Cristina: Sí, he pedido una reducción de jornada que me permite ir a buscar a mi hijo al colegio, que me permite comer con él y con mi marido todos los días, que para mí es un lujo que yo creo que no había hecho desde hacía un montón de años, y con lo que me he quitado de sueldo y lo que estoy ganando por el otro lado, no he notado económicamente nada. Pero sí a nivel personal. Ya soy mucho más feliz. No te puedo decir más Billie, es que yo en la cara de mi hijo, en poder ir a buscarlo todos los días al colegio, que coma en casa, que no coma un comedor, el poder llevarlo yo por las mañanas al colegio… Eso no tiene precio.

Billie: Tanto no tiene precio que hasta tu hijo te lo dice, ¿no?  Te debe de decir cosas como “Mami, estás más conmigo”, “Gracias por estar aquí”… ¿Se ha dado cuenta de este cambio?

Cristina: “Mami, me encanta que seas community manager”, ya me lo dice directamente, él es superfeliz.  La cara que pone cuando lo voy a buscar al colegio, eso no tiene precio. Y aparte ya me dice “Mamá, qué bien que comemos juntos, me vienes a buscar al colegio”. Hacemos planes. Venimos charlando todo el camino del colegio. Es como si conociese más a mi hijo. Él está mucho más suelto, es un niño tímido, va súper contento al colegio. Cuando sale yo ya veo su mano desde la fila saludándome porque me ve. El cambio en él, un cambio en mi propio hijo, se nota, está mucho más extrovertido, lo notas mucho más feliz. El día que mi marido puede ir a buscarlo al colegio y por una mano lo coja él y por otra mano me coja a mí, y ya tiene 7 años, que ya está en esa edad complicadilla, me lo dice, “Mamá, que bueno que seas community manager estoy súper contento”. Mi otro trabajo no sabe de qué va, pero este lo tiene clarísimo.

Billie: Oye, qué bonito! Me encanta. Me encanta esto, Cristina, porque así como resumiendo, tú has sabido encontrar esa pasión, tomar esa decisión por ti misma, sabiendo que era lo que tú querías y que eso te iba a hacer feliz. Pero fíjate cómo ha cerrado el ciclo, porque justo esto que te hacía feliz ha hecho que también tu familia sea más feliz y que al final lo que más importa es son nuestros hijos. Al final todo lo que hacemos lo hacemos por ellos. Todas las decisiones que tomamos las tomamos por ellos. Y que tu hijo sea capaz de ser más feliz y sea capaz de decirte cuál es tu trabajo y decirte que le encanta que hagas eso es como el cierre de todo el círculo. Lo hago por mí primero. Decido por mí. Soy feliz yo misma, pero hago felices a las personas que están a mi alrededor. Así que me encanta tu ejemplo y te quiero dar las gracias por inspirar seguramente a un montón de madres que están dudando si cambiar su vida radicalmente o no. Te voy a hacer dos preguntas Cristina para terminar.

Cristina: Antes me gustaría decirte una cosa Billie. Ya no sólo mis hijos, también mis padres. Cuando les comenté… Siempre tienes miedo, porque que tus padres siempre buscan la estabilidad y la seguridad. Y mi madre me dijo que no dudaba que acabarías haciendo algo así. Mi madre me dijo “Estoy muy orgullosa porque sabía que tú ibas a acabar… Nunca estás quieta, hija”. Aparte de eso, el orgullo de tus padres, porque al final también sigues teniendo ese miedo de decirlo cuando haces algo así. Eso también lo he conseguido. Porque al final somos lo que nuestros padres nos han enseñado. Y que tus padres sientan orgullosos cuando decides hacer un cambio así, sabiendo lo que yo he pasado, con la experiencia anterior de mi otro cambio, también te llena de orgullo. Perdona Billy, pero creo que es importante.

Billie: Totalmente.  Son las personas que están en nuestro entorno y que más nos quieren las que terminan siendo afectadas positivamente. Cristina, acabamos con dos preguntas. La primera es ¿Dónde podemos encontrarte y saber un poquito más de ti y conocerte más?

Cristina: Ahora mismo donde estoy más visible es en Instagram, en Cristina.Sanpedro.CM y seguiré avanzando con página web. Estoy también en LinkedIn, en Facebook, pero sobre todo donde estoy más activa es en Instagram.

Billie: Pondremos todos los enlaces en los apuntes de este episodio para que, si has conectado con Cristina y con su historia, pues puedas contactarla y hacerle preguntas y cualquier cosa que necesites. Cristina, vamos a cerrar la entrevista de hoy con una pregunta que a mí me encanta y es ¿qué te ha enseñado tu hijo?

Cristina: Mi hijo, sobre todo lo que me enseña todos los días es a relativizar. A que muchas veces le damos importancia a cosas que no la tienen. Mi hijo, cuando le pasa cualquier cosa en el colegio, cuando le pasa cualquier cosa con nosotros, hace algo mal, a los tres segundos se olvida. A veces viene del cole, imagínate, “Me pasó algo con no sé qué”, al rato le dices “¿Estás bien?” Y te dice por qué, mamá, si yo ya me he olvidado. Pues es lo que tenemos que hacer los adultos, relativizar, porque a veces los problemas no existen, existen cuando nosotros les damos importancia. No solo mi hijo, los niños en general relativizan muchísimo todo y al final sólo le dan importancia a los sentimientos. Alguien que le hiere, pero no cualquiera, que es lo que nosotros permitimos muchas veces, que nos hiera cualquiera, sino alguien a quien ellos quieren. Entonces tenemos que aprender a relativizar, a querernos a nosotros mismos, a no dejar que cualquiera pueda hacernos daño y hacer eso, decir “Este es un problema que tiene solución”. Es tan siquiera un problema. Pues deberíamos hacernos estas preguntas y ello es lo que me hago con mi hijo.

Billie: Me encanta. Tomaremos nota. Muy sabio tu hijo Federico y aprenderemos de él a no darle tanta importancia a las cosas. Muchísimas gracias, Cristina, por haber estado aquí hoy con nosotras.

Cristina: Gracias, Billie. Encantada.

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