¿Por qué nos reinventamos? En muchas ocasiones, el proceso de reinvención empieza, ya que algo no encaja en nuestra vida. Nos sentimos infelices, desmotivadas y sabemos que para poder avanzar algo tiene que cambiar. 

En el episodio de hoy, charlamos con la Dra. Rosa Montaña sobre cómo conseguir la mejor versión de nosotras mismas. Rosa es experta en desarrollo personal, sexóloga y especialista en terapia de pareja.

Para Rosa, es importante que aprendamos a bajar el volumen a nuestro pepito grillo. Debemos ser capaces de seguir nuestro objetivo aunque nos encontremos con dificultades por el camino.

Lo hemos escuchado muchas veces en Madres Reinventadas: La mayoría de las mujeres se sienten apartadas de sus carreras profesionales en cuanto son madres. Rosa propone un cambio de enfoque muy interesante: No es la empresa que te aparta a ti, eres tú quien les aparta. Tus hijos son prioritarios para ti, ninguna empresa tiene que decirte quien eres y cómo debes actuar. 

En el fondo, todas tenemos un Ferrari dentro. Aunque muchas veces algo dentro de ti te haga pensar que eres un 600, es importante tener bien trabajado tu interior para poder conseguir todos tus objetivos. 

Si te apetece un chute de motivación, ¡no te pierdas la entrevista!

 

Enlaces mencionados en este episodio

Página web: https://www.rosamontana.com/ 

Email: rosa@rosamontana.com

Libro: Yo no quiero ser infeliz

Transcripción de la entrevista

 

Billie: Hoy tenemos con nosotras a una invitada muy especial, como ya has escuchado en la intro. Así que estoy muy contenta de estar aquí con Rosa Montaña. Un placer tenerte en nuestro podcast. Bienvenida Rosa. Vamos a empezar con la pregunta más importante para nosotras que es ¿cómo se llaman tus hijos? Tú tienes tres, ¿no? Familia numerosa.

Rosa: Familia numerosa, sí.  Alejandro, Rodrigo y Adrián, de diez, … y cinco años.

Billie: Vale, o sea que estás ahí, en plena etapa de crecimiento y podemos decir que te diviertes con ello.

Rosa: Es una forma de decirlo. En algunos momentos me divierto y en otros los podría sacar por la ventana. Pero sí, está en esa línea de acción, son tres chicos muy, muy rebeldes, revoltosos, muy movidos y me imagino qué tipo de madre. Además me salieron 3 super chicazos  como jugadores de rugby. Entonces es entretenido, dejémoslo en entretenido.

Billie: Estamos igual por aquí, eh? Aquí también con 4 jugadores de rugby y también entretenidas. Justo hace poco leía un tweet que compartí con todo el equipo de Mamis Digitales, de una chica que decía: “Hoy he decidido con mi marido que no vamos a tener hijos. Les informaremos esta noche”. Y yo digo, pasa algunas veces, queremos decirles que hemos decidido que vamos para atrás. Pero son una maravilla nuestros hijos. Nos enseñan muchísimas cosas, algo que vamos a preguntarte al final de esta sesión. Pero Rosa, ya te hemos presentado al inicio. Eres experta en desarrollo personal, eres sexóloga, tratas con mucha gente y además has escrito un libro recientemente que lo he leído y recomiendo muchísimo a todas las que quieran seguir aprendiendo un poco más, a conocernos y a saber cómo enfrentar los cambios. El libro se llama “Yo no quiero ser infeliz”, y la verdad es que me surgen un montón de preguntas.  Intentaremos hacer las más relevantes para todas aquellas que nos escuchan, que sabemos que todas son madres y todas de alguna manera o están en el camino de reinventarse o ya se han reinventado y les surgen nuevos miedos. Pero vamos a empezar por el principio. ¿Qué es esto de la felicidad? ¿Cómo defines tú la felicidad?

Rosa: La verdad es que la definición de la felicidad no es fácil. No es sencilla, y además la gente suele asumir que es algo que tiene que suceder de forma continua. Y son momentos circunstanciales y temporales en los tú, para mí, estás haciendo lo que quieres hacer, cuando quieres hacerlo con quien quieres hacerlo. Cuando te das permiso para cubrir tus expectativas, arrancas ese proceso de felicidad. De hecho, yo creo que es más fácil que la gente sepa qué es ser infeliz. Entonces el proceso es: “mira, así me estoy sintiendo muy puteada, esto no es lo que quiero, así no me siento cómoda”.  Y ahí es donde solemos generar el proceso del cambio. Cuando buscas ser feliz, en el fondo es que busca ser tú, y entonces no es que tienes que tener tú, sino buscar ser tú, poder ser como tú quieres, con quien tú quieres y cuando tú quieres.

Billie: Pero tú crees… Porque yo estoy convencida de que muchas madres han enfrentado este proceso de infelicidad. Ahora vamos a enfocarlo a la parte del trabajo. Nosotros trabajamos cada día con madres que buscan de alguna manera reinventarse, porque desde que se convierten en madres, milagrosamente en muchas empresas se hacen invisibles, no?Invisibles en el trabajo. Nosotros tenemos un término que llamamos “aparca madres”, las suelen poner en un sitio y ya no tienen la misma importancia.  Entonces aquí viene este concepto de infelicidad, que ellas saben que lo son, pero muchas veces hay un miedo terrible a dejarlo todo. Porque es todo por lo que has estado trabajando durante años, para conseguir tu carrera profesional, y de repente te das cuenta que porque te has convertido en madre, ya no tienes lo mismo.

Rosa: Para mí hay una diferencia importante en esto que estás diciendo. Porque nos han enseñado y educado continuamente a “tener que”, en un proceso de moralidad.  Entonces tengo que tener estudios, tengo que tener un trabajo, consigo una hipoteca, me caso, tengo que tener hijos, y es “tener que, tener que” todo el rato. Pero ahí  yo no creo que estés perdiendo nada, de hecho creo que lo estás ganando absolutamente todo. De hecho, si alguien en una empresa te dice “es que desde que eres madre no te necesito”  o te dejo ahi de aparca madres como tú has dicho, que es un concepto que me gusta mucho, yo le diría: “Pues está bien eso que has dicho, pero para mí son muchísimo más prioritarios mis hijos, tú no vas a ser que me digas quién soy y no eres tú quien me dejas aparcada, soy yo la que te aparco a ti”.  Y eso hace una gran diferencia. Cuando tienes miedo de perderlo absolutamente todo, no te mueves. Pero en el fondo, si reflexionas sobre ello, es que ya no tienes nada. En el fondo estamos en el fracaso. Lo que nos da miedo, y a estas madres les dará miedo, es a conseguir su éxito. Eso es lo que da realmente pánico y miedo, porque no es el fracaso, si en el fracaso ya estás. Tú vienes en pelotas y te vas en pelotas. Da igual lo que hagas por el camino. Pero el éxito es atreverte a ser lo que realmente tú quieres poder hacer. Y eso es lo que nos cambia todo. Porque si alguien que está en Mamis Digitales da el permiso para saltar y pasar a la acción, la jugada es: “¿Y qué pasa si lo consigo?”¿Y qué pasa si consigo el sueldo que quiero? ¿Y qué pasa si de repente tengo la pareja que quiero? ¿Y qué pasa? Pasa que todo cambia. Es mi cambio de piso, tengo mi rato libre… Claro, si tienes un rato libre, ¿para qué vas a utilizarlo? Entonces tienes que pensar, de la otra manera no estás ocupada. Entonces la jugada no es que tus jefes te digan quién tienes que ser tú, sino que tú tengas suficiente capacidad y respeto por ti misma para decir: “Yo no voy a darte el permiso de que me aparques porque yo valgo más. No es lo que tú me estás ofreciendo, es lo que yo ya sé. Entonces, si no lo puedo conseguir, aquí no pasa nada. Hay más sitios y me voy”.

Billie: ¡Wow! Me encanta este mensaje, estoy convencidísima que va a resonar en muchas de las madres que te escuchan. Rosa, en tu libro hablas de Pepito Grillo. Nosotras conocimos a Pepito a través de Charuca, no sé si la conoces, ella es una persona que hace agendas, muy querida por esta comunidad que ella llama “radio mente”, ¿no? Hay que bajar la radio de nuestra mente. ¿Qué nos dice Pepito Grillo esta radio mente? Y la pregunta más importante: ¿crees que podemos apagar por completo a este Pepito?

Rosa: No sé si apagarlo por completo, porque a veces no necesitamos apagarlo, sólo necesitamos bajarle el volumen.  Sobre todo es controlar a tu Pepito Grillo. Si pretendemos que Pepito Grillo desaparezca, nos vamos a frustrar muchísimo, porque siempre va a haber chinas en el camino. ¿Cómo nos cuestan las chinas en el camino? Pues si no andas. Si te quedas sentada y no das un paso, no te va a entrar ninguna china en el camino. Pero que tengamos una china que nos moleste no significa que tengamos que ir jodidas todo el rato, con una ampolla, andando mal, con la cadera rota. No, simplemente nos agachamos, nos quitamos la china, decimos “bueno, pues es una china” seguimos y damos el paso en el camino. Pepito Grillo es todo aquello que nos han contado desde pequeñitos, porque la mayoría hemos sido educados desde el miedo. Y no es desde el miedo a que no nos quisieran, que lo han hecho lo mejor posible a nuestros padres. Pero era: “Tienes que ser el primero”. “Tienes que hacer esto”. “Ojo, no te caigas”. “Ten cuidado”. “No dejes tu trabajo”. “Tienes que tener estabilidad”. Y estaba muy bien cuando la estabilidad tenía un significado. Pero claro, la estabilidad aparece después de la Guerra Civil y ya han pasado unos cuantos años. Entonces cuando la gente no tenía un puesto de trabajo, empezó a ver fábricas y entonces eso le da una estabilidad, una seguridad social, pues está bien. Pero estamos hablando de que han pasado casi 80 años y ya estamos en un momento totalmente diferente. Ahora la estabilidad no es trabajar ocho horas de tu vida por conseguir un sueldo mileurista, no. El proceso de estabilidad es que tú sepas que vas a poder hacer eso que realmente tienes el sueño, te apasiona, le echas ganas y que aunque tengas que hacer diez horas, sabes que te está gustando tanto, que te está llenando completamente. Entonces cuando venga alguien… Porque a veces tienes un Pepito Grillo en tu cabeza, pero también hay muchísimos Pepitos Grillo a tu alrededor. Y a esos Pepitos Grillo lo que hay que hacer es pisarlos. Porque un Pepito más o un Pepito menos no interesa, pero  cuando alguien viene y te dice “Pero ¿adónde vas?”, “Pero para qué vas a escribir un libro?”, “Pero ¿eres tonta?”, “Pero si hay doscientos mil…” Esa gente es mejor que no te interese. Esa gente es muy tóxica. Elimínala, cámbiala por vitaminas, por gente que te ponga las pilas, alguien que te dé empoderamiento.  Pero para gente que está machacándote, no te está hablando a ti, te está hablando de tus miedos, de los suyos. Pero en vez de decir “yo soy un inútil”, te está diciendo que no lo hagas tú. Aquí es donde tenemos que cambiar un poco el proceso. Y al Pepito Grillo le dices mira chaval, esto no es así, ya te lo digo yo. Le bajas en tono y entonces te empoderas. Porque si no vas a hacer siempre lo que quieren los demás desde su moralidad. Y el día que las palmes dirás: “Qué he hecho realmente en mi vida?” Y dirás: “Nada, absolutamente nada hecho, sólo lo que los demás me han dicho que tenía que hacer”. Y eso es una gran putada.

Billie: Claro. Nosotros a estos Pepitos Grillo exteriores los llamamos los pincha globos. Este concepto vino precisamente de una mami que conocimos en Madrid en un evento. Nos contó que hacía dos días le había dicho a su marido que había hecho Mamis Digitales. Le preguntamos por qué, y nos dijo que se lo contó porque había tenido que venir a Madrid y ya no se lo podía seguir ocultando. “Pero mi marido es mi pincha globos. Cada vez que tengo un sueño, ese sueño es un globo muy bonito, pero él llega y me lo pincha”. Entonces nos gustó el concepto. Hay veces que podemos eliminar a la gente de nuestra vida, pero claro si está muy cerca, es más complicado.

Rosa: Tu pareja está a tu lado y apuesta por ti lo que cree en ti.  Si es exactamente cero, una de dos: o te quedas sin pareja o te quedas sin sueños, pero las dos cosas no pueden ser posibles. Es que a veces nos enamoramos de la persona más inadecuada y el amor no lo puede todo. El amor solo es una mínima parte. De hecho, para mí en una relación el amor es el producto mínimo viable que necesitas tener para que arranque. Pero si no hay proceso de confianza, no hay seguridad, no hay un proceso de sexo, comunicación, sinceridad y lealtad, no hay absolutamente nada. Entonces la gente me dice “Pero yo le quiero”. Y no es suficiente. Es el producto mínimo viable para que eso arranque, pero no para que se consagre. Entonces, si tú me estás diciendo que tienes tanto miedo de no ser capaz de comunicarle tus sueños a tu marido, que lo tienes que esconder… Lo siento mucho. Tu relación está rota desde hace mucho tiempo.

Billie: Uy! Bueno, está claro, esto ya es material para otra entrevista muy larga. Pero es verdad que tenemos que elegir a las personas a las que les contamos nuestros sueños y elegirlas muy bien. Y como dices tú, si las tenemos que pisar, las pisamos, no pasa nada. Lo que no vamos a hacer es romper nuestros sueños, ¿verdad? Rosa, hay un concepto que tú también explicas en tu libro que me parece súper interesante: “Si te vas a mentir, miéntete bien”. ¿Cómo es esto de mentirnos bien?

Rosa: Mira, yo tengo una frase que siempre digo, y es que te cuesta exactamente lo mismo joderte la vida que aplaudírtela. La jugada es qué quieres hacer tú.  Porque si total te va a costar lo mismo te estás mintiendo porque no sabes cuál va a ser el resultado. Por ejemplo dices: “Si lo hago no lo voy a conseguir”. Perfecto, pero te estás mintiendo porque no lo sabes. Pues si te vas a mentir, di: “Si lo hago, seguro que lo consigo”. También te estás mintiendo, pero por lo menos con una mentira positiva sigues hacia adelante. Entonces tú decides qué quieres hacer. Es muy fácil quedarse en el papel de víctima y decir “No es mi culpa, es culpa del otro”, “Si me escucharas”, “Si mi madre hubiera dicho”,  está genial, pero ese proceso te quedas en victimismo, tú no haces nada. Esperas a ver qué hace el universo y te cierras en banda. Pero aquel proceso es “deja de hacer teatro, deja el victimismo”. Date la oportunidad de esa responsabilidad, ve al frente y plantéate qué es lo que puedes hacer tú para seguir adelante. Para mí, lo que puedes hacer es aplaudirte. Y si tú no asumes que eres la mejor persona que puedes ser, haz lo que sea para mover culo y poder serlo. Y si no, no te quejes. A mis hijos les explico… decías antes que aprendemos de los niños. Mi hijo de diez años, hace tres años, me dijo: “Mamá, he decidido que no voy a estudiar”.  ¡Con 7 años, me dice todo serio que no va a estudiar! Entonces le dije: “Cariño, está genial”. Claro, se quedó mirándome sin entender cómo mamá le está diciendo que está genial no estudiar. “Pero esa decisión la vas a tomar después de escucharme lo que tengo que decirte”. Y le dije: “Mira, tú te puedes esforzar esto, cariño” y abrí los dedos como mostrándole 7 centímetros. “Y está genial porque te has esforzado un poquito, genial. Si te esfuerzas eso estate contento. Eso sí, no vuelvas más a quejarte. Porque vas a estar todo el rato desde la queja. Si solo quieres esforzarte esto hazlo pero no te quiero oír ni una sola queja. No me digas luego que no has conseguido tus resultados. Puede ser que te esfuerzas un poquito más (y entonces yo le separé un poco las dos manos). Perfecto, te has esforzado más, ¿te vas a quejar? No. Pero ¿qué va a suceder? Que vas a buscar la aprobación de la gente, vas a buscar la palmadita, el abrazo y demás.  Está genial esforzarse, pero no esperes el aplauso de nadie porque quizás no llegue. Pero te puedes esforzar todo esto (y le abrí los brazos muy muy grandes). Mira, si te esfuerzas todo esto, ¿sabes qué? No necesitarás nunca ni quejarte ni el aplauso de nadie. Así que ahora tú decides qué quieres hacer. ¿Te vas a esforzar esto, esto o todo esto?”.  Y me dijo: “Mamá, voy a estudiar”.

Billie: ¡Oh!

Rosa: No me dijo absolutamente nada más. Entonces la jugada es: ¿qué es lo que quieres realmente hacer tú? Si quieres machacarte, genial, pues vas de víctima por el mundo. Eso sí: yo no quiero escucharte. Pero si tú te quieres quedar, pues terminarás generando tu propio cáncer. Tú cuando tienes un cáncer trabajas con todo, no esperas a que haga metástasis, te haces quimio, cirugía, radioterapia, lo haces todo. Como médico, además de sexóloga, sé que cuando vamos por un cáncer arrancamos con todo, no nos quedamos a ver qué pasa. Si tú te quedas en el “a ver qué pasa. a ver si voy en positivo o negativo”… Yo lo tengo claro. Yo siempre me siento en positivo porque a lo mejor no consigo el 10, pero me quedaré en el 8. Pero si voy a conseguir un 5 raspando, te aseguro que es muy probable que suspendas.

Billie: ¿Y por qué crees que no somos capaces de mentirnos en positivo? Porque yo recuerdo una amiga de mi adolescencia, que cada vez que salíamos en la noche helada a la discoteca a divertirnos, ella se miraba al espejo y decía: “Qué guapa estoy, hoy ligo seguro” y te puedo garantizar que no era la más guapa de todas, pero era la que más ligaba porque ella se veía al espejo… Y yo de ella aprendí que si ella se dice eso delante del espejo y luego consigue los resultados que quiere, pues yo voy a hacer lo mismo. Y entonces claro, fue un aprendizaje bonito, pero me pasa muchas veces que veo gente que es incapaz de decirse cosas positivas, porque parece que el mundo te mira mal cuando hablas bien de ti, o cuando dices “Pues mira, yo voy a ir a esta reunión y voy a conseguir este cliente porque sí, porque lo valgo” en vez pensar “voy a ser más moderada y no voy a presumir de lo que tengo”.  Como si la sociedad nos lo impusiera.

Rosa: Pero es que la jugada es qué te importa más: ¿lo que opinen los demás o lo que opinas tú de ti misma? Ya está, se terminó la discusión. Pero lo que no podemos hacer es jugar a una falsa humildad. Eso es un error. Es como si yo dijera: “Considero que soy mala comunicadora”  y soy muy buena comunicadora. Pero si te digo que soy mala comunicadora me dirás “Tía, como te rayas…” Yo aquí te puse que soy experta en terapias de pareja y sexóloga. No te puse lo contrario. Eso sí, no me pidas recoger la casa. Pero si yo te digo “Nada, me quedo todo el día en casa limpiando y demás”, los que me conocen dirán “Te has flipao tía, si tú la casa la tiene súper desorganizada, contratas a alguien para que te la organice”. ¿Por qué no podemos decir en qué somos buenos? Estamos cansados. ¿Tú te imaginas que de repente Rafa Nadal te dijera “soy manterista”? Tú dirías esto ya no tiene ningún sentido. Al César hay que darle lo que es del César.  Aquí se aplica mucho el pensamiento de lo que te han hecho creer, y si tú has tenido abundancia o escasez de pensamientos. Si te tienes que mentir, para mí hay una regla y es el PASAR:  P de pensamiento, A de acción, S de sentimientos y R de resultados. Si el pensamiento es negativo, tu forma de sentir va a ser nerviosa, “No lo voy a conseguir, me voy a alterar”. Vas a ir atacado y luego el resultado negativo. Lo que hizo tu amiga es fácil: “Mira, yo no creo que haya nadie en la discoteca más guapa que yo”. ¿Cómo la hizo sentirse? Pues pisa fuerte, va con la espalda bien recta, con sus tacones… ¿Cómo es el proceso de actitud? Pues la atracción es segura, el resultado es que liga fijo. Pero si alguien va diciendo “Ay, es que yo no voy a ligar nada porque nadie me quiere”, eso es lo que va a conseguir. Entonces si tú esperas que algo no te salga, el resultado va a ser de puta pena. Vas a tener lo que estás atrayendo. Tú decides qué quieres atraer, si en forma positiva o en forma negativa. En forma positiva lo vas a conseguir a la primera. A lo mejor todavía aún no lo has conseguido, pero tú decides.

Billie: Rosa, algo que vemos mucho también dentro de la comunidad, porque nosotros ayudamos a madres a que aprendan una profesión y después a que consigan sus propios clientes, vayan a estas reuniones, etc. Y vemos mucho el famoso síndrome del impostor. Una vez que han terminado están perfectamente formadas, son community managers profesionales, como dices tú, “yo soy una sexóloga muy buena”, pues ellas son excelentes community managers y saben muchísimo más que muchos otros profesionales. Y sin embargo muchas veces siguen teniendo ese síndrome de decir “¿Quién soy yo para hacer esto?” O “¿Qué tipo de profesional soy yo para hacer esto? No lo voy a conseguir”. ¿Cómo hacemos para mejorar esto?

Rosa: Eso es a lo que en el libro me refiero como al Ferrari. Yo estoy segura de que muchas mamis digitales son grandes Ferraris que podrían ir 350 kilómetros por hora y conseguir la facturación que ellas quisieran. Pero para que sus Ferraris funcionen y no se crean que son un 600 abollonado, que es lo que les han contado, su Ferrari tiene que tener cuatro ruedas: una de desarrollo, personal, una de desarrollo profesional, otra de desarrollo pareja y otra de creencias limitantes. O las cuatro ruedas están bien o si una se pincha, te quedas en boxes. Es sencillo. Tú las estás formando profesionalmente, y yo me encuentro con grandes emprendedoras, que es a lo que ahora me estoy dedicando con ellas. Si tú las formas muy bien, pero si emocionalmente están sin creencias y sin una actitud positiva en ellos y no se han trabajado las tripas por dentro, su Ferrari se va a quedar en boxes. Aunque las formes muy bien profesionalmente pues igual aparezca el síndrome el impostor. No porque no estén cualificadas sino porque no se lo creen. Desde el creer es que hay que romper las creencias. Yo he trabajado con emprendedoras que estaban ganando 800 euros, trabajar conmigo y a los dos meses facturar 8 mil al mes. ¿Qué es lo que ha pasado? Que hemos empezado a dar el paso totalmente contrario. Han pasado una estimulación del ser desde la creencia. Eso sí, ¡cañero! Claro, yo soy Pepito Grillo, yo soy gran pateadora del culo desde fuera. Pero la jugada no es qué es lo que no tienes, es lo que inviertes en ti. Tú puedes hacer doscientos cursos y lo verás, se terminó ese curso y necesitas otro  y otro, otro libro y otro y otro y otro. Todo el rato así. Pero no vas a conseguir nada hasta que no creas en ti. Y eso se ve cuando vas a una reunión a vender. Entonces no es lo mismo decir sí, mira, te explico esto y esto y esto, o tener la seguridad de que no pierdo absolutamente nada. En una reunión de trabajo tienes que decir: “esto es un juego, no pierdo absolutamente nada”. Si me quieres es porque yo soy la mejor y estoy aquí. Y si tú no tienes esa capacidad, date la vuelta, sal por la puerta. No te plantees la  duda porque el cliente va a ver tu duda y vas a perder tú. Es tu seguridad en ti misma. La jugada es cuánta gente trabaja sus propias tripas y yo creo que ahí es en lo que fallamos.

Billie: Me encanta este concepto, de hecho, es algo que he trabajado y que sigo trabajando y es muy importante. Siempre hablamos de invertir en nosotras mismas porque al final es el mejor resultado que puedes obtener en un futuro. Así que Rosa, muchísimas gracias de verdad por haber estado aquí. Yo os recomiendo a todas que vayáis a Amazon, lo vamos a poner dentro de las notas de este episodio, y compréis el libro “Yo no quiero ser infeliz” porque os garantizo que de ahí podréis sacar un montón de cosas súper útiles. Rosa donde podemos encontrarte si queremos conocer un poco más de ti, si queremos a lo mejor trabajar contigo y empezar a poner a punto ese Ferrari.

Rosa: Es fácil, me encuentras en https://www.rosamontana.com/ porque la ñ no existe. Mi correo es muy sencillito, rosa@rosamontana.com. Es más: las mamis que se atrevan a dar el paso pues van a recibir muchas patadas, tienen que ponerse las pilas ya porque el 6 de febrero sacamos la segunda parte. La segunda parte se llama “Soy Medec”. ¿Qué es MEDEC? ES “Mortales excepcionales con derecho a cagarla muchas veces”. No somos heroínas. Somos mortales que llevamos una capa de lo que nosotros queremos. Somos mamás, somos amantes, somos amigas, somos mamis digitales, somos muchísimas, muchísimas cosas. Esto es como un puzzle, todas las piezas tienen que encajar. Entonces si algún Ferrari nota que alguna pieza no va, tiene que ponerse las pilas. No “bueno, ya veremos, se arreglará”. Sin victimismos, absolutamente a por todo.

Billie: Me encanta Rosa. Para cerrar la entrevista de hoy queremos que nos cuentes qué es lo que te han enseñado tus hijos.

Rosa: Pues mis hijos creo que son mis grandes maestros. Yo siempre tengo dos o tres mentores al año y ellos además. Con Alejandro, a mí me encanta su fuerza de voluntad y su coraje. Si juega al rugby ve el vaso tipo tirando, da igual como lo vea, revienta hasta la última lágrima. Se puede caer doscientas veces, pero se levanta hasta que pitan para el final del partido. Eso me lo recuerda mucho en cualquier tipo de estrategia, en terapias o demás, da igual cuántas veces te caigas, levántate y sigue adelante. Rodri…  ese es un guerrero, iba a decir un puto guerrero. Es que es así de él. Es mi gitanillo azul. Tienes ojos azules como mami, es el único que está en el club. Es cariñoso, generoso, con una fuerza brutal, pero es el pequeño lagartija de la casa. Está todo el rato moviéndose. Y es que en la vida tenemos que ser culo inquietos y él me recuerda que hay que seguir moviéndose. Y Adrián es mi pequeño Atila. Yo quería haberle llamado Atila y me decían que estaba loca, pero yo decía si se llama Atila y es hijo de Rosa Montaña, no se mete nadie con él, es algo asegurado. Él es un guerrero con una locura súper divertida. Él tiene 5 años y de repente te puede hacer un calvo o puede reírse de la vida porque es el primero en reírse de sí mismo. Tú le dices “¿Cariño, qué tal las notas?” y te dice “Mejores no podían ser, si soy la leche” y te lo cuenta así con 5 años… Yo creo que la mezcla de los tres, porque son totalmente distintos, hace que tengas que recordar que puedes tener mucha fuerza, pero si no mueves el culo y no eres capaz de reírte de ti mismo, no vas a poder hacer absolutamente nada.

Billie: Wow! Nos quedamos con este mensaje, Rosa. Muchísimas gracias por haber estado aquí, por haber inspirado a tantas madres y esperamos a que salga el próximo libro.

Rosa: Muchísimas gracias.

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